Nacido en Madrid, 1936, pero soriano de adopción, nombrado como tal por el consistorio soriano.
Su carrera literaria que se inicia con un largo ensayo esotérico Gárgoris y Habidis: Una Historia Mágica de España discurre luego por lo literario, así la re-publicación de El Dorado (escrito en los sesenta) y más tarde Las Fuentes del Nilo, La búsqueda del laberinto, El camino del corazón, La del alba sería, Diccionario de la España Mágica (en colaboración con Antonio Ruiz Vega) y En el alambre de Shiva.
Conocido del gran público por sus apariciones radiofónicas y/o televisivas (presentó el programa cultural Negro sobre Blanco de TVE2), obtuvo el Premio Planeta en 1992, que se unió, entre otros, al Nacional de Literatura en su modalidad de Ensayo.
Para empezar me gustaría saber que tipo de proyectos tiene en la mente de cara al futuro.
Estoy escribiendo una próxima obra titulada provisionalmente "Españolito que vienes al mundo", una novela realista, una novela "verité" sobre la guerra civil, sobre mi padre, mi madre, sobre mí mismo, la gente que vivió la guerra en los dos bandos, y sobre José Antonio Primo de Rivera, que aparecerá en la obra; la portada estoy pensando que tendrá dos fotografías, una de mi padre y otra de José Antonio. Mi libro no sé si llegará para Navidades porque se está extendiendo más de lo que pensaba, aunque quizá estará para Enero o Febrero, y será un libro que dará que hablar. Y bueno, por otra parte, estoy preparando mi reaparición televisiva en Telemadrid para septiembre.
Curioso, usted realizó dos programas sobre José Antonio en relación al centenario de su nacimiento….
Justamente a raiz de la idea de los programas sobre el centenario se me redespertó la curiosidad sobre el personaje, tenía un conocimiento más o menos vago, casi como el del resto de nuestros compatriotas, y me puse a estudiarlo, a leerle a él y sobre él, y desde luego nada tiene que ver con la imagen oficial que se tiene sobre su figura, ni la actual ni mucho menos con la del franquismo, nada tiene que ver con Franco. Fíjese mi libro llevará por probable subtitulo "Muertes paralelas". Ya le decía las fotografías que quiero que aparezcan en la portada, una de mi padre "paseado" por los franquistas en Burgos al comienzo de la guerra, y la de José Antonio asesinado en alicante por las izquierdas. Muertes paralelas ya le digo. Y no me quita la ecuanimidad el que pasearan a mi padre para saber, entender y comprender que lo mismo pasó en los dos bandos.
Ha Hablado de reaparición televisiva,…. ¿Cree que su última experiencia en TVE2 con su programa NsB ha sido victima del nuevo talante?
Sí. Desde luego. Me han dado un "talantazo". Pero se veía venir, no ha supuesto ninguna sorpresa, no soy adicto a los martirios, y no pienso convertirme en mártir de la libertad de expresión. TVE es una empresa privada unida al gobierno y sus designios, y yo no era la persona adecuada según ellos para un programa de libros, así que me pusieron de patitas en la calle.
Paradójicamente, en contra de lo que predican, desde la izquierda es de donde proceden actualmente los atentados más graves contra la libertad de expresión y el pluralismo ideológico. ¿No cree que en España se ha instalado una especie de nomenclatura cultural autodenominada progresista que dicta lo que es políticamente correcto y censura lo que no conviene a sus postulados políticos?
Sí desde luego, la izquierda es y siempre ha sido reaccionaria. En teoría se preocupa por la justicia, pero olvidando el concepto de libertad que siempre ha sido más propio de la derecha. La derecha le ha dado más importancia a la libertad. De todos modos no es la vez primera que la izquierda me amordaza, ya cuando estuve en prisión en Carabanchel bajo el franquismo lo hizo. La izquierda siempre se defiende amordazando y atacando la libertad.
Muchos españoles le consideran a usted como el referente cultural de la Nueva Derecha española, ¿Qué opinión le merece este calificativo?
Hacen mal en considerarme así, no me interesa lo más mínimo la política, los políticos simplemente se dedican a crear problemas no a solucionarlos como nos quieren hacer creer. Yo soy un ácrata en estado puro y no me atrae hacer política.
Pero no deja de vérsele como parte de esa corriente europea al modo de Alain de Benoist, pero en español…
Bueno, pero Benoist no es un político, es un filósofo y un escritor con el que coincido en el planteamiento vital, y en que las crisis de este nuestro mundo tiene un origen claro, el judeocristianismo, y es así también que coincidimos en que la solución ha de venir por la recuperación del paganismo, por la recuperación de los valores y la forma de entender la vida pagana, anterior al judeocristianismo, y es que los males endémicos de esta sociedad están ahí. Benoist y yo no somos políticos, él es filósofo, y bueno, se puede decir que también un poco yo lo soy. Por cierto, trataré de entrevistarle en mi nuevo programa en Octubre. En definitiva, nada de nueva derecha ni de nueva izquierda, justamente tengo delante una cita de Ortega que incluiré en mi libro: "Ser de izquierdas como ser de derechas es una más de las estupideces del ser humano"
En su libro "El sendero de la mano izquierda" contiene su particular fórmula para ser feliz, una fórmula políticamente incorrecta, en la que cada uno debe saber elegir su camino, sin rendir culto a los ídolos que la sociedad materialista, democrática, hedonista, consumista y postmoderna nos ha instalado en el altar de los "mass media". ¿Es así su planteamiento?
Efectivamente, yo soy políticamente incorrecto al máximo. Soy la incorrección política de este país. Lo políticamente correcto es censura, un mecanismo para amordazar a las personas por los poderes fácticos de este mundo, empresas y multinacionales que quieren acabar con la libertad de las personas y su libertad de expresión. Y eso es hoy día la democracia, ha dejado de ser una verdadera y real democracia para convertirse en mojigatería y santurronería, y yo no soy ni un mojigato ni mucho menos un santurrón como usted puede imaginarse.
Parece que este libro va ha tener una continuación con otro que se titulará "Elixir de la juventud". ¿Es correcto?
Así es, el proyecto siguiente en cuando acabe "Españolito que vienes al mundo" será el "Elixir de la juventud", que completará "El sendero de la mano izquierda" en la línea del "Mens Sana in corpore sano", "El sendero de la mano izquierda" es la concepción del mens sana, de una forma de ser feliz en este mundo, y "El elixir de la Juventud" será el corpore sano, el necesario complemento material y físico para esa felicidad, contaré en él todo lo que como y lo que he descubierto a lo largo de los años y los viajes para estar como estoy, con sesenta y ocho años y casi igual que cuando tenía veinte, hombre, alguna arruga más como es normal, pero casi igual que a mis veinte…(risas)
Así pues y para ir terminando, ¿Qué opinión le merece Zapatero?
Ya le decía antes que la política no me interesa lo más mínimo, y los políticos mucho menos. Para mí los políticos son hombres mediocres, que viven chupando sangre, haciéndonos creer que son necesarios, viviendo de los demás y fomentando la idea de que son necesarios porque hay graves problemas en el mundo, que ellos se encargan de aumentar, no de solucionar. Pero bueno, como soy hombre paciente y lleva poco tiempo como Jefe de Gobierno le daremos un tiempo aún, no quiero opinar en caliente, pero hace unos días de todos modos leía una frase de Mariano Rajoy que me hizo mucha gracia, "la navaja es la sonrisa del pícaro" y yo estoy de acuerdo… a pesar de que soy también yo muy sonriente (más risas). De todos modos Zapatero no creo que sea un mal hombre, lo malo de Zapatero es el partido, y el socialismo. El socialismo nunca ha funcionado, ni funcionará ahora.
Yo prefiero utilizar Progresismo en vez de socialismo…
No, no, los socialistas han secuestrado el concepto de progreso, el cambio es bueno, aunque conservar desde luego también. El progreso es la evolución de la humanidad, aunque como decía Donoso Cortés "el mundo no avanza, retrocede", y desde luego yo estoy de acuerdo, pero retrocede desde el siglo VI antes de Cristo, desde el siglo de Buda y Zoroastro. El concepto de progreso no se puede llenar de contenido político y no se lo puede adueñar nadie, sólo la naturaleza es la señora del progreso.
Siendo Minuto Digital un diario digital, leía que usted odia Internet y me gustaría saber porqué…
Es una cuestión también de ese progresismo político, y más que Internet me refería a lo virtual. Lo virtual es Internet, pero también los parques temáticos, el turismo de agencia, todo lo que no es real. Según el diccionario lo virtual es lo contrario a lo real, y ése es el logro de los políticos, economistas, las multinacionales, del autentico poder del mundo. Eliminar lo real, la vida y lo vital para convertir el mundo en algo falso, irreal. Yo soy amante de lo real, de la realidad, del tocar pelo no del tocar pluma. Es ésa una expresión que a mi me gusta mucho y que uso mucho, el tocar pelo, yo toco pelo, mi literatura toca pelo….es real.
Yo citando también a Ortega prefiero para esos poderes fácticos más que globalización, Mundialismo…. ¿es Internet un arma del mundialismo?
Desde luego, es el instrumento por antonomasia de la mundialización, de la uniformidad, es la bomba atómica del mundialismo, y yo soy amante y firmemente creyente de las fronteras y las diferencias, me gustan las diferencias de lugares y sitios, de tradiciones y culturas, de comidas, poder tomar una fabada en Asturias y no encontrarla en la india, así como no poder comer en Madrid lo que se come en la India, la diferencia es la identidad de las gentes y los pueblos, es cambio, viaje, crecimiento, me gustan y quiero las diferencias tan opuestas a la uniformidad del mundialismo. Yo no dejo de ser un paleto soriano que vive en un pueblo de ocho habitantes sin taberna ni cobertura para los móviles, éso es lo contrario a la mundialización y éso es lo que yo quiero.
Gracias y le dejamos abierta la tribuna de Minuto digital para cuando quiera…
Bueno, ya volveremos a hablar en enero o febrero cuando salga mi libro, que seguro dar que hablar…Muchas Gracias por su entrevista.
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He obtenido más de lo que soñé
LA RAZÓN, 30 de marzo de 2006
Gustavo Martín Garzo
«He obtenido más de lo que soñé»
Juan Carlos Rodríguez - Madrid.-
Es una «rara avis», uno de esos escritores con los que es posible bucear los oceanos de la gran literatura. Lector a tiempo completo, escribe como una pulsión necesaria para sobrevivir. Plaza & Janés inaugura la Biblioteca Gustavo Martín Garzo con «Mi querida Eva» y «La princesa Manca».
–¿Es usted ya un clásico?
–No, no. Soy un lector que escribe lo mejor que sabe. Y que ha obtenido mucho más de lo que había soñado. Uno siente algo así como que esta colección hace justicia a los libros, porque son muy laborioso de escribir. Y, por estas leyes de la actualidad, a los tres meses ya no están en las librerías.
–¿Y le ayuda también a poner en perspectiva sus obras?
–No. Eso se lo dejo al lector. Una vez editado, nunca releo mis libros. Ni hago cambios, porque supone enfrentarse a sus defectos. Siempre veo diferencias entre el libro que me hubiera gustado escribir y el que realmente he escrito. Cada libro lo siento como un fracaso. Pero sin duda es lo mejor que he podido hacer.
–Hay dos narrativas en su trayectoria literaria: la fantástica y la realista... ¿en cúal es más usted?
–Es verdad que hay dos corrientes, pero esto es aparente, porque en el fondo mis obras más realistas no se pueden entender sin la dimensión fantástica. Yo creo que sólo soy un escritor de cuentos fantásticos, que es el mundo que mejor me permite investigar lo real, nuestros sueños, nuestros anhelos.
–En «Mi querida Eva», por ejemplo, sucede eso...
–Por ejemplo. Es un viaje a los territorios mal definidos del pasado. Pero como ocurre con otras novelas, no es una obra nostágica, porque no hay anhelo por algo que se perdió. El pasado me interesa porque guarda una zona oscura, unos secretos de los que uno nunca acaba de apropiarse. Y eso ocurre con esta novela. Tiene que ver con la sensación de que todos nosotros hemos tenido vidas equivocadas, incluso los que son felices.
–Es también una novela de amor...
–Es una defensa a ultranza del amor romantico, que es triste porque la vida es triste, pero que tiene que ver con la esperanza. Intento mostrar que el amor es un hechizo... y que cuando estamos enamorados hablamos incluso una lengua diferente, la lengua de la creación.
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Nunca me he tomado en serio esa broma de la literatura eterna
GRANADA HOY, 30 de marzo de 2006
"Nunca me he tomado en serio esa broma de la literatura eterna"
Sus versos hablan entre sí. Se comunican a través de sus libros. Se escapan de las páginas para atrapar al lector en un universo de miedos y huidas, en los vacíos del desierto y la arena. José Carlos Rosales se sitúa entre la emoción de una imagen perfecta y el desasosiego de un pensamiento sincero, trágico. La Fundación Lara acaba de publicar su último poemario, una crónica de verdades irrenunciables.
–Hace tres años apareció 'El horizonte', su anterior poemario. ¿Qué se esconde en el 'El desierto, la arena'?
–Me gusta que cada uno de mis libros sea una continuación del anterior. Al final de El horizonte ya aparecía la figura del desierto, y ahora, en El desierto, la arena, este espacio vacío se ha convertido en uno de los ejes del libro. También hay otros ejes, como el miedo o la huida, pero aparecen relacionados con la idea del desierto. Y en medio, inundándolo todo, está la arena como símbolo de lo olvidado, de lo destruido, de la historia o del tiempo.
–El miedo, la huida, el olvido, el vacío… Se advierte en sus versos un sentido trágico de la vida que en algunos momentos puede generar cierto desasosiego…
–Siempre ha habido motivos para el desasosiego, sea público o privado, y no sólo en esta época. La novedad más preocupante ahora, en medio de toda esta avalancha interminable de información y de datos, tal vez sea la dificultad para distinguir las verdades de las mentiras, las verdades irrenunciables o escondidas de las medias verdades, de las verdades precocinadas.
–¿Es un intento, tal vez, por emocionar, por no dejar impasible al lector?
–En parte sí. Al fin y al cabo un poema ha de plantearse siempre, entre otras cosas, emocionar a los lectores. Sin olvidar, claro está, que un poema no sólo tiene que emocionar, también debe hacernos pensar, o mirar aquellas cosas en las que antes quizás no habíamos reparado. El miedo y el olvido están ahí, en la calle y en los noticieros, y muchas veces vivimos como si todo eso no existiera. Así que, desde ese punto de vista, me gustaría que mis lectores no se quedaran impasibles, me gustaría que se emocionaran y que después alzaran los ojos del libro.
–Su actitud como escritor y poeta siempre ha sido muy crítica. ¿Es irrenunciable trasladar a la poesía los sentimientos de estos convulsos años?
–Un poema nunca es una crónica, pero tampoco puede ser una divagación atemporal. Por eso procuro estar atento a lo que hay a nuestro alrededor, mirar en todas direcciones, y no sólo en las que nos señalan los distintos pensamientos únicos que tratan de silenciarlo todo. A algunos de esos sentimientos arrinconados yo procuro darles un sitio en mis poemas, intento que respiren allí, que encuentren un hueco.
–¿Cree que ha cambiado la voz de aquel joven poeta que comenzó su camino con 'El buzo incorregible'?
–Me gustaría pensar que mi voz no ha cambiado, sigo fijándome en las mismas cosas, siguen emocionándome los mismos lugares, me siguen atrayendo las mismas palabras. Sólo que ahora trato de ser más cauto, pero también más preciso o más claro.
–El poeta siempre ha querido ser inmortal, que sus palabras no quedaran en el olvido... Para usted, ¿dónde se encuentra el límite entre lo perdurable y lo eterno?
–Un poeta, como todo escritor, tiene que procurar que sus textos perduren. Forma parte del oficio. Es una de las cualidades de la expresión escrita que, por otra parte, no puede ni debe eludirse. Pero de ahí a creerse lo de la eternidad hay un largo trecho. Además, lo que llamamos eternidad artística no debe ser muy eterno porque cambia constantemente, así que nunca me he tomado muy en serio toda esa broma de la literatura eterna.
–Pese a que es un intento de todos los poetas construir un camino personal, tener una voz propia y diferenciada, es inevitable hablar de grupos, de generaciones, de escuelas… ¿dónde se enmarca José Carlos Rosales?, ¿dónde querría situar su obra?
–Pues, la verdad, no lo sé. Desde un punto de vista estético habría que preguntárselo a los críticos, que para eso están; desde un punto de vista personal me siento amistosamente próximo a muchos poetas vivos como Francisco Brines, Caballero Bonald, Tomás Segovia o José Emilio Pacheco, sin olvidarme, claro está, de José Hierro que, aunque parezca lo contrario, sigue más vivo que nunca.
–Desde un punto de vista estilístico, sus versos son cada vez más sencillos y depurados. Su lenguaje claro, directo y cercano. ¿Es la marca del poeta del siglo XXI?
–Nunca me gustó la verborrea, ni en el campo de la literatura, ni en el campo de la política. Creo que siempre han sido perjudiciales, y hoy más que nunca. Por eso me dejo guiar con frecuencia por las recomendaciones de Italo Calvino en sus Seis propuestas para el próximo milenio; entre aquellas propuestas hay dos imprescindibles, la levedad y la exactitud, que, por otra parte, remiten a esa máxima tan estupenda de Mies van der Rohe, "menos es más". Una idea que reaparece en este libro en una cita de Elias Canetti: "He visto poco, pero ha sido verdaderamente demasiado. Más hubiera sido aún menos".
–El título 'El desierto, la arena', ¿es un guiño al mundo cernudiano?
–Luis Cernuda siempre está cerca, al menos para mí. Uno de sus mejores libros se titula Un río, un amor, y algo de esa dualidad yuxtapuesta hay, desde su mismo título, en el El desierto, la arena. Pero el guiño, o el homenaje, a la obra de Cernuda, van bastante más lejos del uso de una coma en el título.
–¿Cómo ha influido en esta publicación su admiración hacia Neruda, Juan Ramón o Miguel Hernández?
–La capacidad de nombrar las cosas sencillas es lo que más me atrae de Neruda. De Juan Ramón me interesa su propósito de eliminar todo lo accesorio, todo lo anecdótico. Y de Miguel Hernández me gusta mucho toda su poesía última, la que escribió en la cárcel; de hecho, una cita del Romancero de ausencias abre la última sección de mi libro. Pero también me interesan otros registros como, por ejemplo, ese pesimismo lúcido de Cernuda, del que ya hemos hablado antes, la armonía envolvente de Darío, la mesura sentimental de Garcilaso o Villamediana, la desolada esperanza de Ángel González... Sin olvidarme, claro, del humanismo trágico de César Vallejo.
–El premio Nobel Harold Pinter, uno de los grandes dramaturgos del siglo XX, decía hace unos días que se ha dado cuenta de que ahora "sólo escribiría poesía"… ¿Es la poesía un refugio para desesperados?
–Yo creo que sí, siempre que entendamos que un desesperado no es alguien irritado o enfurecido, sino aquel que ha visto derrumbarse casi todas sus esperanzas.
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Intento no estafar a los lectores que se gastan 19 euros en un libro
EL COMERCIO DE GIJÓN, 29 de marzo de 2006
LUIS DEL VAL. PERIODISTA Y ESCRITOR
«Intento no estafar a los lectores que se gastan 19 euros en un libro»
Presentó ayer en Oviedo su última publicación, 'Cuentos de Medianoche', un conjunto de 60 relatos llenos de misterio y fantasmas cotidianos
MARTA FRECHILLA/OVIEDO
Con 14 años, cuando probablemente no soñaba con un premio Ondas o con un espacio propio en un 'prime time' radiofónico, Luis del Val (Zaragoza, 1944) comenzó a escribir relatos. «Me parecía un sueño imposible publicarlos». Lo consiguió. Tras sus primeros escarceos de juventud y sus recientes 'Cuentos del mediodía', ahora lanza sus 'Cuentos de Medianoche' en los que coquetea con misterios que desafían la percepción de la realidad. Ayer, estuvo en el Foro Abierto de la librería Cervantes para presentarlos.
-Con estos relatos llenos de intriga, ¿busca atemorizar, desconcertar o hacer reflexionar?
-Uno cuando escribe una historia es porque siente necesidad de contarla. Excepto el primero y el último, que son relatos largos de 40 páginas, los demás son de dos páginas. Busco sorprender; si puedo, emocionar; y fundamentalmente, entretener. A medida que pasa el tiempo siento mucho respeto por las personas que se gastan 19 euros, intento que no se sientan estafados. El primer mandamiento es no aburrir.
-¿Acaso usted se aburre leyendo?
-Yo como lector me aburro mucho. Me cuesta mucho encontrar cosas que me diviertan, que me atrapen. Por eso una de mis obsesiones es no aburrir. Yo no termino la mayoría de los libros que empiezo.
-¿Y si coge un clásico?
-Si cojo un clásico probablemente ya me lo he leído. Yo a Quevedo lo tengo en mi mesilla de noche. Volver al clásico es absolutamente necesario.
-¿Y desde cuándo nota que se aburre leyendo?
-Antes ya me aburría, pero me daban tanto respeto los libros, que tenía que aguantar hasta el final. Un día un crítico literario me dijo «no se puede leer más que un número limitado de libros. Uno a la semana. En 20 años no puedes leer más de 1.000».
-¿Cuántos habrá leído usted?
-Como tengo más de 20 años, habré leído más de 1.000. Esa sensación de que no puedes leer todos los libros te hace ser muy selectivo.
-¿Pero se aburre porque se hace mala literatura o porque se ha vuelto usted más exigente?
-Porque te haces más exigente. Tu paladar ya se acostumbra a otras cosas y quieres que te sorprendan, y cada día es más difícil. Y como autor creo que cada día es más difícil sorprender.
-Da la impresión que son relatos abiertos, con diferentes finales en función de cada lector.
-Sí, sí. Me encantan los finales abiertos. Excepto cuando por necesidades del guión tiene que morir el protagonista.
-En sus relatos da la impresión de que la mujer sale mejor parada que el hombre.
-Como escritor, me interesan más los personajes femeninos que los masculinos. Son más complejos y los masculinos son siempre más previsibles. El hombre es muy unidireccional mentalmente, si está haciendo una cosa no puede hacer otra.
-Pregunta obligada. ¿Qué está escribiendo ahora?
-Una novela.
-¿Va a mantener el secreto? ¿Rescató la novela histórica que el año pasado tenía «en el escritorio»?
-La he dejado otra vez. Me da mucho miedo la documentación. Tengo que estudiar tanto, que no quiero meter la pata. Estoy escribiendo una novela que transcurre en el año actual y en la época actual.
-Su escritura es sencilla, directa, sin grandes florituras. ¿Debe ser así para llegar al lector?
-Es un proceso de decantación. Cuando empiezas a escribir, no es que te quieras gustar a ti mismo, es que quieres gustar a los demás escritores. A medida que eres más veterano te das cuenta de que lo importante es ser eficaz contando una historia.
-En España se editan 63.000 títulos y 300 millones de libros al año, lo que significa que cada español compra -y lee- al menos 7 ejemplares.
-No es cierto. El 40% no lee nada. Sólo lee el 60%, y del 60%, sólo el 20% es lector habitual.
-'Cuentos del mediodía', primero; ahora, de la medianoche. ¿Va a haber cuentos de la mañana?
-Los 'Cuentos vespertinos', podría ser (bromea). Ahora estoy con la novela, pero lo apunto como idea.
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Aunque no lo parezca, el cuento es más difícil de leer que la novela
DIARIO DE JEREZ, 28 de marzo de 2006
"Aunque no lo parezca, el cuento es más difícil de leer que la novela"
El escritor José Manuel Benítez Ariza desgranó ayer su personal visión sobre el relato en el ciclo literario 'La costumbre de leer' de la Fundación Bonald
PILAR NIETO
jerez. El escritor José Manuel Benítez Ariza estuvo ayer en la Fundación Bonald, dentro del ciclo 'La costumbre de leer', para comentar dos relatos: 'El oficio', perteneciente al libro 'Lluvia ácida' y el inédito 'Huecos en la pared'. La introducción estuvo a cargo del escritor José Mateos.
Benítez Ariza explicó su impresión de que "el relato que predomina ahora en España es básicamente semi humorístico, ingenioso y con un final más o menos sorprendente. Es una fórmula que está bien y tiene precedentes ilustres como Edgar Alan Poe, pero el éxito de esa fórmula en España ahora creo que se debe sobre todo a que el principal medio de supervivencia de este género son los premios, y esta fórmula es más atractiva y engancha con mucha facilidad a los miembros de un jurado que tiene que leer cientos de cuentos". En su opinión, esto "no es que esté mal, pero se nota mucho en el relato español contemporáneo el peso de una fórmula que tiene sus pros y sus contras". Para este escritor el peligro estriba precisamente "en que se trata de una fórmula y un escritor debe luchas contra los clichés y las fórmulas". Es más, insiste en que "a un cuento le sienta bien la disgresión, que no sea todo un chiste que se resuelve en un final gracioso u ocurrente. Hay otras maneras que pueden ser tan sugerentes para el lector como esta". Reconoció no obstante que la mencionada anteriormente "es una fórmula acreditada y que ha dado buenos frutos, pero también se puede agotar. La moda actual me la explico por los premios, porque como la cobertura editorial del relato es tan mala, la salida que le queda a un autor de relatos es presentarse a un premio. En otros países el ámbito natural de los relatos son las revistas como New Yorker o incluso Play Boy, pero ese tipo de revistas no abundan en España, no existen". A Benítez Ariza le preocupa "que se están borrando las lindes entre la literatura personal y la comercial. Hay quien escribe de cara al mercado y quien lo hace porque quiere expresar una serie de preocupaciones por medio de la escritura. Últimamente la comercialización de la literatura ha llegado a unos extremos que muchos escritores de talento están siguiendo esas fórmulas de moda, aunque eso también se puede hacer bien o mal".
También recuerda que "editoriales pretendidamente literarias están rechazando libros más difíciles a favor de otros más próximos a los comerciales. Hay una coyuntura muy conservadora ahora en la novela. La experimentación y el riesgo no lo aceptan tanto".
Tampoco cree que el actual sea un buen momento para el relato. "La novela siempre se vende más -dice- e incluso cuando una editorial le publica un libro de relatos a un escritor conocido siempre lo hace a regañadientes, porque piensa que el esfuerzo que hace publicando ese libro de relatos, en una novela le rendiría mucho más. Un libro de relatos de un autor reconocido vende diez veces menos que una novela de ese mismo autor".
Benítez Ariza insiste en que "algunos dicen que el relato es el género ideal para el lector de hoy, breve, que se puede leer en cualquier momento, pero yo creo que eso no es cierto. El relato exige más del lector que la novela. Una novela, una vez que te sumerges en ella, casi la puedes leer pensando en otra cosa. Si se te va el santo al cielo, lees tres páginas de las que no te enteras porque estás pensando en otra cosa no importa, porque la propia extensión de la obra hace que recuperes el hilo, pero en un relato de diez páginas te tienes que enterar de principio a fin".
Enviado por heathcliff el Thursday, 01 January a las 00:59:59 (41 Lecturas)
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