MÁLAGA HOY, 4 de mayo de 2006
claudio pozzani. poeta
"No es veraz ni útil hablar de una poesía mediterránea"
PABLO BUJALANCE
málaga. Es italiano por los cuatro costados, pero Claudio Pozzani (Génova, 1961) mantiene una importante actividad editorial en Francia, donde se han publicado recientemente la antología de su obra poética Saudade&Spleen y su novela Kate et moi. En 1983 fundó el Círculo de Viajeros del Tiempo, que organiza festivales de poesía en medio planeta. Fernando Arrabal lo definió como "maestro de lo invisible, azuzador de sueños, ladrón de fuego: su corazón danza en la alcoba festejante". –Esta Bienal Internacional de Málaga tiene como protagonistas a poetas mediterráneos, pero ¿se puede hablar de una poesía mediterránea?
–No. Se puede hablar de una lengua mediterránea, a un nivel superior al que empleamos para hablar de una lengua española, italiana, francesa, griega o árabe. En cuanto a la poesía, es tanta la cantidad y variedad de influencias que no creo que podamos distinguir una tendencia general. Los poetas se encuentran delimitados por la geografía, pero la poesía no es geográfica. Creo que si pudiéramos aplicar una geografía virtual, descubriríamos que la distancia entre los poetas mediterráneos es mayor de la que pensamos. Pero sí podemos definir una lengua mediterránea, que en el futuro podrá servir como lengua de paz.
–¿Cómo evitar que la distancia se traduzca en desconocimiento?
–En Génova organizo el Festival Internacional de Poesía, y desde allí colaboramos con otros certámenes en Tokio, Helsinki y París. Anualmente se celebran experiencias similares en Francia, el norte de Marruecos, en Turquía... Deberíamos tener la voluntad de promocionar a nuestros poetas desde un único y gran festival mediterráneo. Hay que apostar por el encuentro, la colaboración y el intercambio, pero evitando, por lo que expliqué antes, utilizar la marca poesía mediterránea. Un título así no es veraz ni útil.
–En sus recitales utiliza música y recursos escénicos. ¿Hay que parecer serio y académico para leer poesía en voz alta?
–Creo que la academia, la peor academia, es responsable de un cierto concepto elitista de la poesía que hay que abolir cuanto antes. Pienso que soy un poeta clásico, pero eso no me impide acceder a cualquier recurso cuando leo en público. Es cierto que la poesía nace a partir de la intimidad y que debe funcionar siempre, incluso cuando no hay poetas. Pero cuando se trata de dar espectáculo, la poesía debe dar espectáculo, abrir nuevos caminos a la palabra.
–¿Se identifica con el juglar?
–En Italia, el juglar es sinónimo de clown. No siempre representa una imagen positiva. El único que ha conferido dignidad al juglar ha sido Dario Fo. Por mi parte, pienso que esta tradición se corresponde con una idea más bien triste de la poesía, y no creo que la poesía deba ser triste, ni que tenga que ser escrita cuando uno está triste. Cuando estoy triste no escribo, prefiero ocuparme de mi problema, porque procuro escribir cuando tengo un sentimiento positivo, cuando tengo una energía que exportar y compartir.
–¿Qué poetas italianos del siglo XX han ejercido, en su opinión, una mayor influencia?
–Sobre todo Ungaretti. Y también Eugenio Montale, a quien me siento muy cercano por la atmósfera genovesa que impregna sus poemas. De los extranjeros me quedo con Baudeleire, Pessoa, Aleixandre, Neruda y Álvaro Mutis.
–Génova fue Capital Cultural de Europa en 2004, mérito al que aspira Málaga para 2016. ¿Cómo participaron los poetas?
–En primer lugar, existe una afinidad clara entre Génova y Málaga por el mar. La Capitalidad genovesa se basó en su historia marítima y ahí Málaga tiene mucho que decir. En cuanto a la poesía, organizamos una edición de nuestro festival mucho más amplia de lo habitual, dividida en dos partes. La primera estuvo dedicada al mar y para la segunda contamos con el Nobel Wole Soyinka, Lou Reed y otros poetas notables. También vinieron escritores españoles como Manuel Vázquez Montalbán, Juan Goytisolo, Francisco Brines, Manuel Rivas, Carlos Bousoño... Fue una gran fiesta.