wordpress com stats

cumbres borrascosas, casa rural alquiler completo brañuelas, bierzo León

Welcome to TÉCNICA LITERARIA!

     Principal
· Home
· AÑADIR ARTÍCULO
· Contactar
· Diario de Usuarios
· Encuestas
· Estadísticas
· Foros
· Listado completo de material
· ORDENAR POR TEMAS
· Ranking de popularidad
· Recomiéndanos
· Te recomendamos
· Tu Cuenta
· Versión para imprimir

     Gente Online
Actualmente hay 11 invitados, 0 miembro(s) conectado(s).

Eres un usuario anónimo. Puedes registrarte aquí

     Visitas totales
Hemos recibido
4575341
impresiones desde julio 2007

 EL RITMO DE LA PROSA -

Técnica literaria
EL RITMO DE LA PROSA -

ÁNGEL ZAPATA

Cada vez que se intenta explicar este asunto del ritmo, lo normal es que la gente mire a otro lado, haga mohínes de aburrimiento, y termine alegando que sí, que muy bonito, pero que eso entra ya en las cosas muy complicadas, y que más adelante, y que si tal y cual/Pascual.
Es decir: que no. Será por lo que sea, pero resulta bien difícil reclutar adeptos para el ritmo de la prosa, ay, aun con lo importantísimo que él es; tan importante que hasta podemos afirmar que una prosodia armónica y segura es la marca del escritor: algo parecido a una "denominación de origen", y la garantía -o casi- de que uno conoce su oficio.
¿Y cómo se le da ritmo a una prosa...? Pues la verdad es que el problema no lo podemos resolver a escuadra. Porque en gran parte depende del propio estilo, claro, de la propia respiración y cuando hemos tenido la oportunidad de consultárselo a algunos novelistas, sus respuestas han variado muy poco...
-Bueno... El ritmo se coge de oído, te lo da el oído; el oído lo es todo.
Ya. El oído, la cadencia interior, la lectura de los clásicos y toda la retahíla.
-Pero digo yo que algún truquillo habrá, maestro.
-No, de verdad: es el oído, el oído.
De modo que el oído -nadie dice que no-. Pero también algún que otro recurso que, empleado con tacto -también es necesario el tacto- ayuda no sabéis cuánto... Y es que el ritmo de la frase va a depender sobre todo de dónde coloquemos los acentos. Estratégicamente separados, distanciados, cuando queramos que la oración se desarrolle con un ritmo lento; o muy juntos, aquí, uno al lado del otro, si queremos que avance al compás de un galope cerrado.
UN PIE DETRÁS DE OTRO
Trucos hay para dar y tomar. Siempre. Los que vamos a contaros aquí se inspiran en la métrica grecolatina, y están basados en la combinación de pequeñas estructuras acentuales que se denominan -por mal nombre- "pies", y veremos cuál es la forma de encauzarlos -uno detrás de otro- en los textos en prosa. Para ello, representaremos con el signo "ó" cada sílaba acentuada o tónica, y con otro signo, "o", cada sílaba que no lleve acento o átona.
Es primordial que refresquéis en vuestra memoria al menos un par de normas fonéticas fundamentales para que podáis entender a fondo todo lo que sigue; para evitar que os resulte árido ya el comienzo del tema y le cojáis manía desde el principio, nos pararemos en ellas sólo lo imprescindible. Fijaos, en todo caso, en que todo esto lo dicta nuestra propia pronunciación, nuestra manera común de decir, al natural, todos los días.
Recordad que llamamos sílaba acentuada a aquella cuya vocal se pronuncia con mayor intensidad, tanto si lleva tilde ortográfica como si no la lleva. Y que hay numerosos grupos de palabras que nunca llevan acento en nuestra lengua, como las preposiciones, los artículos determinados, muchas de las conjunciones (y, e, ni, o, u, pero, sino, que , aunque, si...), los términos de tratamiento (don, doña, fray, santo...), los adjetivos posesivos (*nuestros* gatos), las formas que, cual, quien, donde, cuando, cuanto, como, salvo que funcionen como interrogativas o exclamativas... También existen ciertos casos de términos que son átonos o tónicos según su función (como mientras, palabra tónica cuando su función es adverbial y átona cuando es conjuntiva). Los adverbios terminados en -mente son un caso curioso de tonicidad doble: todos llevan dos acentos, como podréis apreciar al pronunciar cualquiera de ellos (/sólaménte/).
Imprescindible también a la hora de analizar el ritmo es que tengáis en cuenta un fenómneo que afecta de manera muy especial al cómputo silábico de palabras y frases, que llamamos sinalefa. Cuando una palabra termina en vocal y la siguiente comienza también por vocal, las dos sílabas afectadas se unen y forman una sola; así podemos verlo en el siguiente verso de fray Luis de León:
Ten-di-do-yoa-la-som-braes-té-can-tan-do.
Y ahora ya sí, bajamos a los pies...
EL YAMBO
El yambo consta de una sílaba átona y otra tónica. En castellano tienen la estructura del yambo palabras como papá, café, salud, quinqué, etc. Una frase construida sobre el yambo podría ser ésta que sigue:
Sabrás que Juan habló por ti.
oó oó oó oó
EL TROQUEO
El troqueo consta de una sílaba tónica y otra átona. Siguen la pauta del troqueo palabras como árbol, tiempo, cesta, fiebre... Para ilustrar el troqueo podemos usar un refrán:
Bicho malo nunca muere.
óo óo óo óo
EL ANAPESTO
El anapesto consta de dos sílabas átonas más otra tónica. Tienen la estructura del anapesto palabras como navidad, vividor, castidad, fanfarrón... La sucesión de anapestos puede dar lugar a una frase como ésta...
La esperaba al final del andén.
ooó ooó ooó
EL DÁCTILO
El dáctilo consta de una sílaba tónica, seguida de dos átonas. En castellano, son dactílicas palabras como médico, tópico, pálido, árbitro, etc. Un ejemplo de frase construida sobre el dáctilo podría ser éste:
Frondas de roto verdor se confían al pulso de un cántico.
óoo óoo óoo óoo óoo óoo
EL CRÉTICO
Consta de una sílaba tónica, una átona y otra tónica. Como ejemplo puede servirnos la siguiente expresión:
Mal de amor
óoó
EL ANFÍBRACO
El anfíbraco consta de una sílaba átona, una tónica y otra átona. Tienen la forma de anfíbraco palabras como ventana, repipi, tocino, cerrojo... Sobre la pauta de anfíbraco podríamos formar una frase así:
Llegaba cantando; traía pintada en los ojos la buena noticia.
oóo oóo oóo oóo oóo oóo oóo
EL PEÓN IV
Se compone de tres sílabas átonas a las que se suma una tónica al final. Palabras como agrimensor, aguamanil, serenidad... tienen la estructura del peón IV. Un ejemplo de frase construida sobre este pie es el siguiente:
Te esperaré hasta las dos.
oooó oooó
RITMOS COMPUESTOS
Los ejemplos que hemos visto hasta el momento resultan de la repetición de un único pie; así que vamos a ver ahora posibles combinaciones entre todos ellos, a partir de diferentes ejemplos que tomamos de Cervantes:
-1 dáctilo + 1 crético:
Esta alcanzada prez
óoo óoó
-1 troqueo + 1 yambo + 1 anfíbraco + 1 anapesto:
Yo lo diré con toda brevedad
óo oó oóo ooó
-4 anfíbracos + 1 yambo:
El cura le estuvo escuchando con gran atención.
oóo oóo oóo oóo oó
-1 troqueo + 2 yambos + 1 anapesto + 1 troqueo:
Digo que así lo haré -respondió Sancho.
óo oó oó ooó óo
EL RITMO: INSTRUCCIONES DE USO
Las pautas rítmicas que acabamos de ver son, sobre todo, un instrumento de corrección; por eso no es aconsejable pararse a pensar en ellas en el momento de escribir. Es verdad, no obstante, que ritmo e inspiración no están en modo alguno reñidos, y que suelen llegar uno de la mano de la otra, sin apenas saberlo ellos mismos. De modo que aceptemos el ritmo que llegue junto a nuestra escritura, en buena hora, y revisemos el texto sólo después, para reafirmar o para corregir su melodía. Os aconsejamos que, para ello, empecéis por leer el texto en voz alta, muy atentamente.
¿Y cómo practicar el ritmo, independientemente del momento de la escritura? ¿Cómo aprender a dominarlo, y adiestrarnos en ese buen oído que en todo momento necesitaremos...? Lo más recomendable, de entrada, es practicar por separado los cuatro primeros pies (el yambo, el troqueo, el anapesto y el dáctilo); practicarlos -queremos decir- por medio de frasecitas sueltas, de ejemplos que inventemos para nosotros mismos. Cuando el ritmo acuda a la frase con soltura podremos combinar los cuatro, y hacer lo mismo luego con los tres restantes.
Os sugerimos hacerlo así, con método; pero igual pueden practicarse a boleo unos y otros, y combinarlos todos, en cualquier momento; el resultado será igualmente bueno si empleamos interés y tesón en la tarea. Lo esencial es el entrenamiento y -esto también- empezar con frases sencillas, con cosas muy de andar por casa...
Quiso venir a cenar y ya éramos ocho a la mesa.
Dejé pasar el autobús.
Nos conocimos en abril.
Me pidió que le hablara de Luis; ¿qué podía contarle después de dos años de ausencia?
Se trata, en fin, de ir acostumbrando el oído. Después, con un poco de práctica -ya lo veréis-, la idea busca el ritmo por sí sola. Si conseguimos adiestrar nuestro oído y añadirle una atinada combinación de los diferentes pies, daremos con una cadencia limpia, natural, una cadencia muy próxima a lo coloquial pero que avanza en andas de la medida. Como en esa recomendación final, inolvidable, de Sancho a Don Quijote:
No se muera vuesa merced, Señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años,
óoó ooooó / oó óo / ooó oooó oóo óo óo /
que la mayor locura que un hombre puede cometer en esta vida es dejarse morir así,
oooó oóo oóo óo ooó oó oóo óoó ooó oó /
sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben,
oó oó / ooó ooóo / óoó ooóo /
que las de la melancolía.
oooooooóo
LOS CURSUS
Además de estas pautas acentuales que pueden utilizarse en cualquier lugar de la frase -aunque muy especialmente en el período final-, la retórica antigua aconsejaba cerrar las parrafadas con ciertas fórmulas fijas. Y lo cierto es que quedan muy bien, que nos suenan muy bien aún hoy, y quién sabe hasta cuándo.
Se trata de fórmulas rítmicas que marcan la conclusión en el oído del lector, como los últimos compases en una melodía. Cicerón recogió cuatro de estos finales -llamados cursus-, que no podemos dejar de mencionar:
-Cursus planus:
Después de la tormenta lucía el sol, y salimos por fin de la casa, muertos de miedo.
óooóo
-Cursus velox:
Nuestra estancia entre ellos fue un desastre, pero recuerdo que aquella noche, con las maletas en el portal, nos despidieron sin desairarnos.
óooooóo
-Cursus tardus:
Primero hay un redoble de tambores y después, cuando el tigre aparece en la carpa, suena la música.
óooóoo
-Cursus trispondiacus:
No me atreví a esperarte; las alegrías llegan de improviso.
óoooóo <<
¿Habéis llegado hasta aquí? Bueno, pues ahora, de regalo para los que hayan aguantado todo esto, un articulito de Ángel Zapata en el que practica especialmente el ritmo con las pautas que nos acaba de dar. Os recomiendo que lo leáis en voz alta:
>> LOS TRANVÍAS
Los tranvías, como los buenos toreros, supieron retirarse a tiempo, convertirse en leyenda, y que la gente los recuerde ahora -¡ah, los tranvías!- con esa nostalgia que emborracha un poco, o en esa borrachera, según, que da un poco nostálgica.
Porque uno tiene apedreado -la mala idea de los niños- aquel tranvía de Peñagrande que cruzaba desmontes, tomillares, arroyos, por las afueras de la ciudad, y moría entre casas de adobe, perros furtivos, guardas con canana cruzada en el pecho, en la linde de El Pardo. Pero ya por entonces, mediados los sesenta, los tranvías se hicieron más espigados, con el morro de quilla, parientes de las barcas que había en la verbena, y eran tan sosos como el autobús, tan anodinos, tan municipales.
Sin ese algo de templete con ruedas que tuvo siempre el tranvía, de pabellón de invierno que se ha echado a la calle, entre ferroviario y rococó, daba un poco lo mismo -la verdad- que los quitaran o los pusieran.
La ecología, el urbanismo, el buen sentido a secas, piden la vuelta de los tranvías, en los últimos tiempos. Y a mí, qué voy hacerle, un tranvía de diseño, un tranvía ergonómico -perdón-, como imagino los de ahora, me parece un transporte conveniente y limpio, pero no un tranvía. Porque el tranvía era un lujo con el que se adornaba la ciudad, como a veces se adorna el torero para cerrar el lance; un capricho, diríamos, más que un remedio a nada.
Goleta que navega entre adoquines, quiosco que se anda, el tranvía era un juguete, con algo de corral, de sonajero, en la niñez de las ciudades.
Debajo del asfalto no está la playa -como se dijo en el sesentayocho-, sino el lento rodar de los tranvías. Nacido con el siglo, pupilo de la acera y del acero, el tranvía no quiso crecer. Sacarlo del museo, del desguace, volverlo razonable, adulto y funcional, sería un empeño ocioso, odioso, y otra forma de olvido. El tranvía es el tiempo recobrado. A la infancia se vuelve, si se vuelve, en tranvía.



Columnas de prensa. Temas de actualidad. Otro enfoque



Columnas de prensa. Temas de actualidad. Otro enfoque



Columnas de prensa. Temas de actualidad. Otro enfoque



Columnas de prensa. Temas de actualidad. Otro enfoque



Fragmentos literarios. selección de textos. Ejemplos de estilo



Fragmentos literarios. selección de textos. Ejemplos de estilo



 
     Login
Nickname

Contraseña

¿Todavía no tienes una cuenta? Puedes crearte una. Como usuario registrado tendrás ventajas como seleccionar la apariencia de la página, configurar los comentarios y enviar los comentarios con tu nombre.

     Enlaces Relacionados
· Cumbres Borrascosas
· Más Acerca de Técnica literaria
· Noticias de heathcliff


Noticia más leída sobre Técnica literaria:
estructura y desarrollo del cuento


     Votos del Artículo
Puntuación Promedio: 4.25
votos: 4


Por favor tómate un segundo y vota por este artículo:

Excelente
Muy Bueno
Bueno
Regular
Malo


     Opciones

 Versión Imprimible Versión Imprimible


Tópicos Asociados

Técnica literaria





El objetivo de esta web es construir un gran recurso cultural accesible para todos. Procuramos respetar los derechos de autor, y rogamos a quien vea algún material que no debería estar aquí que nos informe de ello.


Nuestros fines son meramente culturales

Rogamos a los usuarios que citen las fuentes cuando aporten materiales externos.

Se permite copiar cualquier texto de esta web, simplemente citando la fuente.


No obstante, todos los textos son propiedad de sus autores.

Verba volant
scriptum manet
`
Copyright © 2005 by Francisco Burzi. This is free software, and you may redistribute it under the GPL license. This software comes with absolutely no warranty. El texto original de los créditos ha sido modificado sólo por razones de seguridad. Apoyamos sin reservas al autor y la creación de software libre
Página Generada en: 0.22 Segundos