TERRA, 19 de abril de 2006
Cercas juega con ficción y no ficción en 'La verdad de Agamenón'
El escritor Javier Cercas juega con la ficción y la no ficción en su último libro de relatos y artículos 'La verdad de Agamenón', con el que quiere 'revalorizar' la denostada literatura que se publica en los periódicos.
En la presentación del libro, Cercas ha confesado que 'a menudo, los periodistas tienen la autoestima baja, pero su creación es tan efímera como la de los escritores, cuyas novelas duran un mes o un mes y medio'.
Cercas ha recordado que buena parte de lo mejor escrito en español, catalán, francés o inglés se ha escrito en los periódicos, y no sólo por periodistas.
'Larra, que era un genio, escribía tan rápido en el siglo XIX como hoy Ramon Besa hace su crónica del Barcelona en Milán; el 90% de Josep Pla y la mitad de Azorín están en los diarios, y 'La rebelión de las masas' de Unamuno, también'.
El propio Cercas reconoce que 'hay un trasvase permanente' entre lo que escribe en los periódicos y lo que sale en sus novelas.
Al contrario que su anterior libro, 'Relatos reales', en el que había 'una unidad narrativa más clara', 'La verdad de Agamenón' (Tusquets) es un libro fragmentario más variado, que combina los relatos con polémicas literarias o políticas.
En ese conglomerado heterogéneo se incluyen sus 'Cartas de batalla', artículos de polémica literaria o política que, a decir del autor, 'participan de ese tono de polémica o aclaran una cuestión abordada en el libro, como la idea de la originalidad y la vanguardia, que son dos fetiches de la literatura'.
Cercas entiende la originalidad 'no como la consecuencia de apartarse de los demás, sino, como decía Picasso, como la capacidad de absorber todo lo demás, algo que se encuentra en Picasso, en Cervantes, en Joyce o en Proust'.
Sobre la vanguardia, Cercas reclama una cierta contextualización para ese término: 'Aunque la vanguardia en el siglo XV es Juan de Mena, y Jorge Manrique escribe una poesía rezagada, de 50 años atrás, al final escribe la gran obra, las Coplas a la muerte de su padre'.
Por tanto, hablar de la vanguardia como sinónimo de nuevo es 'una idea bastante dudosa, pues Manrique demostró que a partir de materiales antiguos se puede construir una nueva idea de la vida'.
En su elogio a la literatura, Cercas aclara que 'la palabra ha servido a lo largo de la historia para lo mejor y para lo peor', como se puede constatar en Serbia o en Ruanda, pues 'detrás de los grandes genocidios y matanzas humanas siempre ha habido una retórica, unas ideas que han contribuido a incendiar'.
'¿Quién es Radovan Karadzic?', se pregunta Cercas y él mismo recuerda solemne: 'el gran poeta nacional', casi una demostración empírica de la 'tiranofilia de los intelectuales, esa atracción casi diabólica hacia los tiranos'.
En 'La verdad de Agamenón' el autor de 'Soldados de Salamina' se ocupa de la eterna polémica entre realidad histórica y ficción literaria, una polémica que Cercas zanja rápidamente: 'La novela es ficción y, por tanto, miente, mientras que el periodismo o la historia no son ficción y no deben mentir. Por ello, la ficción puede ocupar aquellos territorios que la historia o el periodismo no pueden cultivar'.
Después de que hace un año publicara su última novela, 'La velocidad de la luz', Cercas trabaja desde hace más de seis meses en la que será su sexta novela, en la que volverá a haber mezcla de ficción y no ficción y que, de manera misteriosa revela, 'estará centrada en un hecho de la historia reciente española de la que hay un exceso de información'.
De momento, se encuentra en la fase de lectura e investigación previa, y cuando 'piense saberlo todo sobre ese hecho, entonces comenzaré a escribir para saber lo que sólo se puede saber por la ficción’. EFE
Columnas de prensa. Temas de actualidad. Otro enfoque
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