DIARIO DE JEREZ, 22 de octubre de 2004
vi congreso de la fundación caballero bonald
"El problema es cuando la novela histórica trae una tesis ideológica"
El escritor Luis Landero utilizó su primera obra, 'Juegos de la edad tardía', para explicar el trasfondo histórico "que siempre subyace en toda novela aunque el autor no lo busque"
PILAR NIETO
jerez. El escritor Luis Landero fue ayer uno de los 'platos fuertes' de la segunda jornada del congreso sobre literatura e historia organizado por la Fundación José Manuel Caballero Bonald. Para su charla, titulada 'Novela y memoria histórica', landero se basó fundamentalmente en su primera obra, 'Juegos de la edad tardía' "como ejemplo de cómo la ficción y la memoria, lo que uno ha vivido objetivamente, para explicar un poco el trasfondo histórico que hay detrás de la novela y que tampoco lo he buscado, sino que se trasluce sin que uno lo busque". Landero reconoció que "algo fundamental en mi generación es el haber vivido dos vidas, el haber vivido en un pueblo, en un ambiente rural y campesino, y haber pasado luego a una mentalidad urbana e industrial. Los que vivimos esa época, los años sesenta, en la época del boom económico, de los emigrantes y demás, tuvimos un poco la suerte de vivir como un siglo en miniatura, pasamos del siglo XIX al siglo XX, de una mentalidad rural urbana e industrial, y eso es una cosa que le pasa a José María Merino, a Luis Mateo, incluso a Muñoz Molina y tantos otros, que hemos vivido como en dos mundos, y de algún modo damos testimonio de esa experiencia tan singular".
En su opinión, al autor de una novela histórica "no se le debe exigir objetividad. Sólo que no traicione la verdad histórica, porque además sería incurrir en la inverosimilitud, pero evidentemente, un novelista que aborda un asunto histórico, lo que tiene que hacer es utilizar la Historia como cimiento objetivo, como telón de fondo, y sobre eso crear personajes, tramas y conflictos. Las mejores novelas históricas son aquellas donde lo objetivo y lo ficticio se mezclan de un modo armónico. Más que la objetividad, a lo que debe aspirar una novela es a una recreación artística y ficticia de la época, con un fondo real pero nada más. No puede ser otra cosa que ficción".
Landero reconoció que "evidentemente, hay quien hace novelas históricas donde hay una tesis ideológica, tener una ideología que puede contagiar e impregnar al lector, pero bueno, se supone que el lector es lo suficientemente lúcido".
El autor advirtió no obstante que este sustrato ideológico en una novela "sí se puede evitar. La ideología no tiene por qué aparecer, al menos en la voz del autor, pero sí en la de los personajes, y en una novela puede haber personajes de distinto signo político, con lo cual ese conflicto de ideologías está muy bien. El problema es cuando la novela histórica es una tesis ideológica, y de hecho hay novelas históricas de la guerra civil española de derechas y otras de izquierdas. Te lo cuentan pero desde una óptica ideológica. 'Madrid de Corte a Checa' por ejemplo, de Agustín de Foxá, es una novela de derechas".