DIARIO DE BURGOS, 7 de abril de 2006
Ian Gibson:«Lorca no sería nada sin Antonio Machado»
El hispanista inglés subraya en su última obra la relación de confianza que imperó entre Machado y Lorca EFE / FUENTE VAQUEROS
Sin Antonio Machado, Federico García Lorca no sería el artista que hoy conocemos, según el hispanista Ian Gibson, quien presentó ayer en Fuente Vaqueros, pueblo natal del autor granadino, Antonio Machado, ligero de equipaje, una biografía del escritor sevillano.
Gibson recordó que «el primer encuentro entre Machado y Lorca tuvo lugar en Baeza, cuando Federico era pianista y no había dado aún el salto hacia la poesía».
Para entonces, el granadino conocía ya la obra del sevillano, ya que en 1917 había sido publicada una recopilación de los poemas de Machado por la Residencia de Estudiantes, en la que Federico era inquilino, y «yo creo que el encuentro con don Antonio fue importante» para que Lorca diera definitivamente ese salto, apuntó.
Sin embargo, el influjo fue mutuo, ya que, según relata el hispanista, Machado, aunque no pudo asistir al estreno de Bodas de sangre, sí acudió a su cuarto día de representación y salió de la obra «profundamente conmovido». Tanto que le envió a Lorca una carta en la que le describía el efecto que tuvo en él y le conminaba a «seguir escribiendo obras así».
Según Gibson, esta demostración de afecto es algo inusual en Machado, «un hombre tímido, retraído, que no tenía mucha relación con los poetas de la generación de Lorca, y que sin embargo le escribió esa misiva».
Para el hispanista, el origen de dicha reacción cordial está, seguramente, en que «Machado es un hombre que tuvo una vida amorosa muy difícil. En aquel momento está relacionado con Pilar de Valderrama, una relación imposible, casi trágica, de la cual hablo mucho en el libro, y cuando ve la obra de Federico y ve que esa relación tampoco puede ser, creo que se sintió identificado, y salió de la obra conmovido».
La biografía incluye algunos capítulos desconocidos hasta ahora de la vida de Machado, como el que revela el trauma que el escritor sevillano experimentó al perder a una «gran compañera», al tener que abandonar, con cuatro años, el Palacio de las Dueñas, «su paraíso perdido».
Aunque la identidad de esta compañera no ha trascendido, este capítulo de la infancia de Machado es fundamental para comprender «cómo revivió ese trauma posteriormente, con la pérdida de su joven esposa Leonor».
La presentación de la obra sobre Machado tuvo lugar en el marco de la inauguración, en la Casa Natal de Lorca en Fuente Vaqueros, de la exposición Federico García Lorca 1936: Documentos para la memoria, promovida por la Diputación de Granada, que incluye una selección de documentos, en buena parte del Archivo Ian Gibson, que sirvieron al hispanista para realizar su biografía sobre el poeta granadino, alguno de los cuales nunca se han exhibido.
Entre ellos, figuran la respuesta a una carta de Ian Gibson del poeta Jorge Guillén, donde éste recuerda la última vez que vio a Lorca, durante la lectura de La casa de Bernarda Alba, en 1936, u otra misiva de José Bergamín sobre el día en que Federico le fue a entregar Poeta en Nueva York, para su publicación en Cruz y Raya, que el poeta dio «en víspera de marcharse desgraciadamente a Granada».
Para Gibson, este «va a ser un magnífico año» ya que, con motivo del 70 aniversario de su caída, «va a haber mucho debate sobre la II República, espero que pacífico, que nos va a ayudar a conocerla mucho mejor», y en el que «habrá muchos descubrimientos de documentación desconocida».
El autor de La noche en que mataron a Calvo Sotelo confió en que se produzcan avances sobre las fosas comunes de la Guerra Civil, y recordó que «el Gobierno lo ha prometido».