EL COMERCIO DE GIJÓN, 29 de marzo de 2006
LUIS DEL VAL. PERIODISTA Y ESCRITOR
«Intento no estafar a los lectores que se gastan 19 euros en un libro»
Presentó ayer en Oviedo su última publicación, 'Cuentos de Medianoche', un conjunto de 60 relatos llenos de misterio y fantasmas cotidianos
MARTA FRECHILLA/OVIEDO
Con 14 años, cuando probablemente no soñaba con un premio Ondas o con un espacio propio en un 'prime time' radiofónico, Luis del Val (Zaragoza, 1944) comenzó a escribir relatos. «Me parecía un sueño imposible publicarlos». Lo consiguió. Tras sus primeros escarceos de juventud y sus recientes 'Cuentos del mediodía', ahora lanza sus 'Cuentos de Medianoche' en los que coquetea con misterios que desafían la percepción de la realidad. Ayer, estuvo en el Foro Abierto de la librería Cervantes para presentarlos.
-Con estos relatos llenos de intriga, ¿busca atemorizar, desconcertar o hacer reflexionar?
-Uno cuando escribe una historia es porque siente necesidad de contarla. Excepto el primero y el último, que son relatos largos de 40 páginas, los demás son de dos páginas. Busco sorprender; si puedo, emocionar; y fundamentalmente, entretener. A medida que pasa el tiempo siento mucho respeto por las personas que se gastan 19 euros, intento que no se sientan estafados. El primer mandamiento es no aburrir.
-¿Acaso usted se aburre leyendo?
-Yo como lector me aburro mucho. Me cuesta mucho encontrar cosas que me diviertan, que me atrapen. Por eso una de mis obsesiones es no aburrir. Yo no termino la mayoría de los libros que empiezo.
-¿Y si coge un clásico?
-Si cojo un clásico probablemente ya me lo he leído. Yo a Quevedo lo tengo en mi mesilla de noche. Volver al clásico es absolutamente necesario.
-¿Y desde cuándo nota que se aburre leyendo?
-Antes ya me aburría, pero me daban tanto respeto los libros, que tenía que aguantar hasta el final. Un día un crítico literario me dijo «no se puede leer más que un número limitado de libros. Uno a la semana. En 20 años no puedes leer más de 1.000».
-¿Cuántos habrá leído usted?
-Como tengo más de 20 años, habré leído más de 1.000. Esa sensación de que no puedes leer todos los libros te hace ser muy selectivo.
-¿Pero se aburre porque se hace mala literatura o porque se ha vuelto usted más exigente?
-Porque te haces más exigente. Tu paladar ya se acostumbra a otras cosas y quieres que te sorprendan, y cada día es más difícil. Y como autor creo que cada día es más difícil sorprender.
-Da la impresión que son relatos abiertos, con diferentes finales en función de cada lector.
-Sí, sí. Me encantan los finales abiertos. Excepto cuando por necesidades del guión tiene que morir el protagonista.
-En sus relatos da la impresión de que la mujer sale mejor parada que el hombre.
-Como escritor, me interesan más los personajes femeninos que los masculinos. Son más complejos y los masculinos son siempre más previsibles. El hombre es muy unidireccional mentalmente, si está haciendo una cosa no puede hacer otra.
-Pregunta obligada. ¿Qué está escribiendo ahora?
-Una novela.
-¿Va a mantener el secreto? ¿Rescató la novela histórica que el año pasado tenía «en el escritorio»?
-La he dejado otra vez. Me da mucho miedo la documentación. Tengo que estudiar tanto, que no quiero meter la pata. Estoy escribiendo una novela que transcurre en el año actual y en la época actual.
-Su escritura es sencilla, directa, sin grandes florituras. ¿Debe ser así para llegar al lector?
-Es un proceso de decantación. Cuando empiezas a escribir, no es que te quieras gustar a ti mismo, es que quieres gustar a los demás escritores. A medida que eres más veterano te das cuenta de que lo importante es ser eficaz contando una historia.
-En España se editan 63.000 títulos y 300 millones de libros al año, lo que significa que cada español compra -y lee- al menos 7 ejemplares.
-No es cierto. El 40% no lee nada. Sólo lee el 60%, y del 60%, sólo el 20% es lector habitual.
-'Cuentos del mediodía', primero; ahora, de la medianoche. ¿Va a haber cuentos de la mañana?
-Los 'Cuentos vespertinos', podría ser (bromea). Ahora estoy con la novela, pero lo apunto como idea.