LA RAZÓN, 30 de marzo de 2006
Gustavo Martín Garzo
«He obtenido más de lo que soñé»
Juan Carlos Rodríguez - Madrid.-
Es una «rara avis», uno de esos escritores con los que es posible bucear los oceanos de la gran literatura. Lector a tiempo completo, escribe como una pulsión necesaria para sobrevivir. Plaza & Janés inaugura la Biblioteca Gustavo Martín Garzo con «Mi querida Eva» y «La princesa Manca».
–¿Es usted ya un clásico?
–No, no. Soy un lector que escribe lo mejor que sabe. Y que ha obtenido mucho más de lo que había soñado. Uno siente algo así como que esta colección hace justicia a los libros, porque son muy laborioso de escribir. Y, por estas leyes de la actualidad, a los tres meses ya no están en las librerías.
–¿Y le ayuda también a poner en perspectiva sus obras?
–No. Eso se lo dejo al lector. Una vez editado, nunca releo mis libros. Ni hago cambios, porque supone enfrentarse a sus defectos. Siempre veo diferencias entre el libro que me hubiera gustado escribir y el que realmente he escrito. Cada libro lo siento como un fracaso. Pero sin duda es lo mejor que he podido hacer.
–Hay dos narrativas en su trayectoria literaria: la fantástica y la realista... ¿en cúal es más usted?
–Es verdad que hay dos corrientes, pero esto es aparente, porque en el fondo mis obras más realistas no se pueden entender sin la dimensión fantástica. Yo creo que sólo soy un escritor de cuentos fantásticos, que es el mundo que mejor me permite investigar lo real, nuestros sueños, nuestros anhelos.
–En «Mi querida Eva», por ejemplo, sucede eso...
–Por ejemplo. Es un viaje a los territorios mal definidos del pasado. Pero como ocurre con otras novelas, no es una obra nostágica, porque no hay anhelo por algo que se perdió. El pasado me interesa porque guarda una zona oscura, unos secretos de los que uno nunca acaba de apropiarse. Y eso ocurre con esta novela. Tiene que ver con la sensación de que todos nosotros hemos tenido vidas equivocadas, incluso los que son felices.
–Es también una novela de amor...
–Es una defensa a ultranza del amor romantico, que es triste porque la vida es triste, pero que tiene que ver con la esperanza. Intento mostrar que el amor es un hechizo... y que cuando estamos enamorados hablamos incluso una lengua diferente, la lengua de la creación.