IDEAL, 20 de octubre de 2006
«El valor del arte reside en su inutilidad», asume Paul Auster
El escritor estadounidense, la voz de los galardonados en la ceremonia, emocionó con un bello e intenso discurso
ROBERT BASIC/OVIEDO
Paul Auster lleva muchos años intentando descifrar uno de los misterios que rigen su vida: la necesidad de escribir y expresarse a través de las novelas, «unos relatos imaginarios que nunca han sucedido en eso que denominamos el mundo real», una forma universal de comunicación que le ha conectado con millones de personas. Ayer, en Oviedo, el escritor estadounidense recogió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2006. En su alocución, 'justificó' su amor por la escritura con una regresión al pasado: «No sé por qué me dedico a esto. Lo único que puedo decir es que he sentido tal necesidad desde los primeros tiempos de mi adolescencia».
El autor de 'Leviatán', que hilvanó un bello discurso cargado de razones que sólo entiende el corazón, radiografió el papel del arte en la sociedad actual. Así habló de la escritura: «Sin duda es una extraña manera de pasarse la vida, encerrado en una habitación con la pluma en la mano, hora tras hora, día tras día, año tras año, esforzándose por llenar unas cuartillas de palabras con objeto de dar vida a lo que no existe... ¿Y por qué se empeñaría alguien en hacer una cosa así?» Él mismo dio la respuesta: «Porque no tiene más remedio, porque no puede hacer otra cosa».
Auster habló de la creación en clave de necesidad -«es un impulso humano fundamental»- y precisó que, en el terreno de lo práctico, «el arte es inútil, al menos comparado con el trabajo de un fontanero, un médico o un maquinista». Pero precisamente en esa supuesta 'inutilidad' halló la razón de ser de los libros, cuadros, músicas... «El valor del arte reside en su misma inutilidad; la creación de una obra de arte es lo que nos distingue de las demás criaturas que pueblan este planeta, y lo que nos define, en lo esencial, como seres humanos».
El escritor estadounidense dedicó el final de su discurso a la novela. Dijo que se trata de una colaboración a partes iguales entre el escritor y el lector, y que «constituye el único lugar del mundo donde dos extraños pueden encontrarse en condiciones de absoluta intimidad». Y lanzó una emotiva promesa: «Me he pasado la vida entablando conversación con gente que nunca he visto, con personas que jamás conoceré, y así espero seguir hasta el día en que exhale mi último aliento...»
cartelandia.com" /a> Galería gratuitas de carteles antiguos.