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<title>T&Eacute;CNICA LITERARIA</title>
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<description>www.cumbresborrascosas.net</description>
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<title>Entrevista a Fernando S&amp;aacute;nchez Drag&amp;oacute;</title>
<link>http://www.TECNICALITERARIA.COM/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=1211</link>
<description>&lt;div&gt;Nacido en Madrid, 1936, pero soriano de adopci&oacute;n, nombrado como tal por el consistorio soriano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su carrera literaria que se inicia con un largo ensayo esot&eacute;rico G&aacute;rgoris y Habidis: Una Historia M&aacute;gica de Espa&amp;ntilde;a discurre luego por lo literario, as&iacute; la re-publicaci&oacute;n de El Dorado (escrito en los sesenta) y m&aacute;s tarde Las Fuentes del Nilo, La b&uacute;squeda del laberinto, El camino del coraz&oacute;n, La del alba ser&iacute;a, Diccionario de la Espa&amp;ntilde;a M&aacute;gica (en colaboraci&oacute;n con Antonio Ruiz Vega) y En el alambre de Shiva. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocido del gran p&uacute;blico por sus apariciones radiof&oacute;nicas y/o televisivas (present&oacute; el programa cultural Negro sobre Blanco de TVE2), obtuvo el Premio Planeta en 1992, que se uni&oacute;, entre otros, al Nacional de Literatura en su modalidad de Ensayo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Para empezar me gustar&iacute;a saber que tipo de proyectos tiene en la mente de cara al futuro.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy escribiendo una pr&oacute;xima obra titulada provisionalmente &amp;quot;Espa&amp;ntilde;olito que vienes al mundo&amp;quot;, una novela realista, una novela &amp;quot;verit&eacute;&amp;quot; sobre la guerra civil, sobre mi padre, mi madre, sobre m&iacute; mismo, la gente que vivi&oacute; la guerra en los dos bandos, y sobre Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera, que aparecer&aacute; en la obra; la portada estoy pensando que tendr&aacute; dos fotograf&iacute;as, una de mi padre y otra de Jos&eacute; Antonio. Mi libro no s&eacute; si llegar&aacute; para Navidades porque se est&aacute; extendiendo m&aacute;s de lo que pensaba, aunque quiz&aacute; estar&aacute; para Enero o Febrero, y ser&aacute; un libro que dar&aacute; que hablar. Y bueno, por otra parte, estoy preparando mi reaparici&oacute;n televisiva en Telemadrid para septiembre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Curioso, usted realiz&oacute; dos programas sobre Jos&eacute; Antonio en relaci&oacute;n al centenario de su nacimiento&amp;hellip;.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justamente a raiz de la idea de los programas sobre el centenario se me redespert&oacute; la curiosidad sobre el personaje, ten&iacute;a un conocimiento m&aacute;s o menos vago, casi como el del resto de nuestros compatriotas, y me puse a estudiarlo, a leerle a &eacute;l y sobre &eacute;l, y desde luego nada tiene que ver con la imagen oficial que se tiene sobre su figura, ni la actual ni mucho menos con la del franquismo, nada tiene que ver con Franco. F&iacute;jese mi libro llevar&aacute; por probable subtitulo &amp;quot;Muertes paralelas&amp;quot;. Ya le dec&iacute;a las fotograf&iacute;as que quiero que aparezcan en la portada, una de mi padre &amp;quot;paseado&amp;quot; por los franquistas en Burgos al comienzo de la guerra, y la de Jos&eacute; Antonio asesinado en alicante por las izquierdas. Muertes paralelas ya le digo. Y no me quita la ecuanimidad el que pasearan a mi padre para saber, entender y comprender que lo mismo pas&oacute; en los dos bandos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ha Hablado de reaparici&oacute;n televisiva,&amp;hellip;. &amp;iquest;Cree que su &uacute;ltima experiencia en TVE2 con su programa NsB ha sido victima del nuevo talante?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;S&iacute;. Desde luego. Me han dado un &amp;quot;talantazo&amp;quot;. Pero se ve&iacute;a venir, no ha supuesto ninguna sorpresa, no soy adicto a los martirios, y no pienso convertirme en m&aacute;rtir de la libertad de expresi&oacute;n. TVE es una empresa privada unida al gobierno y sus designios, y yo no era la persona adecuada seg&uacute;n ellos para un programa de libros, as&iacute; que me pusieron de patitas en la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Parad&oacute;jicamente, en contra de lo que predican, desde la izquierda es de donde proceden actualmente los atentados m&aacute;s graves contra la libertad de expresi&oacute;n y el pluralismo ideol&oacute;gico. &amp;iquest;No cree que en Espa&amp;ntilde;a se ha instalado una especie de nomenclatura cultural autodenominada progresista que dicta lo que es pol&iacute;ticamente correcto y censura lo que no conviene a sus postulados pol&iacute;ticos?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;S&iacute; desde luego, la izquierda es y siempre ha sido reaccionaria. En teor&iacute;a se preocupa por la justicia, pero olvidando el concepto de libertad que siempre ha sido m&aacute;s propio de la derecha. La derecha le ha dado m&aacute;s importancia a la libertad. De todos modos no es la vez primera que la izquierda me amordaza, ya cuando estuve en prisi&oacute;n en Carabanchel bajo el franquismo lo hizo. La izquierda siempre se defiende amordazando y atacando la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Muchos espa&amp;ntilde;oles le consideran a usted como el referente cultural de la Nueva Derecha espa&amp;ntilde;ola, &amp;iquest;Qu&eacute; opini&oacute;n le merece este calificativo?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacen mal en considerarme as&iacute;, no me interesa lo m&aacute;s m&iacute;nimo la pol&iacute;tica, los pol&iacute;ticos simplemente se dedican a crear problemas no a solucionarlos como nos quieren hacer creer. Yo soy un &aacute;crata en estado puro y no me atrae hacer pol&iacute;tica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pero no deja de v&eacute;rsele como parte de esa corriente europea al modo de Alain de Benoist, pero en espa&amp;ntilde;ol&amp;hellip;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, pero Benoist no es un pol&iacute;tico, es un fil&oacute;sofo y un escritor con el que coincido en el planteamiento vital, y en que las crisis de este nuestro mundo tiene un origen claro, el judeocristianismo, y es as&iacute; tambi&eacute;n que coincidimos en que la soluci&oacute;n ha de venir por la recuperaci&oacute;n del paganismo, por la recuperaci&oacute;n de los valores y la forma de entender la vida pagana, anterior al judeocristianismo, y es que los males end&eacute;micos de esta sociedad est&aacute;n ah&iacute;. Benoist y yo no somos pol&iacute;ticos, &eacute;l es fil&oacute;sofo, y bueno, se puede decir que tambi&eacute;n un poco yo lo soy. Por cierto, tratar&eacute; de entrevistarle en mi nuevo programa en Octubre. En definitiva, nada de nueva derecha ni de nueva izquierda, justamente tengo delante una cita de Ortega que incluir&eacute; en mi libro: &amp;quot;Ser de izquierdas como ser de derechas es una m&aacute;s de las estupideces del ser humano&amp;quot; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En su libro &amp;quot;El sendero de la mano izquierda&amp;quot; contiene su particular f&oacute;rmula para ser feliz, una f&oacute;rmula pol&iacute;ticamente incorrecta, en la que cada uno debe saber elegir su camino, sin rendir culto a los &iacute;dolos que la sociedad materialista, democr&aacute;tica, hedonista, consumista y postmoderna nos ha instalado en el altar de los &amp;quot;mass media&amp;quot;. &amp;iquest;Es as&iacute; su planteamiento? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente, yo soy pol&iacute;ticamente incorrecto al m&aacute;ximo. Soy la incorrecci&oacute;n pol&iacute;tica de este pa&iacute;s. Lo pol&iacute;ticamente correcto es censura, un mecanismo para amordazar a las personas por los poderes f&aacute;cticos de este mundo, empresas y multinacionales que quieren acabar con la libertad de las personas y su libertad de expresi&oacute;n. Y eso es hoy d&iacute;a la democracia, ha dejado de ser una verdadera y real democracia para convertirse en mojigater&iacute;a y santurroner&iacute;a, y yo no soy ni un mojigato ni mucho menos un santurr&oacute;n como usted puede imaginarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Parece que este libro va ha tener una continuaci&oacute;n con otro que se titular&aacute; &amp;quot;Elixir de la juventud&amp;quot;. &amp;iquest;Es correcto?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;As&iacute; es, el proyecto siguiente en cuando acabe &amp;quot;Espa&amp;ntilde;olito que vienes al mundo&amp;quot; ser&aacute; el &amp;quot;Elixir de la juventud&amp;quot;, que completar&aacute; &amp;quot;El sendero de la mano izquierda&amp;quot; en la l&iacute;nea del &amp;quot;Mens Sana in corpore sano&amp;quot;, &amp;quot;El sendero de la mano izquierda&amp;quot; es la concepci&oacute;n del mens sana, de una forma de ser feliz en este mundo, y &amp;quot;El elixir de la Juventud&amp;quot; ser&aacute; el corpore sano, el necesario complemento material y f&iacute;sico para esa felicidad, contar&eacute; en &eacute;l todo lo que como y lo que he descubierto a lo largo de los a&amp;ntilde;os y los viajes para estar como estoy, con sesenta y ocho a&amp;ntilde;os y casi igual que cuando ten&iacute;a veinte, hombre, alguna arruga m&aacute;s como es normal, pero casi igual que a mis veinte&amp;hellip;(risas)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;As&iacute; pues y para ir terminando, &amp;iquest;Qu&eacute; opini&oacute;n le merece Zapatero?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya le dec&iacute;a antes que la pol&iacute;tica no me interesa lo m&aacute;s m&iacute;nimo, y los pol&iacute;ticos mucho menos. Para m&iacute; los pol&iacute;ticos son hombres mediocres, que viven chupando sangre, haci&eacute;ndonos creer que son necesarios, viviendo de los dem&aacute;s y fomentando la idea de que son necesarios porque hay graves problemas en el mundo, que ellos se encargan de aumentar, no de solucionar. Pero bueno, como soy hombre paciente y lleva poco tiempo como Jefe de Gobierno le daremos un tiempo a&uacute;n, no quiero opinar en caliente, pero hace unos d&iacute;as de todos modos le&iacute;a una frase de Mariano Rajoy que me hizo mucha gracia, &amp;quot;la navaja es la sonrisa del p&iacute;caro&amp;quot; y yo estoy de acuerdo&amp;hellip; a pesar de que soy tambi&eacute;n yo muy sonriente (m&aacute;s risas). De todos modos Zapatero no creo que sea un mal hombre, lo malo de Zapatero es el partido, y el socialismo. El socialismo nunca ha funcionado, ni funcionar&aacute; ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yo prefiero utilizar Progresismo en vez de socialismo&amp;hellip;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no, los socialistas han secuestrado el concepto de progreso, el cambio es bueno, aunque conservar desde luego tambi&eacute;n. El progreso es la evoluci&oacute;n de la humanidad, aunque como dec&iacute;a Donoso Cort&eacute;s &amp;quot;el mundo no avanza, retrocede&amp;quot;, y desde luego yo estoy de acuerdo, pero retrocede desde el siglo VI antes de Cristo, desde el siglo de Buda y Zoroastro. El concepto de progreso no se puede llenar de contenido pol&iacute;tico y no se lo puede adue&amp;ntilde;ar nadie, s&oacute;lo la naturaleza es la se&amp;ntilde;ora del progreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Siendo Minuto Digital un diario digital, le&iacute;a que usted odia Internet y me gustar&iacute;a saber porqu&eacute;&amp;hellip;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una cuesti&oacute;n tambi&eacute;n de ese progresismo pol&iacute;tico, y m&aacute;s que Internet me refer&iacute;a a lo virtual. Lo virtual es Internet, pero tambi&eacute;n los parques tem&aacute;ticos, el turismo de agencia, todo lo que no es real. Seg&uacute;n el diccionario lo virtual es lo contrario a lo real, y &eacute;se es el logro de los pol&iacute;ticos, economistas, las multinacionales, del autentico poder del mundo. Eliminar lo real, la vida y lo vital para convertir el mundo en algo falso, irreal. Yo soy amante de lo real, de la realidad, del tocar pelo no del tocar pluma. Es &eacute;sa una expresi&oacute;n que a mi me gusta mucho y que uso mucho, el tocar pelo, yo toco pelo, mi literatura toca pelo&amp;hellip;.es real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yo citando tambi&eacute;n a Ortega prefiero para esos poderes f&aacute;cticos m&aacute;s que globalizaci&oacute;n, Mundialismo&amp;hellip;. &amp;iquest;es Internet un arma del mundialismo?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde luego, es el instrumento por antonomasia de la mundializaci&oacute;n, de la uniformidad, es la bomba at&oacute;mica del mundialismo, y yo soy amante y firmemente creyente de las fronteras y las diferencias, me gustan las diferencias de lugares y sitios, de tradiciones y culturas, de comidas, poder tomar una fabada en Asturias y no encontrarla en la india, as&iacute; como no poder comer en Madrid lo que se come en la India, la diferencia es la identidad de las gentes y los pueblos, es cambio, viaje, crecimiento, me gustan y quiero las diferencias tan opuestas a la uniformidad del mundialismo. Yo no dejo de ser un paleto soriano que vive en un pueblo de ocho habitantes sin taberna ni cobertura para los m&oacute;viles, &eacute;so es lo contrario a la mundializaci&oacute;n y &eacute;so es lo que yo quiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Gracias y le dejamos abierta la tribuna de Minuto digital para cuando quiera&amp;hellip;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, ya volveremos a hablar en enero o febrero cuando salga mi libro, que seguro dar que hablar&amp;hellip;Muchas Gracias por su entrevista.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;</description>
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<title>LA TEOR&amp;Iacute;A DE LA ACCI&amp;Oacute;N COMUNICATIVA DE J&amp;Uuml;NGER HABERMAS</title>
<link>http://www.TECNICALITERARIA.COM/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=1210</link>
<description>&lt;div&gt;LA TEOR&Iacute;A DE LA ACCI&Oacute;N COMUNICATIVA DE J&amp;Uuml;NGER HABERMAS&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Extracto de, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Guillermo Briones,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;FILOSOF&Iacute;A Y TEOR&Iacute;AS DE LAS CIENCIAS SOCIALES,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Dilemas y propuestas para su construcci&oacute;n.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Domen, 1999, P&aacute;g. 171.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;J&amp;uuml;nger Habermas, nacido en 1922, se inscribi&oacute; en sus comienzos en la Teor&iacute;a Cr&iacute;tica o Escuela de Frankfurt de Horkheimer, Adorno, Marcuse y Fromm. Posteriormente sus ideas tomaron caracter&iacute;sticas propias, si bien basadas en Marx y Weber, con una preocupaci&oacute;n b&aacute;sica por la transformaci&oacute;n pol&iacute;tico-social. Por ello, su teor&iacute;a fue considerada como una forma de neomarxismo. Sin embargo, su inter&eacute;s posterior y la utilizaci&oacute;n que hace de ideas de Herbert Mead, Talcott Parsons y Schutz lo ubican en un campo de confluencia entre las tendencia explicativas y comprensiva &amp;ndash; interpretativa de las ciencias sociales. Sus obras m&aacute;s recientes son Teor&iacute;a de la acci&oacute;n comunicativa I: Racionalidad de la acci&oacute;n y racionalizaci&oacute;n social (Madrid, Taurus, 1984) y Teor&iacute;a de la acci&oacute;n comunicativa II: Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n funcionalista (Madrid, Taurus, 1987).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;La teor&iacute;a cr&iacute;tica de los fundadores y de sus mismos primeros trabajos experimentan en Habermas una importante modificaci&oacute;n y reorientaci&oacute;n. Es menos cr&iacute;tica, menos negativa y m&aacute;s sistem&aacute;tica, m&aacute;s orientada a la construcci&oacute;n de una teor&iacute;a social m&aacute;s coherente. En el fondo, sin embargo, se mantiene la importancia central dada a la racionalidad, entendida como la forma en que las personas que usan el lenguaje y son capaces de actuar mediante el conocimiento. De ah&iacute; que se pregunte por el tipo de racionalidad que debe estudiar la ciencia social y en qu&eacute; sentido la modernizaci&oacute;n puede ser considerada como un proceso de racionalizaci&oacute;n. Ambas preocupaciones tienen especial importancia ya que para Habermas la sociedad democr&aacute;tica debe basarse en la raz&oacute;n.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;En la l&iacute;nea de la teor&iacute;a cr&iacute;tica tradicional, Habermas afirma que existe una racionalidad de los fines y que la ciencia social debe preocuparse por la resoluci&oacute;n de problemas pr&aacute;cticos. Todo conocimiento obedece a un inter&eacute;s pero mientras las ciencias naturales tienen inter&eacute;s en controlar la naturaleza, las ciencias sociales tienen inter&eacute;s en la emancipaci&oacute;n de las personas respecto de cualquiera forma de coacci&oacute;n.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Teor&iacute;a de la acci&oacute;n comunicativa. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Habermas comienza por se&amp;ntilde;alar que Marx considera como uno de los puntos de partida de su teor&iacute;a el concepto de acci&oacute;n instrumental o conducta racional de las personas para elegir los medios m&aacute;s apropiados parta lograr un cierto fin. Tal acci&oacute;n se relaciona en Marx con el trabajo de cuyo concepto deriva las relaciones sociales. Para &eacute;l, en cambio, en el an&aacute;lisis social es m&aacute;s importante la acci&oacute;n comunicativa que permite una comprensi&oacute;n comunicativa entre los actores en interacci&oacute;n. En ese proceso, no se hace, principalmente, c&aacute;lculos ego&iacute;stas (instrumentales) para alcanzar el &eacute;xito, sino que se trata de lograr definiciones comunes de la situaci&oacute;n para dentro de ellas, perseguir metas individuales.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Habermas deriva el concpeto de acci&oacute;n comunicativa de los diversos tipos de acci&oacute;n que distingui&oacute; Max Weber (racional, orientada por valores, afectiva y acci&oacute;n tradicional). Al redefinir los tipo weberianos, coloca frente a la acci&oacute;n instrumental la acci&oacute;n comunicativa como una relaci&oacute;n interpersonal ling&amp;uuml;&iacute;stica que busca el mutuo entendimiento, el concenso. Mientras en Marx la acci&oacute;n y la racionalidad instrumental se relacionan con el trabajo, la acci&oacute;n y la racionalidad comunicativa re relacionan con la interacci&oacute;n. Cuando la acci&oacute;n comunicativa se basa en argumentaciones recionales yh tiene pretensiones de universalidad se denomina discurso. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;El concepto de acci&oacute;n comunicativa &amp;quot;fuerza u obliga a considerar tambi&eacute;n a los actores como hablantes u oyentes que se refieren a algo en el mundo objetivo, en el mundo social y en el mundo subjetivo, y se entablan rec&iacute;procamente a este respecto pretensiones de validez que pueden ser aceptadas o ponerse en tela de juicio. Los actores no se refieren sin m&aacute;s intentione recta a algo en el mundo objetivo, en el mundo social o en el mundo subjetivo, sino que relativizan sus emisiones sobre algo en el mundo teniendo presente la posibilidad de que la validez de ellas pueda ser puesta en cuesti&oacute;n por otros actores&amp;quot; (Teor&iacute;a de la acci&oacute;n comunicativa: complementos a estudios previos, Madrid, C&aacute;tedra, 1089, P&aacute;g. 493).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Es en discurso, una forma especial de comunicaci&oacute;n, donde, por medio de la argumentaci&oacute;n se determina lo que es v&aacute;lido o verdadero. Es decir, la verdad no es una copia de la &amp;quot;realidad&amp;quot; a la cual se refieren los argumentos de los participantes en el discurso, sino que es un resultado consensual sobre el cual no act&uacute;a ninguna influencia que lo distorsione. Ese consenso se logra cuando se dan cuatro condiciones de validez aceptadas por todos los participantes: a) que el enunciado que hace un hablante sea comprensible; b) que el hablante sea fiable; c) que la acci&oacute;n pretendida sea correcta por referencia a un contexto normativo vigente; y d) que la intenci&oacute;n manifiesta del hablante sea, en efecto, la que &eacute;l expresa.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Con las caracter&iacute;sticas se&amp;ntilde;aladas, Habermas sostiene que la acci&oacute;n comunicativa, y no la acci&oacute;n racional instrumental, como lo hizo Marx, es la conducta que caracteriza a las interacciones que se dan en la sociedad. Por eso, la acci&oacute;n comunicativa debe tener un lugar central en la teor&iacute;a. Uno de los objetivos de tal teor&iacute;a debe ser la identificaci&oacute;n y eliminaci&oacute;n de los factores estructurales que distorsionan la comunicaci&oacute;n.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;El papel central que ocupa la comunicaci&oacute;n en la propuesta te&oacute;rica y pol&iacute;tica de Habermas lo lleva a preocuparse por la racionalizaci&oacute;n de la acci&oacute;n comunicativa, siguiendo el camino tomado por Marx y Weber sobre ese tema. La racionalidad final se dar&aacute; cuando se supriman las barreras a la comunicaci&oacute;n. El medio para hacerlo lo constituye la modificaci&oacute;n en profundidad del sistema normativo vigente. La evoluci&oacute;n social no consiste, precisamente, en cambios en el sistema de producci&oacute;n (en el cambio de las bases materiales, como dir&iacute;a el marxismo original de Marx), sino en el transito de una sociedad racional en la cual la comunicaci&oacute;n de las ideas se expondr&aacute; sin restricciones.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;El mundo de la vida. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Habermas distingue en la sociedad dos niveles: el &amp;quot;sistema&amp;quot; y el &amp;quot;mundo de la vida&amp;quot;. La preocupaci&oacute;n por el mundo de la vida es una extensi&oacute;n de la teor&iacute;a de la acci&oacute;n comunicativa que relaciona a Habermas con Herbert Medad y, de manera principal, con Durkheim (la conciencia colectiva), Husserl, Schutz y Luckmann. Desde ya digamos que la acci&oacute;n comunicativa sucede siempre en el mundo de la vida.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;El mundo de la vida &amp;ndash;en una concepci&oacute;n similar a la de Parsons y a la de Luhmann-- est&aacute; constituido por la cultura, la sociedad y la personalidad. La racionalizaci&oacute;n de tal mundo implica una creciente diferenciaci&oacute;n entre sus tres componentes. Habermas destaca que el mundo de la vida representa el &amp;quot;punto de vista de los sujetos&amp;quot; que act&uacute;an en la sociedad. Pero para una perspectiva externa a ella, para su an&aacute;lisis desinteresado, la sociedad aparece como un sistema con diferentes configuraciones estructurales (la familia, el estado, la econom&iacute;a, etc.) cuya racionalizaci&oacute;n progresiva las va alejando del mundo de la vida en un proceso de &amp;quot;colonizaci&oacute;n&amp;quot; de este &uacute;ltimo por el sistema. La lucha contra la explotaci&oacute;n (en t&eacute;rminos que vuelve a Habermas al marxismo), y los movimientos sociales que buscan una mayor igualdad, mayores niveles de autorrealizaci&oacute;n, la paz y la preservaci&oacute;n del medio ambiente (que constituye una de las reclamaciones del neomarxismo) deben contribuir a impedir una &amp;quot;colonizaci&oacute;n&amp;quot; negativa del mundo de la vida y a buscar una convivencia adecuada entre &eacute;ste y el sistema.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;</description>
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<title>De c&amp;oacute;mo el hambre me hizo escritor (Lucio V. Mansilla)</title>
<link>http://www.TECNICALITERARIA.COM/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=1209</link>
<description>&lt;em&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Al se&amp;ntilde;or don Mariano de Vedia.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Si vous voulez bien parler et bien &eacute;crire,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;n&amp;acute;&eacute;coutez et ne lisez que des choses bien&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;dites et bien &eacute;crites&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;&lt;br /&gt;BUFFON&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;&lt;br /&gt;SAL&Iacute; de la c&aacute;rcel..... as&iacute; como suena, de la c&aacute;rcel; no han le&iacute;do ustedes mal, -puedo declararlo&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;bien alto y en puridad; tanto mas, cuanto que, siendo honrosos los motivos, como los m&iacute;os lo&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;fueron, hace mas bien que mal saber pr&aacute;cticamente que diferencia hay entre la cruj&iacute;a y la&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;celda,- y, como Gil Blas, due&amp;ntilde;o de mi persona, y de algunos buenos pesos, me fui al Paran&aacute;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Digo mal, no me fui precisamente como Gil Blas, porque &eacute;ste le hab&iacute;a hurtado algunos&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;ducados a su t&iacute;o, y la mosca que yo llevaba hab&iacute;amela dado mi querid&iacute;simo t&iacute;o y padrino,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Gervasio Rozas. Pero llevaba cierto bagaje de malicia del mundo, que le hac&iacute;a equilibrio a mi&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;buena fe genial.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Yo me dec&iacute;a, estando en el calabozo: &amp;quot;Cuando me pongan en libertad, -padec&iacute;a por haber&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;defendido a mis padres,- har&eacute; tal o cual cosa&amp;quot;... La prisi&oacute;n me hab&iacute;a hecho mucho bien. &amp;iexcl;Cuan&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;instructivas son las tinieblas! El hombre propone, Dios, o el Otro dispone.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;No hay quien no tenga su anank&eacute;, prescindiendo de la lucha entre el bien y el mal, que ser&aacute;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;eterna, como aquellos dos genios de lo bueno y de lo malo: Dios, o el Otro. Me pusieron en&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;libertad, -si en libertad puede decirse ser desterrado, y todos aquellos castillos en el aire,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;hechos a la sombra y en las sombras, se desplomaron, zapados por lo inesperado de mi nueva&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;situaci&oacute;n. Aquella transici&oacute;n fue como pasar de lo quim&eacute;rico a lo real; tiene uno que volver a&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;hacer relaci&oacute;n consigo mismo, que preguntarse: &amp;iquest;Qui&eacute;n soy? &amp;iquest;Qu&eacute; quiero? &amp;iquest;Adonde voy?- Y&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;no andarse con sofismas &eacute; imposturas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Cuando me pregunt&eacute; &amp;iquest;qui&eacute;n soy? La voz interior me dijo: &amp;quot;un federal de familia&amp;quot;. Y no digo&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;de raza, porque mi padre fue unitario, en cierto sentido. Cuando me pregunt&eacute; lo otro, el eco&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;arguyo elocuentemente: &amp;quot;Vas donde debes, tendr&aacute;s lo que quieres&amp;quot;. Efectivamente, en el&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Paran&aacute; gobernaba el esp&iacute;ritu de la Federaci&oacute;n. Buenos Aires estaba, por eso, segregado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Explico mi fen&oacute;meno, no discuto ni provoco discusi&oacute;n. Llegu&eacute; al Paran&aacute;: llevaba la bolsa&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;repleta, e hice como la cigarra. Tuve amigos en el acto. Se acabo el dinero; los amigos&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;desaparecieron, como las moscas cuando se acaba la miel. El mundo es as&iacute;; no hay que&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;creerlo tan malo por eso; es mejor imputar esos chascos a la insigne pavada de la imprevisi&oacute;n,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;que es la m&aacute;s imperdonable de todas las pavadas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Mi insolvencia de dinero era mayor que la insolvencia capilar de Roca o la m&iacute;a propia, que&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;por ah&iacute; vamos ahora. Tout passe avec le temps, y el pelo, con las ilusiones. Me quedaban&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;cinco pesos bolivianos, y como dicen en Italia, la ben fatezza de mi persona, o la estampa,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;como dicen en Andaluc&iacute;a. &amp;iexcl;Y qu&eacute; capital suele ser! En Santa Fe se aprestaban para una fiesta;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;quer&iacute;an, bajo los auspicios del pobre viejo don Esteban Rams y Rubert (&eacute;l construyo la casa&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;donde esta el Club del Plata), hacer navegable el r&iacute;o Salado, -e inauguraban su navegaci&oacute;n.-&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Todo el mundo estaba loco en Santa fe: todos eran argonautas: era el descubrimiento del &lt;div align=&quot;left&quot;&gt;vellocino de oro. Cinco pesos bolivianos, lo repito, me quedaban &amp;iexcl;nada mas!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Pues a Santa Fe, me dije, ya que aqu&iacute; no me dan nada los federales; y me largu&eacute; al puerto,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;haciendo cuenta as&iacute;: dos reales de pasaje, con el Monito. Era &eacute;ste un botero muy acreditado, el&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;que llevaba la correspondencia, algo como un correo de gabinete, mulatillo de color, pero&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;blanco como la nieve en sus acciones. Doce reales de hotel, en tres d&iacute;as... (si no me quedo),&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;me sobra, tengo hasta las allumettes chimiques del estudiante... adelante. Llegu&eacute;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Al desembarcar, un federal me reconoci&oacute;, -ya era tiempo- y me llevo a su casa: era un&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;excelente sujeto, listo, perspicaz, bien colorado, con su platita, con familia interesante, y&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;lindas hijas. Los dioses se pon&iacute;an de mi lado. -Llega usted, me dijeron, en el mejor momento,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;&amp;iexcl;qu&eacute; gusto para nosotros!- &amp;quot;Ma&amp;ntilde;ana estamos de fiesta, de gran fiesta&amp;quot;; y me explicaron y me&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;demostraron la navegaci&oacute;n del Salado, que no hab&iacute;a quien no conociera al dedillo, lo mismo&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;que en los placeres no hay quien no sepa lavar un poco de arena, para extraer un grano de oro.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;La hospitalidad me hab&iacute;a puesto en caja. Yo no era otro, pero me sent&iacute;a otro. Vean ustedes lo&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;que es no estar solo; &amp;iexcl;Y despu&eacute;s predican tanto contra las sociedades de socorros mutuos,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;como la Bolsa! Dorm&iacute; bien. &amp;iexcl;Oh! Sed siempre hospitalarios, hasta los que os llevan sus&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;primeras elucubraciones. Pensad cuantos no ser&aacute;n los ingenios que se esterilizan por no tener&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;donde ubicar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Al d&iacute;a siguiente, a las 10 de la ma&amp;ntilde;ana, est&aacute;bamos a bordo de un vaporcito, empavesado, que&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;era una tortuga, que no pudo con la corriente, contra la que pod&iacute;a las canoas criollas -y no se&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;navego el Salado; pero se navegar&iacute;a... &amp;iexcl;Ay del que se hubiera atrevido a negarlo! Ser&iacute;a como&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;negar ahora, por ejemplo... a ver algo en lo que todos estemos de acuerdo, para no chocar a&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;nadie. Ya lo tengo... que hace mas fr&iacute;o en invierno que en verano.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;La flor y la nata de ambos sexos santafesinos estaba all&iacute;. Yo me manten&iacute;a un tanto apartado,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;d&aacute;ndome aires: ten&iacute;a toda la barba, larga la rizada melena, y usaba un gran chambergo con el&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;ala levantada, a guisa de don F&eacute;lix de Montemar. Mi postura, mi continente, mi esplendor&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;juvenil, llamaron la atenci&oacute;n de don Juan Pablo L&oacute;pez (a) Mascarilla (el pelafust&aacute;n, seg&uacute;n&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;otros), gobernador constitucional, en ese momento, y dirigi&eacute;ndose a mi hu&eacute;sped, le dijo:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;-&amp;iquest;Qui&eacute;n es aquel profeta? Rom&aacute;ntica o poeta, o estrafalario, o algo por el estilo - algo de eso,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;o todo eso, quiso implicar y no otra cosa. Ten&iacute;a quiz&aacute;s el t&eacute;rmino, no le ven&iacute;a a las mientes.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Ve&iacute;a una figura discordante, en medio de aquel cuadro uniforme, de tipos de habituales -la&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;incongruencia lo chocaba sin fastidiarlo-, y expresaba su impresi&oacute;n vaga, confusa,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;insaisissable, inagarrable, como ca&iacute;a, tom&aacute;ndola por los cabellos, y la sintetizaba,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;calific&aacute;ndome de profeta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;&amp;iexcl;Oh! Esta afasia de la mente, que no suele tener con ella alguna relaciona, no es solo una&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;enfermedad de la ignorancia supina. Cuantos que tienen cierta instrucci&oacute;n no emplean&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;t&eacute;rminos que, para entenderlos &amp;iexcl;hay que interpretarlos al rev&eacute;s! Era este caudillo un curiosos&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;personaje; hablaba con mucha locuacidad, amontonaba a barrisco palabras y palabras, con&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;sentido para &eacute;l, pero que el interlocutor ten&iacute;a que escarmenar para sacar de ellas algo en&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;limpio. Fuimos amigazos despu&eacute;s. Un d&iacute;a, queriendo significarme que &eacute;l no era menos que&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Urquiza -su &eacute;mulo-, menos que otro, me dijo:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;-&amp;quot;Porque, amigo, ni naides es menos nadas, ni nadas es menos naides&amp;quot;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&amp;iexcl;Qu&eacute; tiempos aquellos! Los santafesinos no vieron lo que esperaban, ni los santiague&amp;ntilde;os &lt;div align=&quot;left&quot;&gt;tampoco: decididamente no era navegable el Salado, o los ingenieros sablunares no daban en&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;bolas. Hab&iacute;a que recurrir a &eacute;sos de que nos hablan algunos astr&oacute;nomos, los cuales pretenden&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;que en planeta Marte, se hab&iacute;an abierto canales y operado transformaciones -que de seguro no&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;sospecha aqu&iacute; Pirovano, con todo su elenco selecto del Departamento de Ingenieros. Pero,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;&amp;iquest;qu&eacute; importaban que las cosas no hubieran andado, como se deseaba? &amp;iexcl;qu&eacute; ser&iacute;a de la&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;humanidad sin esperanza! Era necesario contar, difundir, divulgar lo hecho, lo intentado y lo&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;tentado, sobre todo, describir la fiesta. Resolv&iacute; acostarme, despu&eacute;s de haber pasado un d&iacute;a&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;agradabil&iacute;simo, para los dos que lleva todo hombre dentro de s&iacute; mismo, porque observ&eacute; y&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;com&iacute;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Me desped&iacute; de mis hu&eacute;spedes, me fui a mi cuarto, y cuando hab&iacute;a comenzado a despojarme,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;llamaron a mi puerta, pregunt&aacute;ndome si pod&iacute;a entrar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;- &amp;iquest;Como no? Repuse. Era el due&amp;ntilde;o de la casa.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;- Amigo, vengo a ver si le falta algo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;-&amp;iexcl;Nada, estoy perfectamente, gracias! Me miro, como qui&eacute;n no se atreve a atreverse, y&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;atrevi&eacute;ndose, por fin, me dijo:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;-Tengo que pedirle a usted un servicio.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;- Con mucho gusto, le contest&eacute;; pero estando a un mill&oacute;n de leguas de sospechar que yo&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;pudiera hacer otra cosa, que no fuera casarme otra vez (lo que hab&iacute;a hecho pocos meses&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;antes), con alguna de sus hijas. Yo era muy p&aacute;nfilo a los veintitr&eacute;s a&amp;ntilde;os, a pesar de mis largos&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;viajes, de mis variadas lecturas, y de las picard&iacute;a que hab&iacute;a hecho y visto hacer. Fue mas lento&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;mi desarrollo moral, que mi desarrollo intelectual.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;- Pues bien, necesito que usted me escriba la descripci&oacute;n de la navegaci&oacute;n del Salado, para&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;mandarla a publicar en el diario Paran&aacute;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;-&amp;iquest;Yooo?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;-S&iacute;, pues; pero sin firmar: yo la mandar&eacute; como cosa m&iacute;a.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;-&amp;iexcl;Si yo no s&eacute; escribir, se&amp;ntilde;or!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;-&amp;iexcl;C&oacute;mo! &amp;iexcl;Usted no sabe escribir y ha estado en Calcuta! &amp;iexcl;Y habla una porci&oacute;n de lenguas!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;&amp;iexcl;No me diga, amigo!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;-Le aseguro que no s&eacute;, que no he escrito en mi vida, sino cartas a mi mamita y a tatita, y&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;hecho una que otra traducios del franc&eacute;s.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;-Ah, ve usted. &amp;iquest;Y eso no es escribir? No hubo que hacer: yo ten&iacute;a que saber escribir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Aquel hombre lo quer&iacute;a: me hab&iacute;a dado hospitalidad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;-Bueno, le dije, har&eacute; lo que pueda, Brillo un rayo de felicidad en sus ojos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;-Voy a traerle todo. Se fue y volvi&oacute; tray&eacute;ndolo - nos despedimos. Me puse a llorar en seco. &lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Me sent&iacute;a desgraciado; &amp;iquest;en castigo de qu&eacute; pecado hab&iacute;a ido yo a Santa Fe? Era toda mi&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;inspiraci&oacute;n sobre la navegaci&oacute;n del Salado. Mis cinco bolivianos no hab&iacute;an mermado, sino de&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;dos reales, importe del pasaje pagado al Monito. Pero, &amp;iquest;qu&eacute; era eso en presencia de la&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;fatalidad, que me sorprend&iacute;a &amp;quot;hiri&eacute;ndome como el rayo al desprevenido labrador&amp;quot;? &amp;iquest;qu&eacute;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;pararrayos oponerle a mi malhadada suerte? Me sent&eacute;, me puse a coordinar esas como ideas,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;que no son tales, sino nebulosas informes del pensamiento.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Poco a poco, algo fue trazando la torpe mano: borraba mas de lo que quedaba legible. Ten&iacute;a&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;que describir lo que no hab&iacute;a visto: la navegaci&oacute;n de lo innavegable, de lo que era peor, lo que&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;hab&iacute;a visto, lo innavegable de la navegaci&oacute;n - y solo me asaltaban en tropel - recuerdos de la&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;China y de la India, de la Arabia P&eacute;trea y del Egipto, de Delhi, del Cairo y de Constantinopla;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;no ve&iacute;a sino desierto en todo, pero desierto sin fant&aacute;sticas Fata Morganas siquiera, y todo al&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;rev&eacute;s, dado vuelta. Era un p&amp;ecirc;le-m&amp;ecirc;le de impresiones en fermentaci&oacute;n.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;&amp;iexcl;Qu&eacute; noche aquella! Como quien espanta moscas, que perturban, las fui desechando,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;desenmara&amp;ntilde;ando, y pude, al fin, sentirme algo due&amp;ntilde;o de m&iacute; mismo, y haciendo pasar lo que&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;quer&iacute;a del cerebro a la punta de los dedos, escribir una quisicosa, que tomo forma y extensi&oacute;n.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Fue un triunfo de la necesidad y del deber, sobre la ineptitud y la inconsciencia. Yo no sab&iacute;a&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;escribir, pero pod&iacute;a escribir. &amp;iexcl;Ah! Eso s&iacute;, no escribir&iacute;a mas. No hab&iacute;a nacido para tales&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;aprietos y conflictos. Al d&iacute;a siguiente, mi hu&eacute;sped llevome el mate a la cama, en persona, y&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;con la voz mas seductora me pregunto, &amp;quot;si ya estaba eso&amp;quot;, echando al mismo tiempo una&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;mirada furtiva a la picota de mi sacrificio intelectual, donde yac&iacute;a desparramada en carillas&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;ilegibles, para otro que no fuera yo, mi haza&amp;ntilde;a cerebral de h&eacute;roe por fuerza.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;- A ver - dijo con impaciencia. Me puse a leer, con no poca dificultad, pues yo mismo no me&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;entend&iacute;a.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;- Bien, muy bien, perfectamente - dec&iacute;a a cada momento, exclamando una vez que hube&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;concluido: &amp;iexcl;Ah! mi amigo, &amp;iexcl;qu&eacute; servicio me ha hecho usted!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Yo estaba at&oacute;nito. Positivamente, como Mr. Jourdain, hab&iacute;a escrito prosa sin quererlo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;- Ahora, me dijo, me lo va usted a dictar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Pusimos manos a la obra, y a las dos horas estaba todo concluido, con una atroz ortograf&iacute;a.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Pero yo me dec&iacute;a, como el cordob&eacute;s del cuento, al que le observaron que el gallinaceo que&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;llevaba lo pringaba: &amp;quot;&amp;iexcl; para lo que es m&iacute;a la pava! Mi hu&eacute;sped se fue. Almorzamos despu&eacute;s y&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;el d&iacute;a se paso sin ninguno de esos incidentes, que se graban per in aeternum, en la memoria de&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;un joven. Pero mis cinco bolivianos disminu&iacute;an... Y vosotros, solo comprender&eacute;is mi&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;situaci&oacute;n, los que os hay&aacute;is hallado, habiendo nacido en la opulencia, reducidos a tan m&iacute;nima&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;expresi&oacute;n monetaria. Pens&eacute; en regresar; en el hotel Paran&aacute; ten&iacute;a cr&eacute;dito; escribir&iacute;a adem&aacute;s a&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Buenos Aires. Estaba escrito que me hab&iacute;a de quedar all&iacute;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;&amp;iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a pasado? Mi hu&eacute;sped hab&iacute;a le&iacute;do en pleno cen&aacute;culo oficial, como suya, mi&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;descripci&oacute;n; no le hab&iacute;an cre&iacute;do, lo hab&iacute;an apurado, hab&iacute;a tenido que declarar el autor.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Entonces, el ministro de Mascarilla, que le deb&iacute;a su educaci&oacute;n a mi padre, que no se me hab&iacute;a&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;hecho presente, mir&aacute;ndome de arriba abajo, casi con desd&eacute;n, exclamo: Disc&iacute;pulo m&iacute;o en la&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;escuela de Clarmont, latinista, gran talento, se llevaban todos los premios, entre &eacute;l y Benjam&iacute;n &lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Victoria (falso, fals&iacute;simo por lo qu&eacute; a m&iacute; respecta). Y al d&iacute;a siguiente se me presento, para&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;hacerme sus excusas, que yo acept&eacute;, encantado, pues solo mas tarde ca&iacute; en cuenta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Mi magn&iacute;fica descripci&oacute;n hab&iacute;a marchado para el Paran&aacute;. All&iacute; se publicar&iacute;a en el Diario&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Oficial. En Santa Fe, no hab&iacute;a diario; as&iacute; hablo &eacute;l, continuando:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;-&amp;iquest;Y, qu&eacute; piensa usted hacer? (Ya lo sab&iacute;a por mi hu&eacute;sped, con el que yo hab&iacute;a tenido mis&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;desahogos).Le trac&eacute; mi plan, lo reprob&oacute; y me dijo:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;-No, usted no se va de ac&aacute;. Yo voy a darle imprenta, papel, operarios, y un sueldo, y usted nos&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;har&aacute; un diario para sostener al gobierno.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;-&amp;iquest;Yo? (Aquello era conjugaci&oacute;n).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;-S&iacute;, usted.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;-Yo no soy escritor.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;- &amp;iexcl;Descripciones espl&eacute;ndidas, sublimes, admirables!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;- &amp;iexcl;Se&amp;ntilde;or!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;- Nada, nada; usted se queda, reflexione. Es su porvenir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Y se marcho, dej&aacute;ndome absorto. Ca&iacute; en una especie de abatimiento sopor&iacute;fero. &amp;iexcl;Yo, escribir&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;para el p&uacute;blico! Me dec&iacute;a. &amp;iexcl;Yo, periodista! &amp;iexcl;Yo! Me paseaba agitado por el cuarto: iba, ven&iacute;a;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;en una de &eacute;sas, me detuve, me mir&eacute; al espejo turbio, que era todo el ajuar de tocador, que all&iacute;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;hab&iacute;a, y mi cara me pareci&oacute; grotesca. Hab&iacute;a metido involuntariamente las manos en las&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;faltriqueras, sent&iacute; que mis cinco bolivianos se hab&iacute;an reducido a casi cero, y aquella sensaci&oacute;n&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;dolorosa (&amp;iquest;o no es dolorosa?) decidi&oacute; mi destino futuro, porque me incito a pensar, y del&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;pensamiento a la acci&oacute;n no hay mas que un paso.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Hice cuentas: me sal&iacute;an bien; &amp;iexcl;era la oferta tan clara! Pero los que no me sal&iacute;an bien era los&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;c&aacute;lculos sobre el tiempo que tendr&iacute;a que invertir en escribir los art&iacute;culos. Aquellas columnas&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;macizas me horripilaban de antemano. &amp;iquest;Sobre que escribir&iacute;a? El p&uacute;blico, sobre todo, me&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;aterraba: ten&iacute;a el mas profundo respeto por &eacute;l. Ignoraba entonces, que a veces, lo mismo lee al&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;derecho que al rev&eacute;s. Presa de esas emociones, que otro nombre no tienen, era yo, cuando se&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;me presento mi hu&eacute;sped, y abraz&aacute;ndome me felicito: el ministro hab&iacute;a dado por hecho, que yo&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;me quedaba a redactar un peri&oacute;dico.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Al d&iacute;a siguiente, tuvimos una segunda conferencia con &eacute;l, y me decid&iacute;, urgido por la&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;necesidad &amp;iquest;qu&eacute; digo? Por el hambre. Una vez solo, cara a cara, con mis compromisos, - me&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;sent&iacute; desalentado y estuve por escribir una carta, diciendo: &amp;quot;Huyo, no puedo&amp;quot; -, y por fugar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Me hac&iacute;a a m&iacute; mismo el efecto de un delincuente. &amp;iquest;O la audacia no es un delito algunas&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;veces? &amp;iquest;Por qu&eacute; hab&iacute;a entonces en el templo de Busiris, esta inscripci&oacute;n? &amp;quot;Audacia&amp;quot;,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;&amp;quot;Audacia&amp;quot;, -y en el segundo po&eacute;tico interior: &amp;quot;No, mucha audacia&amp;quot;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&amp;quot;El Chaco&amp;quot; sali&oacute;. &amp;iexcl;Qu&eacute; extravagante t&iacute;tulo! Y sin embargo, fue una intuici&oacute;n. &amp;quot;El Chaco &lt;div align=&quot;left&quot;&gt;santafecino&amp;quot; es hoy d&iacute;a, sin la navegaci&oacute;n del Salado, lo que yo profetizaba. Don Juan Pablo&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;L&oacute;pez, &amp;iquest;no hab&iacute;a preguntado al verme: &amp;iquest;Qui&eacute;n es aquel profeta? &amp;iexcl;Y despu&eacute;s dir&aacute;n que no es&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;uno profeta en su tierra! Mi colega y mi hermano en la C&aacute;mara de Diputados, el doctor&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Basualdo, comparti&oacute; conmigo las primeras tareas de la imprenta. Era un chiquil&iacute;n; pero debe&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;acordarse de Juan Burki, el editor responsable, pro forma , un pobre colono sin trabajo, que&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;andaba casi con la pata en el suelo. La primera vez que le pagaron, lo primero que hizo fue&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;comprarse unas botas en la zapater&iacute;a de enfrente; botas que fueron su martirio f&iacute;sico y moral.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Primero, por lo que le hac&iacute;an doler; despu&eacute;s, porque nadie reparaba en ellas, ex profeso, tanto&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;que, a las pocas horas de haberlas inaugurado, no pudo resistir, y reuniendo a los tip&oacute;grafos y&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;se&amp;ntilde;al&aacute;ndoselas les observo, en su media lengua: &amp;quot;Ese botas, lindo&amp;quot;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Los tip&oacute;grafos soltaron una carcajada hom&eacute;rica, y le ense&amp;ntilde;aron colgadas en una aldaba, sus&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;alpargatas sucias y rotosas de la v&iacute;spera, como dici&eacute;ndoles: &amp;quot;Te conocemos; la mona, aunque&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;se vista de seda, mona se queda&amp;quot;. &amp;iquest;A qu&eacute; contar mis primeras angustias, mis partos para&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;producir? Har&iacute;an llorar y estoy harto de tristezas. Pero no omitir&eacute; aqu&iacute;, que era yo tan pobre&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;entonces, que yo ten&iacute;a mas cama que las resmas de papel: es un buen lecho de algod&oacute;n.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Querido Vedia: Me dec&iacute;a usted ayer: &amp;quot;&amp;iquest;Qu&eacute; es lo que hace usted, general, para escribir como&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;habla? &amp;quot;mientras me da la respuesta a esa pregunta y mientras me refiere, cual me lo tiene&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;prometido, como el hambre le hizo escritor, veamos qu&eacute; otra dificultad se presenta para el&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;&eacute;xito de la conversaci&oacute;n escrita?&amp;quot;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;Contesto: me ha parecido mas natural, mas propio, mas concienzudo, pagar la deuda que&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;voluntariamente contraje, cont&aacute;ndole primero como fue que el hambre me hizo escritor. Ya&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;esta pagada. La otra, que usted me imputa con su gentil curiosidad, tambi&eacute;n la acepto, la&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;reconozco, - mas ser&aacute; para despu&eacute;s. Necesito tomarme para ello alg&uacute;n tiempo moral, siendo el&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;asunto o tema algo mas subjetivo que &eacute;ste. Hoy por hoy, concluyo, sosteniendo que solo los&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;que han sido pobres merecen ser ricos. De ah&iacute; mi poca admiraci&oacute;n por los grandes herederos,&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;que no tienen mas t&iacute;tulos que sus millones,-mi estimaci&oacute;n, mi aprecio, mi respeto, por todo&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;hombre que se hace a s&iacute; mismo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;</description>
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<title>Gustavo Adolfo B&amp;eacute;cquer como cr&amp;iacute;tico literario</title>
<link>http://www.TECNICALITERARIA.COM/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=1208</link>
<description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;La Epoca&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;23 de agosto, 1859&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace bastantes a&amp;ntilde;os que tuvo lugar el suceso que vamos a referir; pero el arte agradecido se&amp;ntilde;al&oacute; aquel d&iacute;a con una piedra blanca, y la cr&iacute;tica recordar&aacute; eternamente en &eacute;l uno de sus m&aacute;s gloriosos triunfos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Hace bastantes a&amp;ntilde;os que tuvo lugar el suceso que vamos a referir; pero el arte agradecido se&amp;ntilde;al&oacute; aquel d&iacute;a con una piedra blanca, y la cr&iacute;tica recordar&aacute; eternamente en &eacute;l uno de sus m&aacute;s gloriosos triunfos. &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;La emigraci&oacute;n del mundo elegante de Par&iacute;s hab&iacute;a dejado lugar a la bulliciosa oleada de viajeros que durante el verano se extiende sobre esta metr&oacute;poli del gusto, las costumbres y la literatura de nuestro siglo, y bulle y se agita en todas direcciones inundando sus bulevares, sus fondas, sus monumentos y sus teatros. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;En esta &eacute;poca la capital de Francia sufre una completa revoluci&oacute;n. La atm&oacute;sfera de vida, de inteligencia y entusiasmo que la envuelve durante el invierno, se hiela y paraliza con la llegada de los curiosos, como una conversaci&oacute;n importante que se interrumpe en la presencia de un extra&amp;ntilde;o. Los c&iacute;rculos aristocr&aacute;ticos se disuelven; el movimiento art&iacute;stico se interrumpe; la pol&iacute;tica cae en la postraci&oacute;n y, falta de las notabilidades en todo g&eacute;nero que constituyen su existencia, la gran ciudad parece el gigante palacio de un rey que el locuaz cicerone ense&amp;ntilde;a a los viajeros en la ausencia de sus se&amp;ntilde;ores. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Esta era la fisonom&iacute;a de Par&iacute;s cuando comenz&oacute; a desarrollarse la acci&oacute;n de la presente historia. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Una noche corta y sin un soplo de brisa acababa de suceder al prolongado crep&uacute;sculo de un d&iacute;a sofocante y eterno, cuando un cr&iacute;tico, famoso hoy en toda Europa, y ya entonces ventajosamente conocido en el mundo literario merced a sus brillantes y juiciosos art&iacute;culos sobre esta delicada materia, despu&eacute;s de recorrer algunas calles sin direcci&oacute;n fija, penetr&oacute; en uno de los teatros a cuyo p&oacute;rtico le hab&iacute;a tra&iacute;do insensiblemente la antigua costumbre. Los artistas que en la &uacute;ltima temporada c&oacute;mica hab&iacute;an actuado en aquel coliseo se hallaban fuera de Par&iacute;s, y una compa&amp;ntilde;&iacute;a de segundo orden, formada expresamente para dar algunas representaciones durante el verano, recorr&iacute;a las obras del antiguo repertorio o estrenaba alguna que otra producci&oacute;n de un poeta novel, al que s&oacute;lo aprovechando esta coyuntura le era posible arribar a la escena. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;La funci&oacute;n, como suele decirse, se ejecutaba en familia: unos cuantos extranjeros diseminados ac&aacute; y all&aacute; entre las numerosas filas de butacas; hasta unas tres docenas de honrados menestrales distribuidos en grupos en las desiertas galer&iacute;as, y varias personas de la casa, colocadas como medida de ornamentaci&oacute;n y visualidad en algunos palcos, compon&iacute;an el p&uacute;blico. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;El nuevo espectador, despu&eacute;s de pasear una mirada distra&iacute;da de la escena a las localidades y de las localidades a la escena, acomod&oacute;se en un asiento retirado, y volviendo a atar el hilo de sus interrumpidas meditaciones, permaneci&oacute; algunos instantes distra&iacute;do y sin atender a lo que se representaba. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;El eco de una voz cuyo timbre particular le pareci&oacute; reconocer vagamente, vino a arrancarle de sus pensamientos. Un nuevo personaje del drama acababa de entrar en la escena: interpret&aacute;balo una joven desconocida para &eacute;l; pero en la pureza de aquellos sonidos que recorr&iacute;an sin esfuerzo la infinita escala de la pasi&oacute;n y el sentimiento; en el eco, met&aacute;lico y vibrante unas veces, velado y sordo otras, de aquel &oacute;rgano poderoso y flexible, hab&iacute;a una fascinaci&oacute;n, un encanto tan inexplicable que no pudo por menos de incorporarse en su asiento merced a un impulso maquinal, fijar los ojos en la escena y prestar o&iacute;do. Su inter&eacute;s fue haci&eacute;ndose gradualmente mayor a medida que la f&aacute;bula dram&aacute;tica se desarrollaba. Efectivamente, en la movible fisonom&iacute;a de aquella mujer, en la intensidad de su mirada, en el armonioso y extra&amp;ntilde;o eco de su voz, en sus movimientos, en su paso, en su aire, en toda ella descubr&iacute;a el an&aacute;lisis del observador algo que la elevaba por cima de la esfera en que se revuelven y agitan, confundi&eacute;ndose entre s&iacute;, las inquietas olas del inmenso oc&eacute;ano de las vulgaridades. Hasta su manera de decir, ya cortada, brusca e incisiva, ya noble, sentida y f&aacute;cil, su acci&oacute;n sin mesura matem&aacute;tica, su estilo sin &eacute;nfasis, conoc&iacute;ase que era inspirado, propio, exclusivo de su talento; forma natural con que se revest&iacute;an sus ideas para revelarse. No era aqu&eacute;lla la pauta de ninguna escuela, la imitaci&oacute;n de ning&uacute;n g&eacute;nero, la parodia de ning&uacute;n actor c&eacute;lebre, vicio tan com&uacute;n en la mayor parte de los que comienzan sus estudios en este arte dif&iacute;cil. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Terminada una de las escenas en que la desconocida actriz tom&oacute; parte, su nuevo admirador, completamente olvidado de cuanto le rodeaba, manifest&oacute; su entusiasmo con un aplauso estrepitoso. El ruido de sus palmadas se apag&oacute; temblando en las desiertas galer&iacute;as sin despertar un eco; algunos espectadores, despu&eacute;s de tornar la cabeza, buscando con los ojos al extravagante entusiasta que de aquel modo inesperado interrump&iacute;a el glacial silencio de la representaci&oacute;n, se miraron entre s&iacute;, y una maliciosa sonrisa fue la &uacute;nica acogida que obtuvo el grito de &amp;iexcl;tierra! de aquel Col&oacute;n de la inteligencia, que acababa de descubrir para el arte un nuevo mundo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;En el primer entreacto, el inteligente cr&iacute;tico penetr&oacute; en la escena, se hizo presentar a la joven actriz que tan honda impresi&oacute;n le causara, y supo de sus labios la triste historia de sus primeros pasos en la carrera que hab&iacute;a emprendido, la lucha que sosten&iacute;a con la helada indiferencia, las ardientes l&aacute;grimas de amargura y decepci&oacute;n que nublaban sus ojos en la soledad y el silencio. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;La historia era breve para referida; inmensa y trist&iacute;sima para meditada. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Nacida en la miseria y sin m&aacute;s recursos para el presente ni m&aacute;s esperanza para el porvenir que los que le suministrase su talento, hab&iacute;a emprendido el estudio del arte dram&aacute;tico, tanto por necesidad como por vocaci&oacute;n. En balde personas de reconocida inteligencia, despu&eacute;s de escucharla, quisieron disuadirla de su prop&oacute;sito, asegur&aacute;ndole con una desgarradora franqueza que se encontraba muy distante de poseer las dotes m&aacute;s indispensables para elevarse al puesto, no de una eminente, sino de una mediana artista. En balde el p&uacute;blico hab&iacute;a confirmado con su absoluta indiferencia en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n el terrible fallo de estas mismas personas Hasta entonces una voz secreta que se levantaba del fondo de su conciencia le hab&iacute;a gritado &amp;laquo;adelante&amp;raquo;, y aunque desgarr&aacute;ndose los pies con los agudos zarzales de la senda, hab&iacute;a proseguido sin vacilar su marcha; hasta entonces, como en una visi&oacute;n sobrenatural, lejos, muy lejos y a trav&eacute;s de las oscuras nieblas que la rodeaban, cre&iacute;a haber distinguido un ardiente foco de luz al que se sent&iacute;a impulsada como hacia su centro por una misteriosa e incontrastable fuerza de atracci&oacute;n; pero ya comenzaba a desfallecer. Ultimamente hab&iacute;a prestado o&iacute;do al movimiento de su coraz&oacute;n en el silencio de la noche, y la voz se apagaba en &eacute;l como el aliento de un moribundo; hab&iacute;a fijado su dilatada pupila en ese caos del porvenir que flota en la mente, y el brillante meteoro de gloria se oscurec&iacute;a como una l&aacute;mpara que expira temblando en el fondo de un sepulcro. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Todos los genios que tienen que abrirse paso a trav&eacute;s del vulgo, todas las cabezas privilegiadas a quienes les es necesario conquistar palmo a palmo el terreno que la prevenci&oacute;n o la ignorancia defienden contra sus esfuerzos generosos, que en ese combate sordo y horrible de todos los d&iacute;as, de todas las horas, de todos los momentos, compran a precio de una tortura o de una l&aacute;grima cada hoja del laurel con que un d&iacute;a han de ce&amp;ntilde;ir su frente, experimentan cuando los fatiga el cansancio de la lucha esas amargas y dolorosas reacciones. Instantes r&aacute;pidos, pero crueles, en que suceden la postraci&oacute;n al &aacute;nimo y el desaliento a la esperanza; en que su fe se debilita, en que dudan de s&iacute; mismo, y crey&eacute;ndose el juguete de una alucinaci&oacute;n rid&iacute;cula o de un loco orgullo, vuelven los ojos al cielo y preguntan a Dios: &amp;iquest;por qu&eacute; me has enga&amp;ntilde;ado? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Existen, es verdad, esp&iacute;ritus superiores que, fuertes con la conciencia de su val&iacute;a, vuelven una y cien veces al combate hasta que, venciendo cuantos obst&aacute;culos se amontonan sobre su camino, se revelan al fin en toda la majestad de su genio. M&aacute;rtires de la inteligencia, pueden recoger en este mundo la corona que se les debe, porque sobreviven al suplicio; pero, &amp;iquest;cu&aacute;ntos otros no expiran en &eacute;l? &amp;iquest;Cu&aacute;ntos otros, faltos de una diestra salvadora tendida a tiempo entre las sombras que los envuelven, no doblan la frente bajo el peso de la fatalidad, y plegando las alas con que in&uacute;tilmente quisieron remontarse, caen y se confunden en la corriente de la vida y van a perderse con ella a una tumba sin nombre? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Presa ya del v&eacute;rtigo de la duda, acaso aquella mujer se hubiera despe&amp;ntilde;ado en la profunda sima del olvido; pero un hombre superior, un verdadero int&eacute;rprete de la cr&iacute;tica analizadora y elevada la acababa de encontrar en su misma senda, y al pasar hab&iacute;a descifrado el misterioso jerogl&iacute;fico que Dios graba sobre la frente de sus predilectos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;La revelaci&oacute;n hab&iacute;a sido hecha a la mente del escritor; a &eacute;ste tocaba a su vez completarla a los ojos del mundo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;As&iacute; sucedi&oacute; en efecto: al otro d&iacute;a llamaba la atenci&oacute;n en todo Par&iacute;s un magn&iacute;fico art&iacute;culo de cr&iacute;tica teatral publicado en uno de sus peri&oacute;dicos m&aacute;s populares. Brillante improvisaci&oacute;n hecha en un delirio de entusiasmo, la vehemencia de su estilo, el fuego de sus frases, el armonioso desorden de sus ideas, henchidas de inspiraci&oacute;n y poes&iacute;a, pusieron a primera vista en relieve el leg&iacute;timo origen de sus aseveraciones y el s&oacute;lido cimiento de verdad y justicia sobre que &eacute;stas se apoyaban. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;La cr&iacute;tica hab&iacute;a cumplido dignamente su misi&oacute;n, revelando al arte el inmenso tesoro de pasi&oacute;n, de energ&iacute;a y sentimiento que abrigaba el coraz&oacute;n de aquella mujer olvidada, cuya existencia de all&iacute; en adelante fue una carrera de continuados triunfos y que al morir pudo exclamar con un pr&iacute;ncipe c&eacute;lebre: &amp;laquo;Mi vida ha sido un sue&amp;ntilde;o, corto, pero dorado&amp;raquo;. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;La &uacute;ltima palabra de esta historia hace poco que se ha dicho: Julio Janin la pronunci&oacute; al colocar en nombre de la Francia y del arte los laureles de Talma sobre la tumba de la Rachel. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Al frente del primero de nuestros art&iacute;culos, y a manera de pr&oacute;logo de la sencilla exposici&oacute;n de nuestras ideas particulares acerca de la verdadera misi&oacute;n del cr&iacute;tico, con que pensamos comenzar nuestra dif&iacute;cil tarea literaria, hemos colocado la ligera narraci&oacute;n de este suceso, porque semejante a las par&aacute;bolas de la escritura encierra en su discurso m&aacute;s ense&amp;ntilde;anza que nosotros pudi&eacute;ramos resumir en un libro entero. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Su recuerdo es la fuente en que hemos bebido la fe y la re soluci&oacute;n para lanzarnos en el espinoso sendero de la cr&iacute;tica. En su meditaci&oacute;n hemos comprendido que tambi&eacute;n hay recompensas para el que cultiva ese ingrato terreno en el que se siembran verdades y se recogen odios, pues el que labr&oacute; un pedestal digno de tan gran figura, despu&eacute;s que la hubo colocado sobre &eacute;l, por cima de la cabeza de la at&oacute;nita muchedumbre, pudo con raz&oacute;n llevar la copa de la vanidad a sus labios y por un momento embriagarse de orgullo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Entusiastas de ese rasgo grandioso, nuestra profesi&oacute;n de fe la hemos sintetizado en una sola frase. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Nosotros no vacilaremos un instante en cambiar la gloria de haber derrocado un coloso de deslumbradora ignorancia por la justa satisfacci&oacute;n de haber hecho brillar al sol de la justicia un &aacute;tomo de genio oscurecido. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Por desgracia en nuestro pa&iacute;s, salvo algunas honrosas excepciones, no se ha comprendido de esta manera la misi&oacute;n de la cr&iacute;tica. En contraposici&oacute;n, acaso en esto s&oacute;lo, con nuestros vecinos de allende los Pirineos, que corren en masa a prestar sus hombros para levantar sobre ellos a sus celebridades y ense&amp;ntilde;arles a la Europa entera, que vali&eacute;ndose ya del cincel, ya de la pluma o la palabra crean una atm&oacute;sfera de admiraci&oacute;n y prestigio en derredor de sus hombres, los cuales, agit&aacute;ndose en ella y aspirando los &aacute;tomos de entusiasmo que laten en torno suyo, sienten su genio cobrar alientos, desarrollarse y tomar proporciones gigantescas, nuestros cr&iacute;ticos, no diremos nosotros que impulsados por un mezquino sentimiento de baja envidia, pero s&iacute; arrastrados por un esp&iacute;ritu de irritabilidad y mal entendido orgullo, hacen consistir su gloria en derribar cuanto tiende a elevarse, creyendo poner de manifiesto toda la extensi&oacute;n de sus herc&uacute;leas fuerzas al reducir a polvo lo que tocan sus manos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Y sin embargo, no existe nada m&aacute;s falso en su fondo que esta idea parad&oacute;jica y vulgar. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;iquest;Qui&eacute;n no concibe a Dios m&aacute;s grande y poderoso sacando mil mundos de la nada, que destruy&eacute;ndolos despu&eacute;s de haberles dado vida? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Pero no es esta severidad rigurosa, no es este catonismo exagerado, llevado al extremo y s&oacute;lo sustituido a veces por esos elogios de plantilla, f&oacute;rmulas oficiales de los compromisos y las exigencias de la amistad o el temor, los que anatematiza nuestra conciencia literaria, contra los que se subleva nuestra dignidad de escritores p&uacute;blicos, no. La forma ofensiva con que &eacute;stos se revisten, los bufonescos atav&iacute;os con que se engalanan, las desleales armas con que se defienden, emponzo&amp;ntilde;adas con el veneno del rid&iacute;culo y el sarcasmo: he aqu&iacute; lo que una y cien veces reprocharemos con la justa indignaci&oacute;n de las almas elevadas y dignas; he aqu&iacute; contra lo que enarbolaremos nuestra bandera, predicando a su sombra una nueva cruzada extirpadora y formidable. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;No hace mucho que el esprit franc&eacute;s, ese alegre y travieso hijo del bullicioso champagne, nacido de entre la chispeante e inquieta espuma de las copas del fest&iacute;n, atraves&oacute; el Pirineo. La festiva y juguetona musa de Cervantes sali&oacute; a su camino y le tendi&oacute; la mano; aunque diferentes en la materialidad de la forma, sus esencias eran una misma, la esencia del talento, el ingenio y el buen humor. Salud, dijo la musa espa&amp;ntilde;ola, salud al esprit franc&eacute;s que viene a a&amp;ntilde;adir una nueva forma a las que ya poseemos para vestir la idea; salud al rel&aacute;mpago del ingenio que salta, deslumbra y chispea en la conversaci&oacute;n; que imprime al libro ese car&aacute;cter ligero, vago y gracioso, ese estilo brillante, cortado y breve, en que el pensamiento del autor se retrata con toda la misteriosa poes&iacute;a, con toda la fascinadora volubilidad con que las ideas se levantan, cruzan y se reflejan en su mente. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Nosotros, cosmopolitas en literatura, le damos tambi&eacute;n la bienvenida a par de la musa castellana, y con ella, la carta de naturaleza que nos encontramos dispuestos a extender a favor de todo lo bueno, venga de donde viniere. S&iacute;, nuestra grave y majestuosa locuci&oacute;n patria le abandona sin resentimiento todos los terrenos a que ella no puede descender sin desdoro de su grandeza. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Pero as&iacute; como lo sublime se encuentra a un paso del rid&iacute;culo, la imitaci&oacute;n de la parodia, el chiste de la bufonada, y la sonrisa de la mueca se hallan a una l&iacute;nea. Al querer la multitud apoderarse de esa forma a&eacute;rea y gentil que algunos de nuestros escritores han empleado con singular acierto, he aqu&iacute; el por qu&eacute; no han hecho m&aacute;s que ajar su ligera t&uacute;nica de gasa, dislocando unos tras otros sus miembros delicados y flexibles. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;La mano grosera que intenta detener a una mariposa s&oacute;lo consigue quedarse con el polvo de oro de sus alas entre los dedos. De este modo, primero en la conversaci&oacute;n, luego en cierta clase de publicaciones y m&aacute;s tarde en casi todos los g&eacute;neros literarios, el chiste y el ingenio se trocaron en calambourgs groseros y en retru&eacute;canos vulgares; la brevedad y la ligereza, en per&iacute;odos de tres palabras, en rengloncitos cortos con un diluvio de apartes y puntos, sin conexi&oacute;n ni enlace en la idea; la brillantez y la poes&iacute;a, en un castillo de fuegos artificiales que deslumbra la vista, pero del cual s&oacute;lo queda despu&eacute;s del &uacute;ltimo estampido un endeble esqueleto de ca&amp;ntilde;as ahumadas y negruzcas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;iquest;Y es &eacute;ste el lenguaje que cada d&iacute;a se nos ofrece con mayor descaro como el m&aacute;s conforme con el genio y las tendencias de la cr&iacute;tica digna, razonada y filos&oacute;fica? &amp;iquest;Es &eacute;ste el estilo en que ha de emitir sus ideas el escritor que con la balanza de la raz&oacute;n en la mano va a pesar, despu&eacute;s de un maduro an&aacute;lisis, el talento de otros escritores? No; los que as&iacute; la rebajan no conocen ni la importancia de su misi&oacute;n en la sociedad, ni el poderoso influjo de su opini&oacute;n en la literatura de las naciones. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Palad&iacute;n del buen gusto, emblema de la verdad y la justicia, s&iacute;mbolo popular de la filosof&iacute;a, venerable c&oacute;digo de axiomas literarios que la observaci&oacute;n y la experiencia de los siglos que han dejado de existir nos legaron por herencia al desaparecer, la cr&iacute;tica, una, inmutable, inflexible, como la raz&oacute;n de donde dimana, debe expresarse con un lenguaje severo y digno del sacerdocio que ejerce. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Nosotros as&iacute; lo hemos comprendido; y al bajar hoy por primera vez al palenque de la prensa para combatir a la sombra de su pend&oacute;n, s&oacute;lo con armas de buena ley lo haremos. Acaso nuestra insuficiencia, pues nunca se sabe lo bastante para entrar completamente seguro en un terreno tan resbaladizo, nos har&aacute; deslizar sobre alg&uacute;n error; pero abrigamos la firme idea de que nuestras palabras a nadie herir&iacute;an personalmente. Respetamos mucho el sufrimiento de las santas horas de trabajo y vigilia del escritor, respetamos mucho la ansiedad, la esperanza y la buena fe con que el artista vierte su inspiraci&oacute;n ante el severo tribunal del p&uacute;blico y aguarda su fallo, el disculpable cari&amp;ntilde;o con que, siquiera &eacute;stos sean defectuosos, mira y halaga los hijos de su mente, para arrojarle por toda lecci&oacute;n un sarcasmo, por todo consuelo una carcajada. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Estamos en la convicci&oacute;n de que el cr&iacute;tico, al dirigirse a una obra determinada, se dirige por el m&aacute;s p&uacute;blico, por el m&aacute;s temible de los medios, por el medio de la prensa, a una personalidad, raz&oacute;n por la cual sus palabras deben ser comedidas y corteses, raz&oacute;n por la que, as&iacute; como reprobamos en el teatro los silbidos y las demostraciones indecorosas, reprobamos en el follet&iacute;n la irrisi&oacute;n y la burla. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;Un chiste podr&aacute; hacer re&iacute;r, acaso llorar, pero nunca dejarnos convencidos. S&oacute;lo una cualidad de la inteligencia goza de ese alto privilegio: la raz&oacute;n. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;</description>
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<title>en torno a la met&amp;aacute;fora</title>
<link>http://www.TECNICALITERARIA.COM/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=1207</link>
<description>&lt;div class=&quot;postext&quot;&gt;Y... &amp;iquest;qu&eacute; es una met&aacute;fora?, &amp;iquest;para qu&eacute; sirve una met&aacute;fora?, &amp;iquest;c&oacute;mo puedo reconocer una met&aacute;fora?, &amp;iquest;tambi&eacute;n yo digo met&aacute;foras? Son preguntas que todos los apasionados de la literatura (por activa y por pasiva) nos hemos hecho alguna vez. Generalmente, son preguntas cuyas repuestas aclaran poco y resultan pobres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice, por ejemplo, el&lt;a href=&quot;http://buscon.rae.es/diccionario/drae.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt; Diccionario de la RAE&lt;/a&gt;:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;strong&gt;met&aacute;fora.&lt;/strong&gt; (Del lat. metaph&amp;#335;ra, y este del gr. &amp;mu;&amp;epsilon;&amp;tau;&amp;alpha;&amp;phi;&amp;omicron;&amp;rho;&amp;#8049;, traslaci&oacute;n). &lt;strong&gt;f. Ret.&lt;/strong&gt; Tropo que consiste en trasladar el sentido recto de las voces a otro figurado, en virtud de una comparaci&oacute;n t&aacute;cita; &lt;em&gt;p. ej., Las perlas del roc&iacute;o. La primavera de la vida. Refrenar las pasiones.&lt;/em&gt; || &lt;strong&gt;2.&lt;/strong&gt; Aplicaci&oacute;n de una palabra o de una expresi&oacute;n a un objeto o a un concepto, al cual no denota literalmente, con el fin de sugerir una comparaci&oacute;n (con otro objeto o concepto) y facilitar su comprensi&oacute;n; &lt;em&gt;p. ej., el &aacute;tomo es un sistema solar en miniatura.&lt;/em&gt; &lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Parece una definici&oacute;n satisfactoria en cuanto al qu&eacute; es una met&aacute;fora para el &aacute;mbito literario; pero deja el resto de preguntas sin contestaci&oacute;n. Realmente, nos interesa saber por qu&eacute; las met&aacute;foras &amp;ldquo;funcionan&amp;rdquo;, por qu&eacute; son capaces de significar lo que pretendemos que signifiquen (y tambi&eacute;n, por supuesto, por qu&eacute; no funcionan y hay tanto poeta fracasado por ah&iacute; suelto). &amp;iquest;Realmente se parecen tanto todas las cosas en el mundo como para que hacer met&aacute;foras sea simplemente hacer visible uno de los m&uacute;ltiples hilos invisibles que las unen como si el mundo fuese una tela de ara&amp;ntilde;a? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Normalmente se asocia la palabra &amp;quot;met&aacute;fora&amp;quot; con la literatura y con los consabidos ejemplos de los &amp;quot;dientes que son perlas&amp;quot;. En realidad, estamos rodeados de met&aacute;foras. Encendemos el ordenador y &eacute;ste nos escupe la primera met&aacute;fora a la cara invit&aacute;ndonos a manipular en el &amp;quot;escritorio&amp;quot;. A veces, nos metemos constantemente en la boca del lobo, nos comemos la olla, le damos vueltas a un problema, lloramos a mares porque no encontramos la soluci&oacute;n y siempre sabemos que los dem&aacute;s van a entender lo que queremos decir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora imag&iacute;nate que vas caminando por Roma (o por un espacio con cipreses) y le dices a tu compa&amp;ntilde;ero: mira qu&eacute; hermoso surtidor de sombra. &amp;iquest;C&oacute;mo puedes estar seguro de que te va a entender? Al hablar, muchas veces, nos arriesgamos y decimos que un cipr&eacute;s es un surtidor de sombra; o que unos pechos son yunques ahumados; o llamamos, incluso, enemiga de la nieve a una cintura. Pero no tenemos la certeza de que vayamos a ser entendidos. &amp;iquest;Por qu&eacute; actuamos as&iacute;, entonces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el primer caso parece bastante claro que estamos seguros de la comprensi&oacute;n con &eacute;xito de nuestro mensaje por parte de nuestros oyentes. Son met&aacute;foras que ya est&aacute;n fijadas en nuestra tradici&oacute;n, &amp;quot;lexicalizadas&amp;quot;, si se quiere. Se trata casi ya de una convenci&oacute;n. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cambio, en el segundo caso, no podemos estar seguros de que nuestros interlocutores comprendan exactamente lo que queremos decir. As&iacute;, hablar metaf&oacute;ricamente es una apuesta: una apuesta por la comprensi&oacute;n del otro. Y por tanto, entra&amp;ntilde;a un riesgo. Vamos, que hacer met&aacute;foras es como hacer puenting. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero seguimos sin saber c&oacute;mo funcionan las met&aacute;foras, por qu&eacute; llaman tanto la atenci&oacute;n, por qu&eacute; pueden convertir un conjunto de versos en un POEMA, c&oacute;mo hacemos una met&aacute;fora, c&oacute;mo la identificamos, si efectivamente se trata de un proceso extraordinario...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La met&aacute;fora ha sido, la pobre, maltratada a lo largo del tiempo: estirada para cubrir definiciones-cors&eacute;; reducida a la consideraci&oacute;n de mero ornato conceptista; dejada por imposible; sobreutilizada para todo aquello que a&uacute;n no ten&iacute;a definici&oacute;n-cors&eacute;, y vuelta a empezar la danza...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los profesores Rafael N&uacute;&amp;ntilde;ez y Guillermo Lorenzo de la &lt;a href=&quot;http://www.uniovi.es/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Universidad de Oviedo&lt;/a&gt; han tenido a bien escribir un librito en el que aportan sus original&iacute;simas respuestas a todo este caos mental del literato incipiente. No se trata de un libro para amantes de la Verdad May&uacute;scula, sino para los amantes del aprendizaje y la revelaci&oacute;n. Ante la met&aacute;fora no caben experimentos de laboratorio y probetas llenas de palabras que reaccionen metaf&oacute;ricamente en alambiques llenos de palabras y que arrojen resultados estad&iacute;sticos sobre la posibilidad combinatoria de verbos, adjetivos y preposiciones. Claro que no. Pero la verdad (o mejor dicho, las verdades) con min&uacute;sculas que nos ofrecen estos dos autores tras haber flexionado, reflexionado y genuflexionado en torno a la met&aacute;fora durante mucho tiempo, cobra la forma de una teor&iacute;a s&oacute;lida, con columnas tan lujosas como Wittgenstein o Hilary Putnam sosteniendo este conjunto de respuestas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este libro supone una exquisitez para los interesados puesto que consigue dar respuesta de forma totalmente innovadora pero no carente de justificaci&oacute;n, a todas estas cuestiones ya cansinas sobre la met&aacute;fora, y porque se plantea interrogantes nuevos, que se revelan mucho m&aacute;s &uacute;tiles para comprender este empalabrado camino de las met&aacute;foras que los totalizadores &amp;iquest;qu&eacute; es? y &amp;iquest;cu&aacute;ndo he de usarla?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata de un punto de vista desmitificador (que no simplificador) que permite acercarse a las met&aacute;foras sin miedo a que se nos vuelvan en nuestra contra, sin miedo a que nos den la espalda puerco-espina y provoquen en nosotros una incomprensi&oacute;n literaria total y definitiva. El punto de partida de los autores es el siguiente:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&amp;rdquo;La esencia y raz&oacute;n de ser de las met&aacute;foras [...] no es otra que la esencia y raz&oacute;n de ser de las palabras mismas.&amp;rdquo; &lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;As&iacute; pues, los autores tratan de explicar por qu&eacute; consideran ellos que las met&aacute;foras funcionan como funcionan todas las palabras y c&oacute;mo han llegado a la conclusi&oacute;n de que no son mecanismos esencialmente diferentes al decir &amp;ldquo;quiero pan&amp;rdquo; a la hora de comer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para conseguir desembocar en este planteamiento, el torrente de reflexi&oacute;n a dos cabezas (ayudadas eso s&iacute; por una galer&iacute;a simpatiqu&iacute;sima, particular&iacute;sima y muy necesaria de autores como los ya mencionados &lt;a href=&quot;http://www.iep.utm.edu/w/wittgens.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Ludwig Wittgenstein&lt;/a&gt;, &lt;a href=&quot;http://www.artsci.wustl.edu/~philos/MindDict/putnam.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Hilary Putnam&lt;/a&gt;; &lt;a href=&quot;http://www.divulcat.com/enciclopedia/Gottlob_Frege&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Gottlob Frege&lt;/a&gt;, &lt;a href=&quot;http://www.chomsky.info/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Noam Chomsky&lt;/a&gt;, &lt;a href=&quot;http://www.rememberingwalterong.com/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;W. Ong&lt;/a&gt;, &lt;a href=&quot;http://www.trincoll.edu/depts/phil/philo/phils/arendt.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Hannah Arendt&lt;/a&gt;, &lt;a href=&quot;http://www.10lineas.com/Pardeza/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Miguel Pardeza&lt;/a&gt;, &lt;a href=&quot;http://www.oikos.org/baten.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Gregory Bateson&lt;/a&gt;, &lt;a href=&quot;http://www.aytosanfernando.org/la_ciudad/flamenco.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Camar&oacute;n de la Isla&lt;/a&gt; o &lt;a href=&quot;http://es.wikipedia.org/wiki/Umberto_Eco&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Umberto Eco&lt;/a&gt; entre otros) sigue tres etapas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera parte del libro se dedica a desentra&amp;ntilde;ar qu&eacute; son los significados de las palabras, c&oacute;mo funcionan las palabras, por qu&eacute; nos entendemos cu&aacute;ndo nos entendemos, qu&eacute; tienen en com&uacute;n un chihuahua y un gran dan&eacute;s, qu&eacute; es Londres y por qu&eacute; Wittgenstein no se parec&iacute;a a su prima Margaret Wittgenstein y a pesar de ello sigue siendo su primo. En definitiva, los autores van explorando, linterna wittgensteniana en mano, el funcionamiento de las palabras, partiendo del mismo punto que Wittgenstein: &amp;ldquo;el significado es el uso que hacemos de las palabras&amp;rdquo;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta primera parte del libro, Lorenzo y N&uacute;&amp;ntilde;ez se dedican a explicar por qu&eacute; Wittgenstein se atreve a llegar a esa conclusi&oacute;n y por qu&eacute; ellos se atreven a corroborarla: c&oacute;mo nos hace funcionar el lenguaje, a qu&eacute; aludimos cuando aludimos a algo... aqu&iacute; se defiende una &amp;ldquo;teor&iacute;a pragm&aacute;tica del significado&amp;rdquo;, lo que en palabras de andar por el blog viene a ser defender la idea de que las palabras no est&aacute;n unidas irrevocablemente al objeto que designan. De hecho, aqu&iacute; se va m&aacute;s all&aacute; y se pretende esclarecer c&oacute;mo todos los significados son, en realidad, difusos, y c&oacute;mo esta difuminaci&oacute;n de los significados es la v&iacute;a para conseguir exprimir al lenguaje una gran capacidad de comunicaci&oacute;n. &lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&amp;rdquo;Recu&eacute;rdese que, en general, nosotros no usamos el lenguaje conforme a reglas estrictas, ni tampoco se nos ha ense&amp;ntilde;ado por medio de reglas estrictas. [...] Somos incapaces de delimitar claramente los conceptos que utilizamos; y no porque no conozcamos su verdadera definici&oacute;n, sino porque no hay &amp;ldquo;definici&oacute;n&amp;rdquo; verdadera de ellos.&amp;rdquo;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Dicen los autores que dice Wittgenstein. Gracias a este primer cap&iacute;tulo podemos ver c&oacute;mo esto es una realidad que experimentamos todos los hablantes pero de la que no somos plenamente conscientes hasta que N&uacute;&amp;ntilde;ez, Lorenzo y Wittgenstein nos cogen de la mano. Se llama este cap&iacute;tulo: &lt;strong&gt;&amp;ldquo;Signos sin sentido&amp;rdquo;.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el siguiente, &lt;strong&gt;&amp;ldquo;Sentidos sin signos&amp;rdquo;&lt;/strong&gt;, nos sumergimos en la met&aacute;fora y su funcionamiento. Esta concepci&oacute;n innovadora de la met&aacute;fora permite explicar su esencia, su funcionamiento, su utilidad en el &aacute;mbito literario... Los lectores, una vez que hemos aceptado las premisas del cap&iacute;tulo anterior, vamos a aprender aqu&iacute; que:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&amp;rdquo;[...] los procesos que se desarrollan en la comprensi&oacute;n y el sentido de las met&aacute;foras no difiere en lo esencial de los procesos de comprensi&oacute;n y producci&oacute;n de sentido en las dem&aacute;s expresiones ling&amp;uuml;&iacute;sticas [...]&amp;rdquo; &lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que convierte a la met&aacute;fora en algo diferente, pues, no es el proceso por el que la &amp;ldquo;descodificamos&amp;rdquo;, sino la novedad absoluta en el uso de una palabra. Esta es la esencia de la met&aacute;fora: hacer un uso sin precedentes de una palabra que habitualmente se usaba para otra cosa. Aqu&iacute; es donde entra la met&aacute;fora como apuesta, y por tanto, como juego. La comprensi&oacute;n de una met&aacute;fora es adem&aacute;s reveladora porque pone de manifiesto el conjunto de cosas, experiencias, sentimientos y mundos que el que la profiere y el que la recibe comparten. Una met&aacute;fora es un lazo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, en este cap&iacute;tulo, los autores tratan de huir de una concepci&oacute;n &amp;ldquo;ornamental&amp;rdquo; de la met&aacute;fora. (La met&aacute;fora no es un lazo). No s&oacute;lo tratan de escapar, sino que explican por qu&eacute;. Para ellos, la met&aacute;fora, la verdadera met&aacute;fora es la que &lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&amp;ldquo;nace para nombrar lo que todav&iacute;a no tiene nombre.&amp;rdquo;&lt;/blockquote&gt;As&iacute;, un sentimiento especial&iacute;simo de un poeta encuentra su justo modo de expresi&oacute;n en la met&aacute;fora: as&iacute;, el poeta sabe que eso ser&aacute; recibido como algo &uacute;nico: &eacute;l mismo lo ha creado. La met&aacute;fora supone crear lenguaje: hacer nuevos usos de palabras viejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este cap&iacute;tulo tambi&eacute;n se adentra en los procesos por los que la met&aacute;fora es recogida, captada y comprendida por los individuos y por las comunidades. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos &uacute;ltimos cap&iacute;tulos son m&aacute;s breves y suponen una profundizaci&oacute;n en el contenido de la met&aacute;fora y en nuestra capacidad para asignar significados. En ellos, a trav&eacute;s de ejemplos, se repite la idea b&aacute;sica del libro sobre el significado de las palabras:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&amp;rdquo;el significado de una palabra [...] consiste en toda la capacidad potencial de aplicaciones que reconocemos en ella&amp;rdquo;.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos ante un libro dens&iacute;simo, ante una mesa de disecci&oacute;n de la met&aacute;fora en la que, honrando a su objeto de estudio, ni una sola palabra est&aacute; de m&aacute;s, ninguna es un mero ornato inservible. La galer&iacute;a de personajes del mundo de la filosof&iacute;a, la semi&oacute;tica, el f&uacute;tbol, la teor&iacute;a de la comunicaci&oacute;n, la psicolog&iacute;a, el flamenco y la antropolog&iacute;a que pueblan estas p&aacute;ginas son el conjunto de sem&aacute;foros, se&amp;ntilde;ales y guardias de tr&aacute;fico que velan porque nuestro recorrido a lo largo de las ideas de estos dos se&amp;ntilde;ores no se confunda, no se extrav&iacute;e y no se accidente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro puede parecer muy t&eacute;cnico, en algunos casos, quiz&aacute;s incluso resulte incomprensible para &amp;ldquo;el hombre de la calle&amp;rdquo; dubuffetiano. En cualquier caso, tampoco se puede decir que el libro sea muy complejo: la forma sencilla de expresar y de exponer las ideas (sin escatimar argumentos, explicaciones o ejemplos) lleva a pensar que no pueden haber sido expresadas de otro modo ni comprendidas de otra manera. En este libro hay chispazo, hay cortocircuito, hay luz donde antes no la hab&iacute;a (o no sab&iacute;amos que la hab&iacute;a). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abren y cierran el libro dos &lt;a href=&quot;http://www.doyletics.com/_arj1/angelsfe.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;&amp;ldquo;Met&aacute;logos&amp;rdquo; &lt;/a&gt;(o metadi&aacute;logos): se trata de conversaciones entre padre e hija destinadas a aclarar un &amp;ldquo;asunto problem&aacute;tico&amp;rdquo;. Esta forma de conversar fue creada por el antrop&oacute;logo Gregory Bateson. Lo que se pretende con estas conversaciones no es &uacute;nicamente discutir el famoso &amp;ldquo;asunto problem&aacute;tico&amp;rdquo;, sino tambi&eacute;n conseguir que la forma de discutir dicho &amp;ldquo;asunto&amp;rdquo; sea relevante para el propio esclarecimiento de la cuesti&oacute;n. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pod&eacute;is leer aqu&iacute; el metal&oacute;go que introduce el libro: &lt;a href=&quot;http://blogs.ya.com/lomejordeloslibros/files/metalogo.doc&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;&amp;quot;&amp;iquest;Para qu&eacute; sirve una met&aacute;fora?&amp;quot;&lt;/a&gt;El libro se cierra con otro que sirve para explicar el t&iacute;tulo del libro. Pero ese hay que leerlo ya siendo un poco m&aacute;s sabio, es decir, habiendo le&iacute;do este libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rafael N&uacute;&amp;ntilde;ez Ramos (Vigo, 1951) es profesor de Teor&iacute;a Literaria en la &lt;a href=&quot;http://www.uniovi.es/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Universidad de Oviedo&lt;/a&gt;. Se doctor&oacute; por la misma universidad con el trabajo &lt;em&gt;Po&eacute;tica semiol&oacute;gica. El Polifemo de G&oacute;ngora&lt;/em&gt;. Ha escrito el libro &lt;em&gt;La Poes&iacute;a &lt;/em&gt;y ha colaborado en muchos otros. Es autor, asimismo de art&iacute;culos sobre literatura y comunicaci&oacute;n (humor, juego, deporte, teatro y cine).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guillermo Lorenzo Gonz&aacute;lez (Oviedo 1966) es profesor de Ling&amp;uuml;&iacute;stica General en la misma universidad. Se doctor&oacute; en Oviedo con &lt;em&gt;Geometr&iacute;a de las estructuras nominales&lt;/em&gt;. Ha escrito, entre otros, el libro &lt;em&gt;Comprender a Chomsky &lt;/em&gt;y ha colaborado en otros. Es autor, asimismo, de art&iacute;culos sobre lenguaje y comunicaci&oacute;n. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En colaboraci&oacute;n han escrito los art&iacute;culos: &amp;ldquo;Qui&eacute;n difama cuando yo difamo&amp;rdquo;, &amp;ldquo;El delito de difamaci&oacute;n en el Anteproyecto de Nuevo C&oacute;digo Penal&amp;rdquo; y &amp;ldquo;On the Aesthetic Dimension of Humor&amp;rdquo;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que c&oacute;mo se llama el libro, me dice el clip...&lt;br /&gt;T&iacute;tulo: &lt;em&gt;Tres Cerditos. Uso, significado y met&aacute;foras&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Autores: Rafael N&uacute;&amp;ntilde;ez Ramos y Guillermo Lorenzo Gonz&aacute;lez &lt;br /&gt;La pega que tiene es que s&oacute;lo se puede adquirir en el &lt;a href=&quot;http://www.uniovi.es/publicaciones/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Servicio de Publicaciones de la Universidad de Oviedo&lt;/a&gt;, que se ha encargado de la edici&oacute;n, y en la &lt;a href=&quot;http://www.ojanguren.com/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Librer&iacute;a Ojanguren&lt;/a&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://blogs.ya.com/lomejordeloslibros/200501.htm&quot;&gt;http://blogs.ya.com/lomejordeloslibros/200501.htm&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</description>
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<title>Literatura en torno a Berl&amp;iacute;n</title>
<link>http://www.TECNICALITERARIA.COM/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=1206</link>
<description>&lt;div class=&quot;postext&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;ldquo;Desde el punto de vista de la cantidad, las ciudades son las obras de arte supremas. Son las m&aacute;s grandes en tama&amp;ntilde;o e incluyen en su interior muchas otras obras de arte que deben ser enjuiciadas.&amp;rdquo;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;As&iacute; comienza la entrada de &amp;ldquo;Ciudad&amp;rdquo; en el &lt;em&gt;Diccionario de las Artes &lt;/em&gt;de F&eacute;lix de Az&uacute;a. Parece bastante razonable y, si nos detenemos a pensar un poco, enseguida nos vendr&aacute;n a la mente m&uacute;ltiples ejemplos de las ciudades en tanto que obras de arte supremas (Venecia o Praga) y en tanto que albergues de m&uacute;ltiples obras de arte (Roma, Par&iacute;s o el muse&iacute;stico caso de Nueva York). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otros art&iacute;culos, este mismo autor se ha preocupado de hablar de la ciudad como objeto literario. No se nos escapa que la ciudad dormilona que pinta &lt;a href=&quot;http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/Clarin/biografia.shtml&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Leopoldo Alas &lt;/a&gt;en &lt;a href=&quot;http://www.dhistoria.com/literatura/regenta.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;&lt;em&gt;La Regenta &lt;/em&gt;&lt;/a&gt;y que se llama &amp;ldquo;Vetusta&amp;rdquo; no es m&aacute;s que un trasunto de la ciudad de Oviedo y que es la verdadera protagonista de la obra. Parece incluso que toda esa galer&iacute;a de caricaturas que se desenvuelven en la ciudad sirvan simplemente para poner a&uacute;n m&aacute;s de manifiesto la decadencia de la ciudad heroica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Roma, peligro para caminantes&lt;/em&gt; es todo un libro de poemas que &lt;a href=&quot;http://www.rafaelalberti.es/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Alberti &lt;/a&gt;dedic&oacute; a la ciudad que tantos a&amp;ntilde;os le alberg&oacute; durante su exilio. Roma es, en este caso, la musa del poeta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ciertas ocasiones, la ciudad aparece incluso tan sumida en el propio poeta que se convierte en un modo de ser del poeta. As&iacute;, hablando del heter&oacute;nimo de &lt;a href=&quot;http://www.instituto-camoes.pt/escritores/pessoa.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Fernando Pessoa&lt;/a&gt;, &Aacute;lvaro de Campos, podemos decir de &eacute;l que es apasionado, l&uacute;cido, pesimista... y lisboeta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;As&iacute; pues, parece que hay muchos modos de incorporar la ciudad a la obra de arte. No hay tantos ejemplos como ciudades porque muchas &amp;ndash;por desgracia o por fortuna- a&uacute;n no han topado con un apasionado ciudadano literato dispuestas a &amp;ldquo;ascenderlas literariamente&amp;rdquo; a este nuevo Parnaso Urbano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A cualquier lector, sea de Torrelodones, de Carmona o de Luanco, probablemente le apetecer&iacute;a ir a dar un paseo al Par&iacute;s de La Maga o al de Mart&iacute;n Roma&amp;ntilde;a o al Mosc&uacute; de Anna Karenina. A muchos les entristecer&iacute;a adentrarse en la Barcelona de Carmen Laforet y en cambio, les encantar&iacute;a encontrarse a Gurb metido en una zanja de la Hidroel&eacute;ctrica Catalana (si es que tal cosa existe) en la misma ciudad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso s&iacute;, esto no nos tiene que llevar a pensar que toda obra que tenga por marco una ciudad con referencia en los mapamundis convierte a dicha ciudad en objeto literario. No, para que &lt;a href=&quot;http://www.iespana.es/legislaciones/geografia.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;la ciudad &lt;/a&gt;se convierta en protagonista, en parte del ser de la obra de arte, requiere un tratamiento especial por parte del autor: la ciudad, en estos casos, se convierte en una diosa de la fecundidad (o de la abulia, seg&uacute;n los casos) y adem&aacute;s de ser el escenario en que se mueven unos personajes, se convierte en el director de escena, en el apuntador y al fin y al cabo, en un nuevo determinante, en una nueva caracter&iacute;stica de dichos personajes. No hay que confundir la concepci&oacute;n de la ciudad como &amp;ldquo;un lugar donde ocurren cosas&amp;rdquo;, como es el Londres de Bridget Jones, con la concepci&oacute;n de la ciudad como &amp;ldquo;una cosa que ocurre&amp;rdquo;, como es el Londres de Dickens. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, a ning&uacute;n lector habitual de novelas se le escapar&aacute; que las capitales y ciertas ciudades emblem&aacute;ticas tienen much&iacute;simas papeletas para estar en el bombo de las elegidas. Par&iacute;s, Lisboa, Londres, Madrid o Nueva York suelen servir de inspiraci&oacute;n, marco y personaje a multitud de obras. Pensemos en t&iacute;tulos como &lt;em&gt;Ventanas de Nueva York&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Un invierno en Lisboa&lt;/em&gt;, por citar algunas que ventilan su intenci&oacute;n desde el propio t&iacute;tulo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Berl&iacute;n con, entre, por, para, seg&uacute;n, tras la literatura&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Una de estas ciudades es &lt;a href=&quot;http://www.berlin.de/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Berl&iacute;n&lt;/a&gt;. Berl&iacute;n ha sido inspiradora de m&uacute;ltiples novelas como por ejemplo &lt;em&gt;Berlin Alexanderplatz &lt;/em&gt;de &lt;a href=&quot;http://www.kirjasto.sci.fi/adoblin.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Alfred D&amp;ouml;blin&lt;/a&gt;. Pero tambi&eacute;n ha sido el lugar en que muchos escritores y artistas se desarrollaron como tales aunque su obra no haya tomado como objeto art&iacute;stico a la ciudad. Pensemos en Else Lasker-Sch&amp;uuml;ler y en su amad&iacute;simo y amant&iacute;simo &lt;a href=&quot;http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1462&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Gottfried Benn&lt;/a&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Berl&iacute;n ha originado distintos tipos de literatura a uno y otro lado del nazismo y a uno y otro lado del muro. Y adem&aacute;s, ha sido el objeto a trav&eacute;s del cual diferentes artistas han encontrado su modo de expresi&oacute;n. As&iacute;, convierten a Berl&iacute;n en musa, en protagonista y en trasunto de s&iacute; mismos autores como Jacob von Hoddis, Erich K&amp;auml;stner, Georg Heym o G&amp;uuml;nter Grass. Sitios como Potsdamer Platz, el Berl&iacute;n de los caf&eacute;s, el barrio jud&iacute;o o el muro de Berl&iacute;n han sido protagonistas e inspiradoras de muchas obras de arte as&iacute; como lugares de gestaci&oacute;n o reuni&oacute;n de artistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me propongo hacer un recorrido por el Berl&iacute;n del siglo XX y por algunos de sus barrios m&aacute;s conocidos o m&aacute;s ricos desde el punto de vista art&iacute;stico, siempre con la linterna de la literatura en la mano. No pretendo ser muy rigurosa, sino m&aacute;s bien dar unas pinceladas sobre las distintas &eacute;pocas y lugares que han convertido a Berl&iacute;n en un objeto art&iacute;stico y literario tan importante como Roma o Nueva York. Quiz&aacute;s, despu&eacute;s, me atreva con otras ciudades. De momento, dejo aqu&iacute; la introducci&oacute;n al tema y la invitaci&oacute;n a todos a que os pid&aacute;is una plaza en este viaje tur&iacute;stico-espacio-literario-temporal que ya ha empezado. &amp;iquest;Ven&iacute;s conmigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad de Berl&iacute;n comienza a convertirse en una gran metr&oacute;polis moderna a partir del &uacute;ltimo cuarto del siglo XIX, la primera l&iacute;nea de tranv&iacute;a fue construida en 1882 y la primera l&iacute;nea de metro en 1891, a partir de entonces, Berl&iacute;n no hizo m&aacute;s que crecer. A principios del siglo XX, Berl&iacute;n ten&iacute;a en torno a 2 millones y medio de habitantes. Adem&aacute;s, era una ciudad cosmopolita. En torno a un mill&oacute;n de estos habitantes eran extranjeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIn embargo, la idea que nos dan estos medios de transporte y otras construcciones como el edificio funcional del ayuntamiento que vemos en la foto, as&iacute; como su car&aacute;cter cosmopolita no concuerda para nada con la gesti&oacute;n pol&iacute;tica. Berl&iacute;n era la capital del reino de Prusia. En 1888 subi&oacute; al trono el k&aacute;iser Wilhelm II, que abdicar&iacute;a en 1918, y cuyo reinado se enmarca en la tradici&oacute;n m&aacute;s tradicional. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta interesante la figura de este K&aacute;iser por dos razones: por un lado, por el empe&amp;ntilde;o que puso en llevar a cabo una reconstrucci&oacute;n de Berl&iacute;n. Por otro, porque el clima cultural de su &eacute;poca es el que marca el inicio de la modernidad art&iacute;stica en la capital alemana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De aquellos polvos...&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://www.biografiasyvidas.com/%20biografia/g/guillermo_ii_alemania.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Wilhelm II&lt;/a&gt; fue el primero que se dio cuenta de que la capital de su Imperio ten&iacute;a que ser un escenario que representase su poder&iacute;o y que por ello, tambi&eacute;n lo hiciese emanar. (El poder llama al poder, que dicen los sabios de las aldeas). As&iacute; pues, el primer gran desarrollo art&iacute;stico de Berl&iacute;n se produce de la mano de Wilhelm II, que quer&iacute;a construir un verdadero imperio y convertir Berl&iacute;n en una nueva Florencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El propio Wilhelm II (en la foto)en un discurso establece lo que es &lt;a href=&quot;http://www.dhm.de/lemo/html/dokumente/wilhelm01/index.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;&amp;ldquo;Die wahre Kunst&amp;rdquo;,&lt;/a&gt; &amp;ldquo;el arte verdadero&amp;rdquo;. Es el k&aacute;iser quien avala lo que es arte y lo que no: &lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&amp;ldquo;Eine Kunst, die sich &amp;uuml;ber die von Mir bezeichneten Gesetze und Schranken hinwegsetzt, ist keine Kunst mehr&amp;rdquo;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&amp;rdquo;Un arte que se establezca por encima de las leyes y los l&iacute;mites por m&iacute; dise&amp;ntilde;ados, ya no es arte&amp;rdquo;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gran obra que se acometi&oacute; bajo la supervisi&oacute;n de Wilhelm II fue la construcci&oacute;n de la llamada &lt;a href=&quot;http://images.google.es/images?q=tbn:mrV_sz9xqigJ:www.kefk.net/fotografie/galerie/Agon/Berlin/Bezirke/Tiergarten/Historisch/Images/Siegesallee_Siegess%C3%A4ule.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;&amp;ldquo;Siegesalle&amp;rdquo; &lt;/a&gt;(avenida de la victoria). Festone&aacute;ndola, se erigieron 32 grupos escult&oacute;ricos en m&aacute;rmol, con todos los emperadores de Brandenburgo y Prusia... esta avenida interminable fue motivo de burla por parte de todos los berlineses, que la denominaban &amp;ldquo;Puppenallee&amp;rdquo; (esto es, avenida de las mu&amp;ntilde;ecas). El arte de esta &eacute;poca es naturalista, busca la armon&iacute;a en la representaci&oacute;n y est&aacute; referido a la naturaleza en sus motivos y en sus formas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;...estos lodos. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Teniendo en cuenta que el criterio art&iacute;stico final era la voluntad del emperador pero que el arte, esencialmente, mana de la libertad del creador, podemos sospechar que esta situaci&oacute;n no dur&oacute; mucho tiempo. En efecto, porque en torno a 1910 surge el &lt;a href=&quot;http://es.encarta.msn.com/encyclopedia_761552391/Expresionismo.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;&amp;quot;Expresionismo&amp;quot;. &lt;/a&gt;As&iacute;, diversos artistas que formaban parte de la Akademie f&amp;uuml;r die bildene Kunst (Academia de Bellas Artes) se separan y deciden formar una nueva agrupaci&oacute;n en la que poder desarrollar su propia concepci&oacute;n del arte. Es un movimiento que se llam&oacute; &amp;ldquo;Arte de la Secesi&oacute;n&amp;rdquo;. Esta nueva academia tuvo much&iacute;simo &eacute;xito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre c&oacute;mo surgi&oacute; el nombre de &amp;ldquo;Expressionismus&amp;rdquo; (expresionismo) hay much&iacute;simas disputas. Hay quien sostiene que es el nombre que se le dio a ciertos pintores (Picasso, Marquet, Puy) en la vig&eacute;simo segunda exposici&oacute;n de la Secesi&oacute;n berlinesa, de 1911. Otros consideran que el primero en utilizar el nombre fue un pintor franc&eacute;s, Julien-Auguste Herv&eacute;, para designar a un ciclo de pinturas suyas en 1901. En cualquier caso, la mayor&iacute;a de los historiadores de arte consideran que el nombre se utilizaba ya en Francia cuando pas&oacute; a Alemania. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El expresionismo alem&aacute;n se desarrolla entre 1910 y 1923, aproximadamente. Entre las motivaciones para su surgimiento cabe citar: el desmoronamiento de la concepci&oacute;n art&iacute;stica de la &eacute;poca del K&aacute;iser; y la progresiva industrializaci&oacute;n y crecimiento de las ciudades, que hace percibir el mundo como un desorden continuo, un caos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los movimientos pict&oacute;ricos de &lt;a href=&quot;http://www.arteuniversal.com/Notas/jineAzul.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;&amp;ldquo;Der blaue Reiter&amp;rdquo;&lt;/a&gt; (El jinete azul) y &lt;a href=&quot;http://www.ultimorender.com.ar/funkascript/expresionismo/contenidos_3.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;&amp;ldquo;Die Br&amp;uuml;cke&amp;rdquo;&lt;/a&gt; (El puente, 1905), son las manifestaciones art&iacute;sticas m&aacute;s conocidas del expresionismo alem&aacute;n. Sin embargo, el expresionismo literario es important&iacute;simo y fue muy fecundo. En muchos casos, existen interrelaciones interesant&iacute;simas. La revista &amp;quot;Der Sturm&amp;quot; (en la foto) de &lt;a href=&quot;http://www.biografiasyvidas.com/biografia/w/walden.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Herwarth Walden&lt;/a&gt;, fundada en 1903, fue el soporte difusor del expresionismo por antonomasia. Los caf&eacute;s &amp;ldquo;Romanisches Caf&eacute;&amp;rdquo;, &lt;a href=&quot;http://mysql.snafu.de/cjudaicum/ausstellungen/vanhoddis/neopath_e.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;&amp;ldquo;Neopathetische Cabaret&amp;rdquo; &lt;/a&gt;y &amp;ldquo;Caf&eacute; des Westens&amp;rdquo; fueron los lugares en que los artistas secesionistas se reun&iacute;an, discut&iacute;an y presentaban sus obras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si queremos hablar del expresionismo pict&oacute;rico t&iacute;picamente berlin&eacute;s, tenemos que mencionar a &lt;a href=&quot;http://www.artcyclopedia.com/artists/meidner_ludwig.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Ludwig Meidner,&lt;/a&gt; que utiliza siempre personajes y escenarios de Berl&iacute;n y de los alrededores. Sus cuadros son ca&oacute;ticos, irreales y oscuros. Las perspectivas se rompen, se retuercen, las proporciones ya no responden a un criterio cl&aacute;sico basado en la armon&iacute;a de las partes, sino que se fundan en la forma de mirar del artista. Otro pintor t&iacute;picamente berlin&eacute;s es &lt;a href=&quot;www.museothyssen.org/museovirtual/%20fichas/fichaautor.asp?codigo=233&amp;amp;IdAutor=526&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Ernst Ludwig Kirchner&lt;/a&gt;, que pint&oacute; motivos de Berl&iacute;n: la Potsdamer Platz, la puerta de Brandenburgo... Personajes de la noche, como protagonistas y hombres un poco sospechosos son los protagonistas de sus cuadros. Ambos utilizan m&uacute;ltiples contrastes de color.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PS: A&uacute;n no hemos practicamente empezado a hablar del Berl&iacute;n literario. Pero he pensado que puede ser m&aacute;s divertido as&iacute;. Os he dejado unas cuantas pistas a lo largo de este texto y con estas dos fotos, para que vosotros vay&aacute;is imaginando c&oacute;mo es la literatura expresionista t&iacute;picamente berlinesa de esta &eacute;poca... Se admiten elucubraciones y sugerencias. En la pr&oacute;xima estaci&oacute;n, nos dedicaremos &uacute;nicamente a la poes&iacute;a expresionista, &amp;iquest;okis?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://blogs.ya.com/lomejordeloslibros/&quot;&gt;http://blogs.ya.com/lomejordeloslibros/&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</description>
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<title>He obtenido m&amp;aacute;s de lo que so&amp;ntilde;&amp;eacute;</title>
<link>http://www.TECNICALITERARIA.COM/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=1205</link>
<description>&lt;strong&gt;&lt;div&gt;LA RAZ&Oacute;N, 30 de marzo de 2006&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Gustavo Mart&iacute;n Garzo&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&amp;laquo;He obtenido m&aacute;s de lo que so&amp;ntilde;&eacute;&amp;raquo;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Juan Carlos Rodr&iacute;guez - Madrid.-&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;Es una &amp;laquo;rara avis&amp;raquo;, uno de esos escritores con los que es posible bucear los oceanos de la gran literatura. Lector a tiempo completo, escribe como una pulsi&oacute;n necesaria para sobrevivir. Plaza &amp;amp; Jan&eacute;s inaugura la Biblioteca Gustavo Mart&iacute;n Garzo con &amp;laquo;Mi querida Eva&amp;raquo; y &amp;laquo;La princesa Manca&amp;raquo;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;ndash;&amp;iquest;Es usted ya un cl&aacute;sico?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;ndash;No, no. Soy un lector que escribe lo mejor que sabe. Y que ha obtenido mucho m&aacute;s de lo que hab&iacute;a so&amp;ntilde;ado. Uno siente algo as&iacute; como que esta colecci&oacute;n hace justicia a los libros, porque son muy laborioso de escribir. Y, por estas leyes de la actualidad, a los tres meses ya no est&aacute;n en las librer&iacute;as.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;ndash;&amp;iquest;Y le ayuda tambi&eacute;n a poner en perspectiva sus obras?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;ndash;No. Eso se lo dejo al lector. Una vez editado, nunca releo mis libros. Ni hago cambios, porque supone enfrentarse a sus defectos. Siempre veo diferencias entre el libro que me hubiera gustado escribir y el que realmente he escrito. Cada libro lo siento como un fracaso. Pero sin duda es lo mejor que he podido hacer.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;ndash;Hay dos narrativas en su trayectoria literaria: la fant&aacute;stica y la realista... &amp;iquest;en c&uacute;al es m&aacute;s usted?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;ndash;Es verdad que hay dos corrientes, pero esto es aparente, porque en el fondo mis obras m&aacute;s realistas no se pueden entender sin la dimensi&oacute;n fant&aacute;stica. Yo creo que s&oacute;lo soy un escritor de cuentos fant&aacute;sticos, que es el mundo que mejor me permite investigar lo real, nuestros sue&amp;ntilde;os, nuestros anhelos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;ndash;En &amp;laquo;Mi querida Eva&amp;raquo;, por ejemplo, sucede eso...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;ndash;Por ejemplo. Es un viaje a los territorios mal definidos del pasado. Pero como ocurre con otras novelas, no es una obra nost&aacute;gica, porque no hay anhelo por algo que se perdi&oacute;. El pasado me interesa porque guarda una zona oscura, unos secretos de los que uno nunca acaba de apropiarse. Y eso ocurre con esta novela. Tiene que ver con la sensaci&oacute;n de que todos nosotros hemos tenido vidas equivocadas, incluso los que son felices.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;ndash;Es tambi&eacute;n una novela de amor...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;ndash;Es una defensa a ultranza del amor romantico, que es triste porque la vida es triste, pero que tiene que ver con la esperanza. Intento mostrar que el amor es un hechizo... y que cuando estamos enamorados hablamos incluso una lengua diferente, la lengua de la creaci&oacute;n.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;</description>
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<title>Nunca me he tomado en serio esa broma de la literatura eterna</title>
<link>http://www.TECNICALITERARIA.COM/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=1204</link>
<description>&lt;strong&gt;&lt;div&gt;GRANADA HOY, 30 de marzo de 2006&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&amp;quot;Nunca me he tomado en serio esa broma de la literatura eterna&amp;quot;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;Sus versos hablan entre s&iacute;. Se comunican a trav&eacute;s de sus libros. Se escapan de las p&aacute;ginas para atrapar al lector en un universo de miedos y huidas, en los vac&iacute;os del desierto y la arena. Jos&eacute; Carlos Rosales se sit&uacute;a entre la emoci&oacute;n de una imagen perfecta y el desasosiego de un pensamiento sincero, tr&aacute;gico. La Fundaci&oacute;n Lara acaba de publicar su &uacute;ltimo poemario, una cr&oacute;nica de verdades irrenunciables. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;Hace tres a&amp;ntilde;os apareci&oacute; 'El horizonte', su anterior poemario. &amp;iquest;Qu&eacute; se esconde en el 'El desierto, la arena'? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;Me gusta que cada uno de mis libros sea una continuaci&oacute;n del anterior. Al final de &lt;em&gt;El horizonte&lt;/em&gt; ya aparec&iacute;a la figura del desierto, y ahora, en &lt;em&gt;El desierto, la arena&lt;/em&gt;, este espacio vac&iacute;o se ha convertido en uno de los ejes del libro. Tambi&eacute;n hay otros ejes, como el miedo o la huida, pero aparecen relacionados con la idea del desierto. Y en medio, inund&aacute;ndolo todo, est&aacute; la arena como s&iacute;mbolo de lo olvidado, de lo destruido, de la historia o del tiempo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;El miedo, la huida, el olvido, el vac&iacute;o&amp;hellip; Se advierte en sus versos un sentido tr&aacute;gico de la vida que en algunos momentos puede generar cierto desasosiego&amp;hellip; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;Siempre ha habido motivos para el desasosiego, sea p&uacute;blico o privado, y no s&oacute;lo en esta &eacute;poca. La novedad m&aacute;s preocupante ahora, en medio de toda esta avalancha interminable de informaci&oacute;n y de datos, tal vez sea la dificultad para distinguir las verdades de las mentiras, las verdades irrenunciables o escondidas de las medias verdades, de las verdades precocinadas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;&amp;iquest;Es un intento, tal vez, por emocionar, por no dejar impasible al lector? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;En parte s&iacute;. Al fin y al cabo un poema ha de plantearse siempre, entre otras cosas, emocionar a los lectores. Sin olvidar, claro est&aacute;, que un poema no s&oacute;lo tiene que emocionar, tambi&eacute;n debe hacernos pensar, o mirar aquellas cosas en las que antes quiz&aacute;s no hab&iacute;amos reparado. El miedo y el olvido est&aacute;n ah&iacute;, en la calle y en los noticieros, y muchas veces vivimos como si todo eso no existiera. As&iacute; que, desde ese punto de vista, me gustar&iacute;a que mis lectores no se quedaran impasibles, me gustar&iacute;a que se emocionaran y que despu&eacute;s alzaran los ojos del libro. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;Su actitud como escritor y poeta siempre ha sido muy cr&iacute;tica. &amp;iquest;Es irrenunciable trasladar a la poes&iacute;a los sentimientos de estos convulsos a&amp;ntilde;os? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;Un poema nunca es una cr&oacute;nica, pero tampoco puede ser una divagaci&oacute;n atemporal. Por eso procuro estar atento a lo que hay a nuestro alrededor, mirar en todas direcciones, y no s&oacute;lo en las que nos se&amp;ntilde;alan los distintos pensamientos &uacute;nicos que tratan de silenciarlo todo. A algunos de esos sentimientos arrinconados yo procuro darles un sitio en mis poemas, intento que respiren all&iacute;, que encuentren un hueco. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;&amp;iquest;Cree que ha cambiado la voz de aquel joven poeta que comenz&oacute; su camino con 'El buzo incorregible'? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;Me gustar&iacute;a pensar que mi voz no ha cambiado, sigo fij&aacute;ndome en las mismas cosas, siguen emocion&aacute;ndome los mismos lugares, me siguen atrayendo las mismas palabras. S&oacute;lo que ahora trato de ser m&aacute;s cauto, pero tambi&eacute;n m&aacute;s preciso o m&aacute;s claro. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;El poeta siempre ha querido ser inmortal, que sus palabras no quedaran en el olvido... Para usted, &amp;iquest;d&oacute;nde se encuentra el l&iacute;mite entre lo perdurable y lo eterno? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;Un poeta, como todo escritor, tiene que procurar que sus textos perduren. Forma parte del oficio. Es una de las cualidades de la expresi&oacute;n escrita que, por otra parte, no puede ni debe eludirse. Pero de ah&iacute; a creerse lo de la eternidad hay un largo trecho. Adem&aacute;s, lo que llamamos eternidad art&iacute;stica no debe ser muy eterno porque cambia constantemente, as&iacute; que nunca me he tomado muy en serio toda esa broma de la literatura eterna. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;Pese a que es un intento de todos los poetas construir un camino personal, tener una voz propia y diferenciada, es inevitable hablar de grupos, de generaciones, de escuelas&amp;hellip; &amp;iquest;d&oacute;nde se enmarca Jos&eacute; Carlos Rosales?, &amp;iquest;d&oacute;nde querr&iacute;a situar su obra? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;Pues, la verdad, no lo s&eacute;. Desde un punto de vista est&eacute;tico habr&iacute;a que pregunt&aacute;rselo a los cr&iacute;ticos, que para eso est&aacute;n; desde un punto de vista personal me siento amistosamente pr&oacute;ximo a muchos poetas vivos como Francisco Brines, Caballero Bonald, Tom&aacute;s Segovia o Jos&eacute; Emilio Pacheco, sin olvidarme, claro est&aacute;, de Jos&eacute; Hierro que, aunque parezca lo contrario, sigue m&aacute;s vivo que nunca. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;Desde un punto de vista estil&iacute;stico, sus versos son cada vez m&aacute;s sencillos y depurados. Su lenguaje claro, directo y cercano. &amp;iquest;Es la marca del poeta del siglo XXI? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;Nunca me gust&oacute; la verborrea, ni en el campo de la literatura, ni en el campo de la pol&iacute;tica. Creo que siempre han sido perjudiciales, y hoy m&aacute;s que nunca. Por eso me dejo guiar con frecuencia por las recomendaciones de Italo Calvino en sus &lt;em&gt;Seis propuestas para el pr&oacute;ximo milenio&lt;/em&gt;; entre aquellas propuestas hay dos imprescindibles, la levedad y la exactitud, que, por otra parte, remiten a esa m&aacute;xima tan estupenda de Mies van der Rohe, &amp;quot;menos es m&aacute;s&amp;quot;. Una idea que reaparece en este libro en una cita de Elias Canetti: &amp;quot;He visto poco, pero ha sido verdaderamente demasiado. M&aacute;s hubiera sido a&uacute;n menos&amp;quot;. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;El t&iacute;tulo 'El desierto, la arena', &amp;iquest;es un gui&amp;ntilde;o al mundo cernudiano? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;Luis Cernuda siempre est&aacute; cerca, al menos para m&iacute;. Uno de sus mejores libros se titula &lt;em&gt;Un r&iacute;o, un amor&lt;/em&gt;, y algo de esa dualidad yuxtapuesta hay, desde su mismo t&iacute;tulo, en el &lt;em&gt;El desierto, la arena&lt;/em&gt;. Pero el gui&amp;ntilde;o, o el homenaje, a la obra de Cernuda, van bastante m&aacute;s lejos del uso de una coma en el t&iacute;tulo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;&amp;iquest;C&oacute;mo ha influido en esta publicaci&oacute;n su admiraci&oacute;n hacia Neruda, Juan Ram&oacute;n o Miguel Hern&aacute;ndez? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;La capacidad de nombrar las cosas sencillas es lo que m&aacute;s me atrae de Neruda. De Juan Ram&oacute;n me interesa su prop&oacute;sito de eliminar todo lo accesorio, todo lo anecd&oacute;tico. Y de Miguel Hern&aacute;ndez me gusta mucho toda su poes&iacute;a &uacute;ltima, la que escribi&oacute; en la c&aacute;rcel; de hecho, una cita del &lt;em&gt;Romancero de ausencias&lt;/em&gt; abre la &uacute;ltima secci&oacute;n de mi libro. Pero tambi&eacute;n me interesan otros registros como, por ejemplo, ese pesimismo l&uacute;cido de Cernuda, del que ya hemos hablado antes, la armon&iacute;a envolvente de Dar&iacute;o, la mesura sentimental de Garcilaso o Villamediana, la desolada esperanza de &Aacute;ngel Gonz&aacute;lez... Sin olvidarme, claro, del humanismo tr&aacute;gico de C&eacute;sar Vallejo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;div&gt;&amp;ndash;El premio Nobel Harold Pinter, uno de los grandes dramaturgos del siglo XX, dec&iacute;a hace unos d&iacute;as que se ha dado cuenta de que ahora &amp;quot;s&oacute;lo escribir&iacute;a poes&iacute;a&amp;quot;&amp;hellip; &amp;iquest;Es la po