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LA NUEVA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA. La humanidad recupera la memoria.
Anónimo escribió "
"De los diversos instruentos del hombre, el mas asombroso es el libro.
Los demás son extensiones de su cuerpo (...) El libro es una extensión de la
memoria y la imaginación". (José Luis Borges).
Una gigantesca mole circular, de 160 metros de diámetro, se
levanta en la Corniche (la extensa avenida que discurre paralela a la línea de
la costa, de este a oeste), frente al muelle oriental del puerto. El acero que
cubre el tejado pronunciadamente inclinado se encara al Mediterráneo como un
manto protector, contra el viento y la humedad; el granito de Asuán que reviste
el grueso muro que lo sostiene, hendido por 4.000 caracteres de lenguas de todo
el mundo, del pasado y del presente, avisa cada día a los estudiantes de la
cercana Facultad de Comercio y Artes del renacimiento de la que fue la célebre
Biblioteca de Alejandría. La biblioteca por excelencia, aun cuando lo que se
haya dicho y escrito sobre ella a lo largo de los siglos sea incierto. Nadie
sabe con absoluta seguridad dónde se ubicó, cuál fue su morfología ni cuántos
tesoros guardó. Nadie duda, sin embargo, que aquel lugar se convirtió en templo
y depósito de todo el saber de la antigüedad. Fue, como apuntó Vitrubio en su
obra De architectura (siglo I antes de Cristo), "la memoria de la
humanidad".
El edificio que dentro de dos meses será solemnemente inaugurado
en presencia de diversos monarcas y jefes de Estado, se encuentra, según se
cree, a unos 200 metros al este del que se alzó en tiempos del rey Ptolomeo I
Sotero, en 295 a. C. (36 años más tarde de la fundación de la ciudad por
Alejandro Magno). Su interior es impactante. El espacio, la luz y el silencio,
tres elementos indispensables par albergar cuatro millones de libros y acoger a
2.000 lectores, para investigar y para reflexionar, delimitan una única y
sorprendente sala: gigantesca, diáfana y dividida en 11 niveles estructurados
temáticamente y separados entre sí por rampas y escaleras. Una magna estancia de
madera, cemento, aluminio y granito, concebida para acceder a cada libro con
facilidad, para abandonarse al estudio, y hasta para contemplar la línea del mar
desde sus puntos más altos.
Las 66 columnas que sostienen el techo evocan el palmeral de un
oasis (los capiteles de estas columnas se abren forma de loto) y los tragaluces
por los que se cuelan los rayos del sol parecen haber sido intencionadamente
trazados a imagen de las velas que despliega un gran barco. El desierto y el
Mediterráneo habitan en la Nueva Biblioteca de Alejandría.
Hoy no resulta defícil imaginar a Jorge Luis Borges recorriendo
lenta y placenteramente sus estantes, subiendo sus escaleras y acomodándose en
los sobrios pupitres de cuero y madera. Borges añoró la antigua biblioteca, aún
sin haberla conocido. Le apasionó y le obsesionó. En su obra La biblioteca
de Babel, la concibió como un "universos" compuesto por "un número
indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de
ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas". Y también la soñó con
unas dimensiones tan descomunales que escapan a nuesta lógica: "Dicen que los
volúmenes que abarcan deja atrás la cifra de los astros o de la arena del
desierto. El hombre que quisiera agotarla perdería la razón y los ojos
temerarios...".
La antigua Biblioteca de Alejandría fue, efectivamente, el motor
de aquella urbe espléndida que fundó Alenjandro Magno en 331 a. C. a orillas del
mar, y que él mismo convirtió en la nueva capital de Egipto. Una ciudad de
grandes avenidas, majestuosos edificios e impresionantes obras de ingeniería
civil, como el legendario faro, una de las siete maravillas del mundo antiguo.
El faro, con una altura de 125 metros, se levantó en el año 279 a C.; hoy
descansa bajo las aguas del puerto. En el lugar que ocupó, en el extremo norte
del muelle oriental, se construyo, en 1480, la Fortaleza del Sultán
Qaitbey.
Alejandría fue cosmopolita, culta y tolerante; fue compartida
por egipcios, macedonios, romanos, fenicios y griegos. En especial, aquellos
griegos que edificaron un fascinante microcosmos de sabiduría y que imprimieron
a sus gentes un carácter saludablemente inquieto. Algo de ese espíritu
helenístico sobrevive en la ciudad de hoy. Al pie de la calle, fuera de los
interminables y, en excesivas ocasiones, inacabados bloques de apartamentos que
ocupan millones de familias, cuando el sol desciendo y cuandoya se ha llamando a
la oración desde la gran mezquita de Abu-al Abbas al-Mursi, el tránsito de
hombres y mujeres resulta una visión plácida. El paso es manso, la conversación
a media voz entierra ese claxon impertinente de los coches, que en El Cairo se
hace insoportable, y el abigarrado perfil de la ciudad dice mucho sobre lo que
fue hace milenios y lo que es hoy: escenario inevitable de la convulta historia
del Mediterráneo oriental.
Asegura el doctor Alaa Zohdy, experto en el antigua egipto y
habitante entusiasta de Alejandría, que "después de vivir en ese lugar durante
un tiempo, por mucho que uno quisiera marcharse e intalarse en otra parte,
siempre acaba regresando. Eso le ha sucedidó a gran número de griegos a lo largo
de la histora. Esta ciudad tiene magnetismo". Por supuesto, si cada día se
disfrutara del breve momento de quietud que a media tarde se respira en el patio
interior del Museo Greco-Romano, mientras una niña corretea entre columas
milenarias ante la imponente presencia de un busto de Marco Antonio, del siglo
I a.C., Alejandría sería el destino perfecto para abandonarse definitivamente a
la calma.
Se dice que su antigua biblioteca, aún más rica e importante que
la de Antenas y la de Antioquía, fue organizada bajo la decisiva ifluencia de
Aristóteles a modo de clásico gymnasium. También se cuenta que el
encargado de su gestión era designado directamente por el rey (el primer
bibliotecario fue Demetrio de Falera), que llegó a tener 10 grandes salas de
investigación y lectura, varios jardines, un zoológico, una sala de disección y
un observatorio. Se componía de dos edificios, el bruchium y el
serapeum, en cuyos interiores se encontraban multitud de estantes
(armarías) y de habitaciones ocupadas por escribas y artistas que
copiaban con pulcritud los manuscritos; estos cobraban según el número de líneas
que realizaban al cabo del día. La leyenda insiste en que allí se guardaron
hasta 700.000 rollos de papiros. Incluso, en tiempos de Ptolomeo III Evergete,
se levantó una segunda biblioteca pública, complementaria de la principal: la
llamada Biblioteca-Hija.
A lo largo de los tiempos, en la Biblioteca de Alejandría
trabajaron y teorizaron lo más grandes sabios de la antigüedad. Filólogos
versados en gramática, historiografía y mitografía; también, filósofos y
científicos que abrieron nuevos horizontes a las matemáticas, la astronomía, la
geografía y la medicina. Aristarco, el primero en proclamar que la Tierra gira
alrededor del Sol; Hiparco, quien midió el año solar con gran exactitud;
Eratóstenes, el primero en medir la circunferencia de la Tierra; Euclides,
geómetra insigne; Arquímedes y Herón de Alejandría, mecánicos audaces y
creadores de artilugios revolucionarios... Y hasta una brava mujer, Hipatia,
gran matemática y astrónoma, cuyo martirio estuvo ligado a la propia destrucción
de la Biblioteca siglos después de su creación. Hipatia fue su última directora.
Tras su asesinato a manos de una horda de fanáticos, su memoria y su obra
quedaron enterradas en el olvido.
Esa destrucción resultó especialmente cruel. En realidad, la
antiga Biblioteca de Alejandría fue varias veces arrasada a causa de las
guerras, la negligencia y sobre todo, el miedo que el saber provoca en los
déspotas y en los ignorantes con poder. Sudecadencia arrancó definitivamente
bajo el dominio de Roma. Ardió por primera vez en tiempos de Julio César (47 a.
C:), durante una acción militar; en aquella ocasión, se cree que se perdieron
40.000 obras acumuladas por la dinastía de los Ptolomeos a lo largo de 250 años.
Ya en nuestra era, y bajo el poder de diversos emperadores (Domiciano,
Caracalla, Valeriano y Aureliano), la biblioteca fue gravemente dañada en
diversas ocasiones. La segunda gran destrucción se debió a una orden del
emperador cristiano Teodosio I (391). siglo y medio más tarde, Teodoroa, esposa
de Justiniano, puso fin al sueño de Alejandría. En 619, los persas arrasaron una
tierra casi yerma. En 641, la capital de Egipto se trasladó definitivamente al
área que hoy ocupa El Cairo. La agonía de esta ciudad de leyenda ha durado, al
cabo, casi 1.400 años.
"Hasta los años 70, la Biblioteca de Alejandría no parecía más
que un sueño, el mero recuerdo e un pasado remoto y espléndido. Cuando el doctor
Mustafá El-Abbadi, un insigne historiador, publicó un libro titulado La
antigua Biblioteca de Alejandría, vida y destino, removió algunas
conciencias y algo se puso en marcha: la ilusión de recuperar para nuestra
ciudad una gran institución en cuanto a la calidad de sus servios y la riqueza
de sus fondos. Había que vover a situar a Alejandría en el mapa de la cultura.
En 1974, el presidente de la Universidad de Alejandría, el doctor Mohamed Lotfi
Dowidar, fue el primero en abandonar abiertamente y con realismo la posibilidad
de revivir la institución". De esta manera, con moderado entusiasmo, explica
Layla Abdel Hady el orígen de la nueva biblioteca que a punto está de obrir sus
puertas.
Desde el pasado mes de octubre, esta mujer menuda y enérgica,
encargada de la organización y el funcionamiento de los servicios de librería
(bajo las órdenes del director de la nueva institución, Ismail Serageldin),
disponen con mano de hierro la labor de más de 150 empleados en la gran sala y
en otras tres estancias adyancentes: las dedicadas a los jóvenes (de 12 a 18
ños), a los niños (de 6 a 12 años) y a los ciegos.
Layla reconoce que luchan contra el timepo "Queda poco para la
inaguración, apenas dos meses, y aún hay mucho por hacer. Aunque sólo llevamos
cuatro meses trabajando en le interior de la nueva biblioteca, ésta es, en
realidad, una carrera de fondo que comenzó de manera definitiva en 1987, cuando
la Unesco se implicó directamente en el proyecto. En 1990, si firmó la
Declaración de Asuán, el documento base para la recuperación de la institución,
y en 1998 se puso la primera piedra de este gran edificio. Desde entonces, no
hemos dejado de esforzarnos con el objetivo de devolver a la ciudad su antigua
esplendor. Además, tenemos la suerte de estar junto a uno de los campus de
nuestra Universidad. Los cerca de 70.000 estudiantes universitarios de
Alejandría se verán especialmente beneficiados. De hecho, puedo segurar que toda
la ciudadanía está por completo entusiasmada. Desde hace algunos meses, la gente
de aquí se está preocupando de conocer bien el que será uno de los grandes
símbolos culturales de Egipto. Las visitas diaras son incesantes",
explica.
De los cuatro millones de volúmenes que el nuevo espacio es, en
la actualidad, capaz de albergar (en un futuro se podría alcanzar la cifra de
ocho millones), hoy los fondos de la biblioteca cuenta con 200.000. Por ello,
Layla Abdel Hady agradece cualquier donación, por modesta que sea. Precisamente
así, gracias a las donaciones, es cómo la antigua biblioteca acumuló buena parte
de sus tesoros: cada viajero que llegaba al puerto de Alejandría o ponía un pie
en la ciudad era obligado a dejar los manuscritos originales que traía consigo;
a cambio, se le daba una copia de los mismos y su nombre era inscrito en un
registro como propietario de tales documentos. Hoy, las donaciones llegan desde
diversos rincones del mundo. En unas vitrinas de la gran sala de lectura se
exhiben, entre otros, un papiero del Museo Egipcio de Turín, una colección de
libros en miniatura de grandes autores rusos editada en Moscú, un facsímil de
los viejos manuscritos de la Biblia escritos en el siglo IV, donado por
el Vatincano, y dos copias manuscritas del Corán: una de 1212, originaria de
Marruecos, y otra de 1238. En el Museo de los Manuscritos, uno de los cuatro que
ocupan parte de las instalaciones de la biblioteca, figuran 8.000 documentos de
gran valor.
En su despacho del Ministerio, bajo un retrato del
presidente Mohamed Hsoni Mubarak, el titular de la cartera de Turismo, Mamdouh
El Belta Gui, reflexiona en voz alta sobre la posible repercusión que la
apertura de la nueva Biblioteca de Alejandría tendrá en la economía del país:
"Egipto ha ofrecido, a lo largo de los años, arte y grandes monumentos. En los
últimos tiempos hemos querido diversificar nuestros destinos. Hemos potenciado
el turismo religioso, como la Ruta de la Sagrada Familia, el turismo de la playa
y el de aventura, el turismo deportivo y, por supuesto, el llamado eco-turismo.
Ahora, cuando a partir del 23 de abril la biblioteca funcione de nuevo, es de
esperar que localidad de Alejandría lleguen viajeros con intereses intelectuales
muy concretos. Esto será un gran acontecimiento".
Ese previsible interés intelectual al que se refiere el ministro
ha despertado la esperanza de buena parte de los jóvenes de Alejandría. Azza Ali
Ezzat, un estudiante de Turismo y miembro de la plantilla de la nueva
biblioteca, reconoce que su ciudad se encuentra ante una oportunidad única para
reconstruir su aura legendaria. "Aquí se están haciendo grandes esfuerzos para
recuperar la categoría que ostentó en la edad antigua. No sólo se trata de hacer
de ella un lugar más limpio, más ordenado, más saludable, como se viene
intentado desde hace algunos añños; hay que implicarse en la gran repercusión
cultural que la biblioteca va a tener". Cuando explica esa repercusión, Azza
utiliza la propia simbología arquitectónica del edificio al que todos los días
acude. "Esta biblioteca tien una forma esférica porque representa el Sol
-cuenta-. Y al igual que el Sol nace cada mañana, los nuevos conocimientos
surgen con él. Es la fuente de la sabiduría y la sabiduría será el nuevo reclamo
de mi ciudad, tal y como ocurrió siglos atrás".
Si como Borges escribió, citando a Ralph Waldo Emerson, "La
biblioteca es una especie de gabineta mágico donde están encarnados los mejors
espíritus de la humanidad, pero esperan nuestra palabra para salir de la mudez",
ya sólo queda viajar por las galerías de la Nueva Biblioteca de Alejandría y
pasar las páginas que atesora. Será entonces cuando llegue el esperado despertar
de la ciudad, tras una noche demasiado larga y terriblemente oscura.
Texto: Isabel Gutiérrez. Publicado en ByN DOMINICAL
"
Enviado por heathcliff el Sábado, 31 diciembre a las 07:51:23 (436 Lecturas)
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El comentario de textos literarios
Anónimo escribió "
por Natalia Bernabeu
Morón
"Así como el estudio de la
Música sólo puede realizarse oyendo obras musicales, el de la literatura sólo
puede hacerse leyendo obras literarias. Suele ser creencia general que para
"saber literatura" basta conocer la historia literaria, Esto es tan
erróneo como pretender que se entiende de Pintura sabiendo dónde y cuándo
nacieron los grandes pintores, y conociendo los títulos de sus cuadros, pero no
los cuadros mismos. Al conocimiento de la literatura se puede llegar: a) En
extensión, mediante la lectura de obras completas o antologías amplias. b) En
profundidad, mediante el comentario o explicación de textos." Fernando Lázaro Carreter y Evaristo Correa Calderón. Cómo se comenta un
texto literario.
¿CÓMO COMENTAR UN TEXTO LITERARIO?1. Introducción
En la actualidad llamamos literatura al arte cuyo material es el
lenguaje y al conjunto de obras específicamente literarias. Desde que se
inventó la escritura ésta ha sido el vehículo idóneo de la transmisión
literaria.
La Poética o Ciencia de la literatura es aquella
que tiene por objeto la fundamentación teórica de los estudios literarios. Una
de las disciplinas que forman parte de esta ciencia es la Crítica
literaria que analiza los elementos formales y temáticos de los textos
desde un punto de vista sincrónico, valiéndose de la técnica del Comentario
de textos.
2. El comentario de textos literario
Para comentar un texto literario hay que analizar conjuntamente lo que el
texto dice y cómo lo dice. Estos dos aspectos no pueden separarse, pues, como
opina el profesor Lázaro Carreter: "No puede negarse que en todo
escrito se dice algo (fondo) mediante palabras (forma). Pero eso no implica que
forma y fondo puedan separarse. Separarlos para su estudio sería tan absurdo
como deshacer un tapiz para comprender su trama: obtendríamos como resultado un
montón informe de hilos".
Consejos para hacer un buen
comentario de textos literario
• Consultar previamente los datos de la historia literaria que se
relacionan con el texto (época, autor, obra…)
• Evitar parafrasear el texto, es decir, repetir las mismas ideas a las que
éste se refiere, pero de forma ampliada.
• Leer despacio, sin ideas prefijadas, intentando descubrir lo que el autor
quiso expresar.
• Delimitar con precisión lo que el texto dice.
• Intentar descubrir cómo lo dice.
• Concebir el texto como una unidad en la que todo está relacionado; buscar
todas las relaciones posibles entre el fondo y la forma del texto.
• Seguir un orden preciso en la explicación que no olvide ninguno de los
aspectos esenciales.
• Expresarse con claridad, evitar los comentarios superfluos o excesivamente
subjetivos.
• Ceñirse al texto: no usarlo como pretexto para referirse a otros temas
ajenos a él.
• Ser sincero en el juicio crítico. No temer expresar la propia opinión sobre
el texto, fundamentada en los aspectos parciales que se hayan ido
descubriendo.
Así pues, comentar un texto consiste en relacionar de forma clara y ordenada
el fondo y la forma de ese texto y descubrir lo que el autor del mismo quiso
decirnos. Puede haber, por tanto, distintas explicaciones válidas de un mismo
texto, dependiendo de la cultura, la sensibilidad o los intereses de los
lectores que lo realizan.
Para llevar a cabo el análisis conviene seguir un método, establecer una
serie de fases o etapas en el comentario que nos permitan una explicación lo más
completa posible del texto.
ir arriba2.1. Etapa previa: Lectura comprensiva y
localización del texto La comprensión del texto.
La etapa previa a cualquier comentario consiste en realizar una lectucra
rigurosa que nos permita entender tanto el texto completo como cada una de las
partes que lo forman. Para ello lo leeremos cuantas veces sean necesarias,
intentando solucionar las dificultades que nos plantea. En esta fase será
necesario utilizar diccionarios, gramáticas y otros libros de consulta.
La localización del texto.
Los textos pueden ser fragmentos u obras íntegras, y, por lo general,
pertenecen a un autor que ha escrito otras obras a lo largo de su vida. Por eso
es imprescindible localizar el texto que se comenta, es decir identificar
algunos datos externos como los siguientes:
• Autor, obra, fecha, periodo.
• Relación del texto con su contexto histórico.
• Características generales de la época, movimiento literario al que pertenece
el texto. Relación con otros movimientos artísticos y culturales del momento.
• Características de la personalidad del autor que se reflejan en el texto.
• Relación de esa obra con el resto de la producción del autor.
• Situación del fragmento analizado respecto a la totalidad de la obra.
El género literario y la forma de expresión
Es importante delimitar el género y subgénero literario al que pertenece el
texto, señalando aquellos aspectos en los que el autor sigue los rasgos propios
del género y aquellos otros en los que muestra cierta originalidad o
innovación.
Los textos pueden pertenecer a
los más diversos géneros literarios:
• Géneros épico- narrativos como: Epopeya, Cantar de gesta, Romance,
Novela, Cuento, Leyenda, Cuadro de costumbres…
• Géneros líricos como: Oda, Canción, Elegía, Romance lírico, Epigrama,
Balada, Villancico, Serranilla…
• Géneros dramáticos como: Tragedia, Comedia, Drama, Tragicomedia, Auto
Sacramental, Paso, Entremés, Jácara, Loa, Baile, Mojiganga, Sainete…
• Géneros didáctico ensayísticos como: Epístola, Fábula, Ensayo, Artículo…
En este apartado conviene analizar:
• El género y subgénero del texto. Rasgos generales.
• Aspectos originales
• Forma de expresión utilizada por el autor: narración, descripción, diálogo…
• Prosa o verso y peculiaridades del texto derivadas de ello.
ir arriba2.2. Análisis del contenido
En esta fase deben analizarse el argumento, el tema o idea central que el
autor nos quiere transmitir, su punto de vista y la forma en que estructura el
mensaje.
•Para hallar el argumento preguntaremos: ¿Qué ocurre?
•Para delimitar el tema: ¿Cuál es la idea básica que ha querido transmitir el
autor del texto?.
•Para analizar la estructura: ¿Cómo organiza el autor lo que quiere decir en
unidades coherentes relacionadas entre sí?
•Para descubrir la postura del autor: ¿De qué forma interviene el autor en el
texto?
Argumento y tema
Hallar el argumento de un texto es seleccionar las acciones o acontecimientos
esenciales y reducir su extensión conservando los detalles más importantes. El
argumento puede desarrollarse en uno o dos párrafos.
Si del argumento eliminamos todos los detalles y definimos la
intención del autor, lo que quiso decir al escribir el texto, estaremos
extrayendo el tema. Este ha de ser breve y conciso: se reducirá a una o dos
frases.
Al analizar el tema de un texto habrá que señalar también los tópicos
y motivos literarios que puedan aparecer en el texto: locus amoenus, beatus
ille, etc…
La estructura del texto
Si nos detenemos en la forma en que el autor ha compuesto el texto y en cómo
las distintas partes del mismo se relacionan entre sí, estaremos analizando la
estructura.
Para hallar la estructura de un texto hay que delimitar en primer lugar sus núcleos
estructurales. Estos pueden estar divididos a su vez en subnúcleos. Además, hay
que determinar las relaciones que se establecen entre ellos.
El esquema estructural clásico es el de introducción desarrollo, climax
y desenlace, pero los textos pueden organizarse de otras formas:
• La disposición lineal: los elementos aparecen uno detrás de
otro hasta el final.
• La disposición convergente: todos los elementos convergen en la
conclusión
• La estructura dispersa: los elementos no tienen aparentemente
una estructura definida, ésta puede llegar a ser caótica .
• La estructura abierta y aditiva: los elementos se añaden unos a
otros y se podría seguir añadiendo más.
• La estructura cerrada, contraria a la anterior, etc.
ir arribaPostura del autor en el texto y punto de vista
El contexto
El contexto es el ámbito de referencia de un texto. ¿Qué entiendo por ámbito
de referencia?. Todo aquello a lo que puede hacer referencia un texto: la
cultura, la realidad circundante, las ideologías, las convenciones sociales,
las normas éticas, etc.
Pero no es lo mismo el contexto en que se produce un texto que el contexto en
el que se interpreta. Si nos ceñimos a los textos literarios escritos, como
mínimo cabe distinguir entre el contexto del autor y el contexto del
receptor. Sin duda el ámbito de referencia de un autor al escribir su obra es
distinto del ámbito de referencia del receptor; la cultura del autor, su
conocimiento de la realidad circundante, su mentalidad, sus costumbres, no
suelen coincidir con la cultura, el conocimiento de la realidad, la
mentalidad o las costumbres de sus lectores. Más aún, no es posible hablar de
los lectores como una entidad abstracta, porque son seres individuales, cuyos
contextos son asimismo diferentes, por muy pequeña que sea la diferencia.
Manuel Camarero. Introducción al
comentario de textos. Castalia.
En este apartado se comentará el modo en que el autor interviene en el
texto. Éste puede adoptar una postura objetiva o subjetiva, realista o
fantástica, seria o irónica…etc.
Hay que analizar también desde dónde relata la historia (desde afuera, desde
arriba, etc.), si aparece o no el narrador y qué punto de vista adopta: tercera
persona omnisciente, tercera persona observadora, primera persona protagonista,
primera persona testigo, etc.
Tipos de narrador
• Tercera persona limitada: el narrador se refiere a los
personajes en tercera persona, pero sólo describe lo que puede ser visto,
oído o pensado por un solo personaje.
• Tercera persona omnisciente: el narrador describe todo lo que
los personajes ven, sienten, oyen… y los hechos que no han sido presenciados
por ningún personaje.
• Tercera persona observadora: el narrador cuenta los hechos de
los que es testigo como si los contemplara desde fuera, no puede describir el
interior de los personajes.
• Primera persona central: El narrador adopta el punto de vista
del protagonista que cuenta su historia en primera persona.
• Primera persona periférica: el narrador adopta el punto de
vista de un personaje secundario que narra en primera persona la vida del
protagonista.
• Primera persona testigo: un testigo de la acción que no
participa en ella narra en primera persona los acontecimientos.
• Segunda persona narrativa: El narrador habla en segunda
persona con lo que se produce un diálogo-monólogo del proatagonista consigo
mismo.
José María Díez Borque. Comentario
de textos literarios. Playor. (Adaptación)
ir arriba2.3. Análisis de la forma
Hemos visto como el fondo y la forma de un texto están íntimamente unidos.
Por eso en esta fase del comentario se ha de poner al descubierto cómo cada
rasgo formal responde, en realidad, a una exigencia del tema. En este apartado
habremos de analizar:
El análisis del lenguaje literario Nos detendremos en el uso que el autor hace de las diferentes figuras
retóricas y con qué intención, relacionándolo en todo momento con el tema del
texto.
El análisis métrico de los textos en verso
Ritmo, medida, rima, pausas, encabalgamientos, tipos de versos y estrofas
utilizadas, etc.
La exposición de las peculiaridades linguísticas del texto
• Plano fónico: se analizarán las peculiaridades ortográficas, fonéticas
y gráficas del texto que tengan valor expresivo.
• Plano morfosintáctico: se prestará atención a aspectos como los
siguientes: acumulación de elementos de determinadas categorías gramaticales
(sustantivos, adjetivos, etc.); uso con valor expresivo de diminutivos y
aumentativos, y de los grados del adjetivo; presencia de términos en aposición;
utilización de los distintos tiempos verbales; alteraciones del orden
sintáctico; predominio de determinadas estructuras oracionales…
• Plano semántico: se analizará el léxico utilizado por el autor, la
presencia de términos homonímicos, polisémicos, sinónimos, antónimos, etc; y
los valores connotativos del texto.
2.4. El texto como comunicación
Los lectores dan vida al texto
Los lectores de textos literarios solemos detenernos en la interpretación
de los matices significativos que adquieren ciertas palabras o expresiones en
los contextos en que aparecen, porque estimamos que el autor lo ha escrito
así conuna intención determinada. Otra cosa es que demos
precisamente con la clave de esa intención comunicativa del autor; a
menudo será punto menos que imposible. Imaginemos la interpretación de un
texto literario medieval; averiguar exactamente lo que quiso decir el autor
requeriría una reconstrucción arqueológica de la época y el lugar en el que
fue escrito el texto, una reconstrucción de la cultura que tenía el autor y
aun de la que tenían los lectores a quienes se dirigía.
Es posible, en cambio, que indaguemos la intención comunicativa del texto,
porque, como lectores, proporcionamos vida al texto cuando lo leemos;
si no, sería un libro cerrado, muerto. La intención comunicativa del texto es
aquella que el lector obtiene del texto, lo que a él le comunica.
Manuel Camarero. Introducción al
comentario de textos. Castalia.
Una de las características básicas de la comunicación literaria es la
separación que existe entre el emisor y el receptor de la obra. El emisor es
el autor, pieza fundamental de la comunicación literaria, pues es quien enuncia
el mensaje. El significado de un texto depende, en primer lugar, de la
intención de su autor que, a la hora de escribir está influenciado por su
sistema de creencias y el contexto histórico social al que pertenece, entre
otros condicionamientos. El receptor es el lector de la obra. Cada
lector hace "su propia lectura", según sus características personales
y el contexto histórico social al que pertenece. Así pues, al analizar el texto
como comunicación habrá que atender a los siguientes aspectos:
• Funciones del lenguaje que predominan en el texto. Actitud del
autor ante el lector: ¿Se dirige directamente a él?
• Reacción que la lectura provoca en nosotros como lectores: emoción,
identificación, rechazo, etc.
• Intención comunicativa dominante en el texto: informativa, persuasiva,
lúdica…
• Posición del autor ante el sistema de valores de su época.
2.5. Juicio crítico
En este apartado se trata de hacer balance de todas las observaciones que
hemos ido anotando a lo largo del comentario y expresar de forma sincera,
modesta y firme nuestra impresión personal sobre el texto:
• Resumen de los aspectos más relevantes analizados en el comentario.
• Opinión personal. "
Enviado por heathcliff el Viernes, 21 octubre a las 15:51:24 (510 Lecturas)
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ALGUNOS ELEMENTOS TÉCNICOS DE LAS OBRAS DE FICCIÓN NARRATIVA
En el centro de todo discurso narrativo de ficción existen tres factores determinantes de la comunicación: -El autor, especie de dios o demiurgo de la creación; -El narrador, instrumento creado por el autor que sirve de transmisor de sus ideas; -El lector, que evalúa y juzga el discurso narrativo.
Me limitaré en este artículo a tratar aspectos bien importantes que debe conocer el lector para juzgar adecuadamente cualquier discurso narrativo de ficción, entre los que incluyo la novela y el cuento como géneros abarcadores de toda una gama posible de variantes que en la actualidad han dado por definirse, tales como minicuento, relato, noveleta y más modernamente relacionado con la técnica informática, el hiperrelato o hipertexto.
Para comenzar, debiera establecerse que en toda obra narrativa de ficción existen dos grandes compartimentos que sin estar absolutamente separados uno del otro, cada uno en particular tiene sus propios estatutos o reglamentos y a la vez elementos constitutivos. Estos compartimentos son lo extraliterario y lo literario.
En lo extraliterario entran todos aquellos elementos ajenos a la obra narrativa en sí misma pero que en un momento determinado interactúan con ella. Para que se tengan en cuenta durante futuras lecturas, enumero los más importantes: -El autor, que crea la trama partiendo de una historia real o imaginaria pero siempre como reflejo de la realidad que él vive. Es por tanto dueño absoluto y responsable directo de su obra. -El lector, que por algún motivo cualquiera lee la obra y adquiere sobre ella el derecho de juzgarla, aceptándola o rechazándola. El crítico literario es una forma de lector más especializado, pero a fin de cuentas un lector igual que otro, con su ideología, idiosincrasia, prejuicios y gustos formados en un medio histórico-social concreto, de la misma manera que el autor. -El tiempo histórico, que es aquel en que viven tanto el autor como el lector de una manera concreta, y por tanto pertenece a una determinada formación histórico-social que tiene su ideología dominante.
Dentro del tiempo histórico podríamos distinguir diferentes variantes constitutivas en distintos países, pero que no podrían separarse de este concepto general. Así, podríamos hablar de un tiempo cultural para referirnos a la cultura dominante en un período dado y que influirá tanto en el autor a la hora de escribir su obra como en el lector en cuanto a juzgarla.
No sería lo mismo escribir una novela cuando los valores culturales admitidos pasan por lo campesino que cuando se tamizan a través de lo citadino. Como tampoco escribiría de igual manera un autor que está influenciado por la cultura parisina que aquel que vive en un municipio cubano del llamado interior del país, donde existen una serie de prejuicios de índole supraestructual (étnicos, raciales, religiosos, políticos, etcétera) inexistentes en París.
Por las mismas razones, no juzgarían de igual manera la obra escrita por un autor dos lectores que viven en diferentes lugares, porque sobre cada uno ejerce una gran influencia esto que llamo de una manera un tanto elíptica el tiempo cultural.
El espacio real es un elemento a considerar al evaluar nuestras lecturas y podemos definirlo no solo como el lugar concreto donde se escribe o se lee una cierta obra narrativa, sino además el lugar donde se ha formado ese individuo concreto y que podría abarcar uno o varios espacios geográficos.
Así, para un mismo tiempo histórico pueden presentarse diferentes variantes tanto para el autor como para el lector. Pueden nacer en un espacio subdesarrollado y formarse en un espacio desarrollado. El traslado a un espacio desarrollado puede ocurrir durante la niñez, la adolescencia o la madurez. Pueden nacer en un espacio desarrollado y formarse en un espacio subdesarrollado.
También tiene influencia sobre el espacio real la formación político-social que sea dominante en el mismo, y de igual manera la cultura dominante o lo que podríamos distinguir como el espacio cultural, entendiendo por este último concepto como el lugar o los lugares concretos bajo un sistema cultural dominante que ejercen influencia sobre el autor o el lector.
Podríamos aún enunciar algunos conceptos complementarios tales como: -Tiempo del escritor: época en la cual vive el autor. -Tiempo de la escritura: cantidad de tiempo cronológico y psicológico que emplea el autor para escribir su obra. -Tiempo verbal: el empleado en las diferentes oraciones en correspondencia con las reglas lingüísticas y que se resumen en pretérito, presente y futuro con sus distintas variantes.
Como conclusión, podemos decir que el conocimiento de lo extraliterario en una obra narrativa concreta ayuda a juzgar con más acierto lo literario.
La narrativa de la que aquí vengo tratando dije al principio que es la de ficción, y por lo tanto de lo que habla este tipo de narrativa es de hechos imaginados y creados por el autor, dispuestos de tal manera en una trama no que sean verdad (que es una categoría de lo extraliterario) sino que resulten verosímiles (creíbles, aceptables) por el lector.
De aquí que aun cuando pueda existir y de hecho existe una cierta correlación entre lo extraliterario y lo literario, lo primero es una realidad tangible en sí misma, con sus propias leyes físicas, económicas, políticas y sociales, es decir, leyes objetivas. Sin embargo, lo literario tiene también sus leyes particulares pero que tienen su fundamento en lo subjetivo del autor y del lector y no en lo objetivo del mundo que nos rodea.
Abundando en este concepto de lo extraliterario, diremos que sus leyes pasan por un proceso psicológico tanto del emisor (autor) como del receptor (lector), de manera tal que eso que algunos críticos llaman erróneamente mensaje (para mí en realidad, un proceso de comunicación) depende tanto de la interpretación subjetiva que hace el autor acerca de la realidad real como de la interpretación subjetiva que realiza el lector acerca del texto narrativo.
Sentados estos precedentes, enumero los elementos más importantes de una obra narrativa: -El narrador, que es el sujeto de que se vale el autor para contar una serie de eventos ordenados como una trama, de manera que resulten verosímiles. -El narratario, que es el elemento de ficción al que dentro de la trama, desde el punto de vista literario, va dirigido el discurso narrativo. Conceptualmente, es una función obligatoria en todo texto aunque su presencia no esté marcada. -El tiempo fabular o de la acción, es aquel dentro del cual se mueve la trama que viene contando el narrador. Se diferencia del tiempo histórico (que es siempre lineal, del pasado al presente al futuro) en que puede organizarse de muy diversas maneras y por lo general no se ajusta a las secuencias cronológicas de la vida real.
El manejo del tiempo en las diferentes escenas de un texto narrativo crea una cierta atmósfera, un cierto transcurrir más lento o más acelerado en dependencia de las circunstancias que se están narrando. No es lo mismo describir un paisaje (momento del relato en el debe darse la sensación de que el tiempo se detiene) que contar una pelea de perros (ocasión que debe comunicársele al lector la sensación de que todo transcurre en infinitesimales fracciones de segundos). Podríamos entonces designar esta variante de lo temporal como tiempo atmosférico, pero sin olvidar que no se trata de una categoría independiente del tiempo fabular.
El espacio fabular o novelesco es aquel que se nos presenta dentro del texto narrativo y que el lector acepta con unas leyes propias que son independientes del espacio real.
En un espacio fabular determinado, los personajes podrían levitar, tener muelles en lugar de pies o estar facultados para regenerar a voluntad sus brazos e incluso crear miembros corporales totalmente nuevos, siempre que tales acciones resulten verosímiles para el espacio fabular de una obra narrativa concreta.
Por lo tanto, de lo que trata lo novelesco es de una realidad literaria sin las ataduras de la realidad real, donde todo es posible siempre que resulte verosímil para el lector.
Los actantes van más allá del concepto de personaje porque más que meros actores que representan a seres humanos están referidos a determinadas funciones necesarias dentro del terreno de las acciones que deben existir para que haya trama. Entonces, diremos que lo actancial es la función narrativa que cumple cada personaje, por decirlo de tal manera que complazca a los amantes de las definiciones. Yo prefiero decir que un personaje es válido en una obra narrativa si realmente cumple una función lógica y entonces se trata de un actante.
Por ejemplo, el personaje Juan en una novela no sería más que un nombre aunque lo describiésemos física y psicológicamente, y solo pasará a ser actante cuando deje de ser mero relleno para justificar páginas y sirva por ejemplo para llevarle un mensaje al protagonista de la trama diciéndole que vienen tres asesinos a acabar con su vida.
El ratón es un actante cuando por haberse comido el queso provoca que el gato comience a perseguirlo. La función actancial del ratón en esta supuesta historia sería comer queso (agresor) y la función actancial del gato perseguir al ratón (defensor).
El concepto de actante evita al autor que acepta tal presupuesto de la teoría literaria, crear personajes irrelevantes y gratuitos.
El asunto que narra un texto no puede confundirse con el tema. El tema es lo general (el amor, la pasión, el sexo, la muerte) en tanto el asunto es lo particular que trata una obra narrativa concreta por cada tema elegido (el fracaso matrimonial de una pareja que juró durante el noviazgo amarse hasta la muerte; una mujer es incapaz de olvidar a un hombre que no la ama; la violación que comete un médico drogando a una paciente; la pérdida de la mujer amada por culpa de un accidente del tránsito).
Con estos ejemplos estoy advirtiendo que durante la lectura de una obra narrativa resulta importante delimitar primero el tema y luego el asunto para estar en condiciones de enjuiciar adecuadamente dicha obra.
Una escuela en lo educativo es el lugar que sirve para enseñar ciertas disciplinas a un grupo de educandos por parte de los maestros o profesores. Una escuela en lo artístico designa determinada corriente creativa que partiendo de un maestro (figura cimera y representativa) genera detrás de sí una cierta cantidad de epígonos (seguidores).
Por ejemplo, el barroco cubano en la literatura sin lugar a dudas es una escuela literaria que parte de un maestro como Alejo Carpentier. Aun cuando antes hubo otros cultores de esta corriente, fue él quien llevó a la novelística contemporánea de Cuba el decir recargado en lo lingüístico y el afán por mostrar paisajes exóticos con un lenguaje desbordado de imágenes y de palabras rebuscadas.
No quiero mencionar otras posibles escuelas literarias porque para mí este concepto siempre sería totalmente discutible, el que más atañe desentrañar a la historia literaria que a la narratología porque, ¿quién es el maestro americano del modernismo, Martí o Darío? Para la narratología, esto carece de relevancia: lo importante es saber que existen el barroco, el modernismo, el clasicismo, etcétera, que todas han sido y serán corrientes de la vanguardia en una determinada época concreta y en un país específico.
Solo he apuntado conceptos muy elementales que pertenecen al campo de la narratología, ciencia que se encarga de estudiar el nivel diegético de los discursos, que es el nivel que despliega o pone de manifiesto la sintagmática de las acciones. Otras disciplinas que ayudan a la narratología como instrumentos de trabajo son la lingüística, la semiótica, el estructuralismo y la hermenéutica.
Invito a los lectores a indagar en textos más amplios sobre el tema, los cuales los llevarán a descubrir los elementos técnicos de que se valen los escritores para fabricar sus obras narrativas, aunque yo en su momento compartiré algunos artículos que ponen de manifiesto cómo los he utilizado para crear algunas de mis novelas.
Enviado por heathcliff el Domingo, 03 octubre a las 18:49:12 (872 Lecturas)
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LA GARDENIA BLANCA DE SHANGAI, Belinda Alexandra (MR Ediciones)
En la pequeña ciudad china de Harbin, Anya Kozlova, una niña de trece años, vive rodeada del amor de sus padres, unos inmigrantes rusos que huyeron de su país tras la revolución bolchevique. Sin embargo, pocos meses antes del final de la segunda guerra mund...ial, su padre fallece en un trágico accidente y su madre, Alina, es deportada por las autoridades chinas a un campo de trabajo en Siberia. Sola, desesperada y sin ningún otro familiar al que recurrir, Anya se verá obligada a emigrar primero a Shangai – una glamurosa ciudad en la que trabajará en la sala de fiestas más famosa del momento – para luego marcharse a la isla filipina de Tubabao, donde se encontrará con otros refugiados rusos y desde allí preparar su posterior partida a la Australia de los años cincuenta, un país aún virgen y salvaje donde, tras muchos esfuerzos, logrará el éxito y el reconocimiento personal. Testigo de una época dura, apasionante y decisiva en Europa y en el mundo, recorreremos con Anya continentes, países, paisajes y culturas, la veremos enamorarse, casarse y perderlo todo, y asistiremos también a su lucha por responder a la única pregunta que da sentido a su vida ¿qué le ocurrió a su madre?
Esta maravillosa e irresistible novela recrea el indestructible vínculo de amor entre una madre y su hija.
Este libro ha sido un gran best seller en Australia y Alemania y además se ha publicado en Francia, Holanda, UK, Rusia, Noruega y Polonia.
Enviado por heathcliff el Martes, 22 junio a las 07:55:54 (652 Lecturas)
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Iñigo Sota presenta su nuevo libro: Monika sonríe frente al espejo
Anónimo escribió "Reseña literaria.
“Monika sonríe frente al espejo” es el título del segundo libro del navarro Iñigo Sota Heras. Pese a su juventud, demuestra en cada una de sus páginas una capacidad literaria sorprendente para construir historias que invitan a pensar sobre temas sociales de actualidad. Historias que muestran pequeños retales de vida, escenas cotidianas cargadas de significado para el lector. Momentos que quedan abiertos a la imaginación. Y es que a veces, aunque parece que el autor no lo dice todo, sí que lo hace en un libro que exalta la importancia del lado positivo de la existencia humana. Quizá por eso, Monika sonríe frente al espejo en un acto metafórico de agradecimiento hacia sí misma. La obra trata temas tan universales como el amor, las relaciones interpersonales, la vejez… El arte de la vida alcanza su máxima expresión cuando se transforma en literatura porque en ese instante el hombre es a la vez sujeto y objeto de la investigación. El autor muestra una extraordinaria capacidad de introspección a la hora de presentar unos personajes realmente humanos. Aunque el libro toma su título del relato principal, existen otras historias que también transmiten valores, enseñan e invitan a pensar en qué es lo adecuado cuando se trata de ser feliz y de quererse a uno mismo con una autoestima sana. En ocasiones como esta, la literatura es una oportunidad para el aprendizaje vital, la superación personal y el bienestar emocional. Además, conviene destacar que la autora del prólogo es Rosseta Forner que realiza una presentación magistral no sólo del libro (editado por Atlantis) sino también de la calidad literaria y personal del propio autor. Un autor joven y con talento que poco a poco convierte en realidad su sueño de escribir para el gran público desde la humildad y el agradecimiento. Como buen periodista, Íñigo Sota muestra un gran dominio de la palabra puesto que no sólo escribe en prosa sino que también sorprende con la calidad y la madurez de sus versos. Además, domina el arte de la metáfora. La literatura de Iñigo no está cargada de artificios sino que contiene la elegancia de la sencillez para que la forma no reste protagonismo al fondo. Un fondo que no deja indiferente a un lector que seguramente sonríe al leer el libro igual que Monika cuando se mira en el espejo. Como dice el propio autor, debemos comenzar a querernos más a nosotros mismos e invertir el camino que tomamos habitualmente de la crítica negativa para potenciar todo lo bueno que hay en nosotros. Un mensaje profundamente esperanzador en una sociedad un tanto dada a la negatividad propia de la tristeza que aflora en forma de adicciones, complejos, depresiones, envidia… Es importante pararse a pensar para iniciar el cambio de rumbo hacia el optimismo que tiene su máxima expresión en la sonrisa que muestra por fuera cómo nos sentimos por dentro. Iñigo Sota Heras tiene un largo camino por delante, sin embargo, este libro es su presente. Por esta razón, recomiendo la lectura de “Monika sonríe frente al espejo” a todo aquel que tenga algún tipo de inquietud vital, ganas de superación o que simplemente, quiera disfrutar y pasar un buen rato ante un libro de calidad que puede ser un buen regalo de Navidad. Maite Nicuesa Guelbenzu Doctora en filosofía"
Enviado por heathcliff el Domingo, 03 enero a las 01:01:56 (706 Lecturas)
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