Sheridan Le Fanu, un escalofriante heredero de la tradición gótica
Fecha Viernes, 19 diciembre a las 06:53:00
Tema Historia y curiosidades literarias



JAVIER MEMBA

Merecedor de una simple referencia en "El horror en la literatura", que viene a ser algo así como el canon del género según Howard Phillips, Joseph Sheridan Le Fanu es, no obstante, uno de sus principales maestros.

Considerado por muchos como el precursor de la actual "ghost story" fue un genuino heredero de la tradición de la novela gótica, a cuyos escalofríos consiguió insuflar una nueva turbación: la aportada por la verosimilitud de una sus mejores propuestas.  Nace en ella el terror no de planteamientos sobrenaturales, si no de la más estricta exposición de unas atrocidades que podían haber sido tan ciertas como los enterramientos prematuros que gravitan en "La habitación de el Dragón Volador", el título en cuestión.

Es ésta una novela corta en la que un viajero inglés por la Francia posterior a Napoleón se ve envuelto en la trama de unos estafadores.  Éstos, valiéndose de los encantos de una bella actriz, quien se hace pasar por una aristócrata brutalizada por su marido, y de un doctor, que les hace ingerir una droga que les provoca un coma semejante a la muerte, roban y hacen sepultar vivos a cuantos incautos caen en sus manos.  Para desvalijamiento se valen de las súplicas de la actriz, que dice necesitar mucho dinero para huir de su brutal esposo; para sus siniestras inhumaciones, del mejunje del doctor.  Una vez bajo tierra, los desdichados son dados por desaparecidos sin que haya ninguna prueba de la terrible celada de la que han sido objeto.  Como se ve, la angustia que aquí se palpa no nace de los fantasmas, aunque en lo que a la literatura de espectros se refiere, Sheridan Le Fanu también es digno del más encendido aplauso.

Irlandés y editor

Irlandés como Charles Maturin y Bram Stoker, Joseph Sheridan Le Fanu nació en Dublín en 1818.  Fue la suya una familia hugonote emigrada a la ciudad que viera nacer al futuro escritor en 1730.  Entre sus parientes maternos se encontraba un dramaturgo, Richard Birnsley Sheridan, muy apreciado en su tiempo, según parece.  Tras graduarse en el Trinity College de Dublín, el futuro escritor ejerció durante algún tiempo como abogado, pero sería su actividad editorial la que le ocuparía la mayor parte de su vida.  Propietario del rotativo dublinés "Evening Mail", de las revistas por él puestas en marcha cumple destacar la "Dublin University Magazine", ganadora en su momento de prestigio internacional.

Tan reacio a los viajes como lo fuera Baudelaire, parece ser que Sheridan Le Fanu nunca abandonó su Dublín natal.  Es más, en su "Antología de cuentos de terror", Rafael Llopis apunta que el escritor era conocido como "El príncipe invisible" merced a su inveterada misantropía.  Ninguna visita le era más grata que el estudio de las doctrinas de Swedenborg y la producción literaria.  Como escritor se dio a conocer copilando baladas y leyendas irlandesas, cultivando igualmente la novela histórica en la estela de Walter Scott en títulos como "Guy Deverell" (1865).

Vampiras

Pero el Sheridan Le Fanu que se aplaude hoy en día es el de ficciones como "The house by Churchyard" (1863), "Wylder’s Hand" y "El tío Silas" (ambas de 1864).  Ahora bien, dentro de esa constante por la que el género alcanza su mejores cotas en el relato breve, nuestro escritor da lo mejor de su producción en la colección "Las criaturas del espejo" (1872).  Entre las piezas allí reunidas destaca "Carmilla", acaso el primer cuento de vampiras, inspirador a su vez de cuantos súcubos se han visto en la pantalla.  Se impone igualmente la referencia a "Schalken el pintor".  Gótica pura, en sus párrafos se mezcla el tema del alma en pena con algo tan terreno como los amores perdidos a consecuencia de una palabra mal dicha en un momento dado.

"La obra de Sheridan Le Fanu -escribe Roberto Cueto- marca la transición de la corriente clásica de los Radcliffe y Maturin a la llamada novela sensacionalista de la era victoriana (...). Esa tensión entre el pasado terrorífico y el presente cotidiano será una de las claves para entender gran parte del fantástico posterior".

Sin embargo, ese punto de inflexión que supone al género no fue suficiente para librar al escritor del olvido en que cayó su obra tras su muerte, acaecida en 1873.  Habría de ser uno de sus discípulos, el también aplaudido autor de terrores M.  R.  James, quien, reivindicándolo como una de sus principales influencias, recuperara al gran Sheridan Le Fanu para el público lector.









Este artículo proviene de TÉCNICA LITERARIA
http://www.TECNICALITERARIA.COM

La dirección de esta noticia es:
http://www.TECNICALITERARIA.COM/modules.php?name=News&file=article&sid=1301